SERIE II: TRAJES, FIGURAS Y PERSONAJES DE LA COLONIA.

Durante la etapa colonial de nuestra historia, los blancos distinguidos siguieron las modas españolas de la época y luego las francesas. Los mestizos de las clases bajas, usaron trajes que se tipifican poco a poco y llegan -con ligeras variantes- hasta mediados del siglo XIX. A los indios sometidos, se les imponen sencillos vestuarios para cubrir su desnudez: túnicas, con mangas o sin ellas, para las mujeres y largas camisas para los hombres. Estilísticamente considerada, y por lo que dice a los trajes, la época colonial se inicia dentro del ámbito renacentista, culmina con los estilos del barroco (siglo XVII y declina el estilo rococó, que es el resultado del ascenso de los borbones al trono español.

LAMINA 1: Lanceros y alabarderos. Atuendos militares de la época de Carlos I y Felpe II (1527-1598). A la izquierda, soldado con cuerpo de lanceros y a la derecha un capitán de alabarderos. Ambos llevan morrión, gorguera blanca y armadura. El soldado usa polainas altas, ajustadas; el capitán, calzas de raso rojo y botas altas de becerro.


LAMINA 2: Armadura de parada. Gentilhombre vistiendo armadura completa. Lleva morrión con gran plumero, gorguera de encajes, calzón corto abullonado y calcado de "hocico de pero". Esta indumentaria guerrera se usaba hacia 1580. El personaje porta espada al cinto y lleva en la mano derecha un bastón de mando.


LAMINA 3: Traje femenino de corte. (Comienzos del Siglo XVII). Aquí se inicia el reinado de la imponente crinolina, cuyo uso suponía el del invisible miriñaque, armazón hecha de percal y varillas metálicas. El vestido es de dos piezas: saco con canesú, mangas abultonadas y altos puños de encaje, "en embudo" o manopla, talle angosto y amplio y redondo faldón y falda doble, en que la sobrefalda, entreabierta deja ver el rico brocado de la inferior.

LAMINA 4: Traje de campesina. Para el óleo "Ruth espigando", Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos se inspiró en el traje que usaban las campesinas de las vertientes occidentales de la Cordillera Oriental, en la zona del actual departamento de Cundinamarca. Esta sencilla túnica tiene toda la sencilla y fácil elegancia del quitóngriego.

LAMINA 5: Traje femenino de gala. (Primera mitad del siglo XVII). Presenta características análogas al que reproduce la lámina 3. Sólo que su barroquismo se acentúa más aún, como puede verse en las abultadas mangas "de farol", en los puños de espumosos encajes y en el diámetro, muy ensanchado, del famoso miriñaque.

LAMINA 6: Trajes de golilla.  (Segunda mitad del siglo XVII). A la izquierda, atuendo femenino: sombrero de fieltro adornado con plumas, golilla y canesú, traje de una sola pieza con capilla, corpiño terminado en punta y falda de anchos y redondeados pliegues. A la derecha, traje masculino, "de corte y ciudad", con golilla, jubón sin mangas que deja ver las de la camisa, faldellín de brocado, calzas de seda y calzado de cordobán con borlas de lana.

LAMINA 7: Trajes de casaca. (Primera mitad del siglo XVIII). A partir de Luis XIV, la moda francesa comenzó a influir en España, donde los varones abandonan paulatinamente el chambergo y adoptan el sombrero de alas levantadas, al igual que las grandes casacas cuadradas y el calzón ajustado debajo de la rodilla. Este Virrey de empolvada peluca trajo al Nuevo Reino de Granada la silueta y el atuendo que eran de recibo en la corte española de su tiempo.

LAMINA 8: Trajes de labradores criollos. En "El Otoño, cuadro de Gregorio Vásquez de Arce y Cevallos, el artista reprodujo los trajes de faena de una pareja de labradores criollos de su época y de su medio: la Sabana de Bogotá. Se trata sin duda, de estancieros acomodados. La mujer lleva un sencillo vestido sin mangas, que deja ver las de la camisa, y un gran delantal azul; el hombre usa jubón con mangas, ceñido por una faja, calzas azules y botas altas de cuero de "venado". Todavía luce la clásica golilla, en camino de transformarse en un cuello sencillo.


LAMINA 9: De capa y chambergo. Esta especie de "mosquetero" usa todavía el chambergo adornado, a la española, con plumas de avestruz. Lleva jubón, camisa de anchas mangas, calzón bombacho y altas botas "de campana". La capa encuadra airosamente su figura, que evoca la de un joven pirata, o la de un audaz y despreocupado perdonavidas.

LAMINA 10: Dama con blanqueta. Este hermoso traje femenino corresponde a la moda de la segunda década del siglo XVIII. A la dignidad de la silueta contribuyen el busto de corselete y la amplia falta. Estos vestidos se confeccionaban con brocado de seda labrada. La capa, colgante de los hombros, llevaba un sobrecuello de la misma tela. Esta moda francesa refleja el advenimiento de los Borbones al trono español, ocurrido en el año de 1701.

FUENTES DOCUMENTALES:

Láminas 1, 2 y 3:"Historia del Traje en Imágenes", por Bruhn-Tilke. Lámina 4:"Ruth espigando", óleo de Gregorio Vásquez (Iglesia de Santo Domingo, en Bogotá).Lámina 5: "Historia del Traje en Imágenes", por Bruhn-Tilke.Lámina 6:"Historia Gráfica de la Moda", por Henny Harald Hansen.Lámina 7: Retratos de personajes de la época, en el Museo Colonial de Bogotá.Lámina 8:"El Otoño", óleo de Gregorio Vásquez (Museo Colonial de Bogotá).Lámina 9: "El Milagro de San Luis Beltrán", óleo de Gregorio Vásquez (Iglesia de Santo Domingo, en Bogotá).Lámina 10:"Historia Gráfica de la Moda", por Henny Harald Hansen.

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