LOS INCENDIOS Y EL ESTADO ACTUAL
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Carrera 1a. en la actualidad. |
La relación de la ciudad con los incendios constituye otro de los factores de contradicción en el desarrollo de Quibdó: si de una parte han representado un doloroso problema, que conlleva destrucción y desprotección, de otra han implicado transformación y cambio.
En el siglo XIX se han referenciado los incendios de 1830, 1832 y el del 9 de agosto de 1891 que destruyó más de la mitad de la población que ya había incorporado nuevas tecnologías; en el siglo XX, son referencias obligadas el incendio de 1907 por su connotación políticamente racial, más tarde los de 1914, 1930 y 1966, sin contar otros de menor categoría que se presentaron en los períodos intermedios.
El incendio de 1966 destruyó una cuarta parte de la ciudad, básicamente el área de los comerciantes de la calle primera o de los "blancos". Allí se concentraba el mayor número de edificaciones de madera de dos y tres pisos de antigua construcción. Desapareciendo edificios representativos como el Palacio Intendencial, el Palacio Nacional, el antiguo Andagueda, etc.
El fuego terminó por destruir los más valiosos ejemplos de la arquitectura de madera de otros períodos y a la par obligó acelerados procesos de transformación urbana y de incorporación de materiales y técnicas constructivas.
Los hechos mencionados hacen que los ejemplos arquitectónicos que han sobrevivido a los incendios, representen un gran valor histérico-cultural para la población, a pesar de los factores que los amenazan como la insensibilidad ciudadana, la mutilación de algunas de sus partes, el uso inadecuado y el abandono total. A pesar de estas condiciones adversas, subsisten algunos edificios valiosos como la cárcel de Anayanci (1923-1926) y la antigua Escuela Modelo, hoy Palacio Municipal (1923-1926).
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Palacio Episcopal (1931- 1942) |


