Los Wayuu están organizados en clanes heredados por línea materna, cada uno de los cuales se relaciona con un animal o totems y están representados por herrajes, que además de ser un símbolo familiar se utilizan para marcar los semovientes.

 

Uliana, Epieyuu, Aapüshana, Uliyuu, Iipuana, Püshaina, Sapuana, Sijuana, Epinayuu, Juusayuu, Uraliyuu, Jirnuu, Jaya´liyuu, Paüsayuu, Urualiyuu... son algunos de los nombres entre una treintena de clanes Wayuu.

La mujer permanece en el hogar tejiendo, protegiendo sus hijos y cuidando la casa. Su sola presencia en la ranchería es símbolo de respeto y unidad.

Durante los primeros años las mujeres trasmiten las tradiciones, creencias, valores, costumbres y el comportamiento ante los demás miembros de la comunidad Wayuu.

Cuando la niña crece, durante el "encierro", süttüsü paülü´ü, le enseña las labores del tejido y su papel como mujer.

 

EI hombre casi nunca permanece en el rancho; distribuye su tiempo entre las labores que le son propias y las mujeres que posee.

Los hombres mayores enseñan a los jóvenes los trabajos masculinos como la caza, la pesca el pastoreo de cabras, la extracción de sal; la construcción de las viviendas, corrales techos y cercas.


  Los adiestran en el cuidado y manejo de las bestias y en las carreras de caballos.

 

Sin embargo, la responsabilidad de la educación, de sus hijos y de sus actos, no recae sobre el padre sino sobre la familia materna, particularmente en el tío, al cual heredarán cuando éste muera.

 

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