Memoria cultural del Pacífico

Formas de gobierno

Históricas

Inicialmente el territorio actual de la región Pacífica, desde el Ecuador hasta Panamá, estaba distribuido en zonas de influencia de las tribus allí asentadas, pero sin una delimitación clara dadas las características de selva húmeda y de manglar existentes y la carácter semi nómada de varias de esas tribus. Su gobierno se basaba en las orientaciones y decisiones de sus caciques.

Después de las exploraciones de los primeros conquistadores: Pascual de Andagoya, Sebastián de Belalcázar, el territorio perteneció a las gobernaciones de Quito y de Panamá y después a la provincia de Popayán del Nuevo Reino de Granada.

En el período de la Independencia, hacia 1821, hace parte del Cauca Grande, hasta el año de 1831 cuando el territorio se divide en las provincias independientes de Popayán y Buenaventura, a los cuales se les sumaron más tarde las de Barbacoas y Cauca en 1843.

En 1857 con la creación de la confederación Granadina, se unen a estas provincias las de Chocó, Pasto y Chaqueta, constituyendo el Estado Federal del Cauca, convertido en el Departamento del Cauca con la reforma Constitucional de 1886.

En el año 1910, con la ley 65 de 1909, se crean los Departamentos del Valle del Cauca y de Nariño, y se define como Intendencia al Chocó, a la cual por una nueva reforma constitucional se le dio el carácter de Departamento.

Esto significa que la región comprende hoy Cuatro departamentos: Chocó, Valle, Cauca y Nariño, cada uno de los cuales tiene su organización legislativa en la asamblea y un gobernante que es el respectivo Gobernador, nombrado en la actualidad por votación popular.

En los grupos indígenas: Embera y Noanamá (Waunana)

Los grupos étnicos y su estructura en el área de la CVC.
Antropóloga Nancy Motta G. (Extracto de este estudio)

Los Noanamá habitan una zona relativamente pequeña que va desde el Calima al sur, afluente izquierdo del río San Juan, y al norte hasta al paralelo de Puerto Pizarro.

Los Emberas ocupan un territorio mucho más amplio que va desde Panamá hasta el Ecuador. Originalmente su asentamiento se concentró en las áreas del Alto Atrato y Alto San Juan y luego la dispersión geográfica originada por la conquista y la Colonia los llevó hasta el interior del Chocó y posteriormente al sur del Litoral del Pacífico. En 1684 se establecieron en los ríos Yurumanguí y Cajambre en el Valle, y los ríos Naya, Saija y Timbiquí en el Cauca y a comienzos del siglo XLX en los ríos Tapaje, Satinga, Seguionda y Sanquianga en Nariño.

Luego el proceso de liberación del negro durante la República, la distribución territorial de la población se modificó, quedando como territorios indígenas Emberas las cabeceras de los ríos mientras que en las bocanas y en las zonas medias del curso de los ríos se asentaban poblaciones negras, tal como se observa en la actualidad.

Las comunidades Embera-Noanamá del Chocó, centran su organización político-religiosa en el Cacique y jaibaná, rol vitalicio que se transmite patrilinealmente, o sea de padre a hijo. Si no hay hijo varón en el grupo familiar nuclear, se busca en el grupo familiar extenso a través de la hermana mayor del Cacique, de tal manera que la iniciación comienza en el hijo o sobrino desde la infancia.

En las comunidades Embera del Cauca y Nariño7 la institución política-religiosa se organiza en torno a la Cacica, denominada también Mayordoma o Tachinare.

El cacicazgo es una condición heredada, sea patri o matrilineal, cuya misión es preservar el orden social, cultural y simbólico del grupo étnico.

En 1984 (dice Botero) había una población Embera de 1552 indígenas entre Cauca y Nariño y las Mayordomas ejercen su autoridad directamente sobre este grupo étnico; el resto de los Emberas ascienden, en la misma fecha, a unos 17.000, mientras los Noanamás eran unos 3.000.

Después de los Caciques, la autoridad civil jurídicamente reconocida por el estado la constituyen los cabildos. La Oriecop (Organización Regional Indígena Esperara de la Costa Pacífica) y la Orewa (Organización Regional Embera-Waunana son las entidades coordinadoras de los cabildos.

Su objetivo es reivindicar su derecho a vivir en una región selvática, con su patrón de asentamiento disperso, que le permite extenderse por amplias zonas, como respuesta a la presión colonizadora.

Este espacio ecológico que han ocupado por siglos es considerado por el gobierno colombiano como "baldío". Estas organizaciones refuerzan la labor de los caciques, para recuperar y preservar la cultura propia, defender y reclamar ante las instituciones oficiales los derechos indígenas. Otras funciones son la titulación de los resguardos y solicitar recursos.

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