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APROXIMACIÓN
ANALÍTICA A LOS DOCE MÓVILES PARA CONJUNTO DE
CÁMARA
DE
JACQUELINE NOVA
Graciela Paraskevaídis (Conferencia)
Santafé de Bogotá. Universidad de los Andes, martes 13 de junio del 2000.
Año de composición: 1965
Instrumental utilizado:
Grupo A:
- 3 violines
- 1 viola
- 1 chelo = 5
Grupo B:
- 3 violines
- 1 viola
- 1 chelo
- 1 contrabajo = 6
(Grupo C):
-piano = 1
total = 12
Obra dedicada a la pianista Helvia
Mendoza.
Edición: Unión Panamericana, Washington, DC, 1967.
Segundo Premio en la categoría de Música de Cámara en el III Festival de Música de
Caracas, 1966. Jurados: Gonzalo Castellanos (Venezuela), Roque Cordero (Panamá) y Héctor
Tosar (Uruguay). Estrenada en Caracas el 8 de mayo de 1966 por miembros de la Orquesta
Sinfónica de Venezuela bajo la dirección del chileno Victor Tevah. Estrenada en Bogotá
el 27 de mayo del mismo año por miembros de la Orquesta Sinfónica de Colombia dirigidos
por Olav Roots.
En una carta de certificación de
méritos a efectos de la presentación de la compositora al concurso de becas del
Instituto Di Tella de Buenos Aires, fechada en Bogotá el 14 de agosto de 1966, Olav Roots
director de la Orquesta Sinfónica de Colombia - hace constar lo siguiente:
El año pasado compuso una obra para
orquesta de cámara, Móviles 12; con la que se hizo merecedora al premio de Música de
cámara en el reciente III Festival de Música efectuado en Caracas. Esta obra fue
presentada con integrantes de nuestra Sinfónica, bajo mi dirección, aquí con gran
éxito.
Tomando en cuenta las inquietudes, fantasía, intuición y disciplina de trabajo de la
señorita Nova, me permito recomendarla para continuar estudios musicales en el Centro
Latinoamericano de Altos Estudios Musicales, estando a la vez muy interesado en sus
futuros progresos. (Archivo del CDM/Bogotá.)
Sobre el estreno de su obra en el
marco del festival de Caracas, comenta Jacqueline Nova que me parece que está a la
altura de las demás. Fue un festival íntegramente de vanguardia y mi obra está dentro
de esos cánones. Me siento satisfecha ya que no he estudiado fuera del país. (Norah
Parra de Martínez: nota periodística en ocasión del estreno en Bogotá de los Doce
móviles,
en El Tiempo, Bogotá, 27 de mayo de 1966. En: Carlos Barreiro Ortiz, compilador: A
propósito de Jacqueline Nova, Centro Colombo-Americano, Bogotá, octubre de 1983).
Encuentro significativo este comentario
porque, para la generación de compositores a la que Jacqueline Nova pertenece, hubiera
sido improbable que el hecho de no haber estudiado en el extranjero se considerase
elogioso o positivo. Evidentemente, para la compositora el no haber estudiado hasta ese
momento fuera de su país concretamente en Europa o los EEUU - y al mismo tiempo
haberse podido medir exitosamente con colegas de otras partes del mundo, parecía revestir
un particular mérito y ser fuente de sincero orgullo.
Dado su origen materno belga y su
nacimiento en Bélgica, Jacqueline Nova pudo haber aspirado a una beca en ese país. Sin
embargo no lo hizo y esto es también muy significativo.
Cuando Jacqueline Nova decidió estudiar
fuera de Colombia, lo hizo en Buenos Aires, en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios
Musicales del Instituto Torcuato Di Tella, fundado y dirigido por Alberto Ginastera. En
1972, cuando pudo haber optado por algún estudio de música electroacústica en Europa,
Jacqueline retornó a Buenos Aires, gracias a una beca Guggenheim, para realizar un
proyecto de investigación sobre la voz humana y sus transformaciones electrónicas en el
Estudio de Fonología de la Universidad de Buenos Aires, fundado y dirigido por Francisco
Kröpfl, cuyo resultado compositivo fue Creación de
la tierra.
Comencemos el estudio de los Doce
móviles,
escuchando la versión realizada en Berlín Occidental, el 2 de diciembre
de 1984, por un conjunto dirigido por Barbara Kaiser.
Para escuchar la obra
Los Doce móviles, en palabras de la
compositora, están escritos en base al serialismo libre, tomando los parámetros de
intensidad, altura, duración, timbre, asimismo los estados transientes. Aparece a través
de toda la obra la forma de grupos logrando así la dimensión; igualmente el estatismo,
la forma por variación y momentánea. Elementos tradicionales y de vanguardia se integran
a toda la obra. (En: Datos biográficos, 1965/1966, archivo del CDM/Bogotá.)
En otro comentario nos aclara: La
partitura está estructurada en una serie de doce sonidos, ordenada de acuerdo a
diferentes aspectos que van ligados a la integración de parámetros y relación de
segmentos. A través de toda la obra hay un constante zig-zag respecto a intensidades,
duraciones, timbres, intervalos, estados transientes o modos de ataque, situación e
instrumentos. Como lo indica el título, la composición está inspirada en los cambiantes
y en ocasiones fascinantes efectos de los móviles de la escultura contemporánea (Darío
Bernal Pinilla: "Jacqueline Nova", en El Espectador, Bogotá, 1 de febrero de
1976. Citado por Marisol Roncancio: Jacqueline Nova:
Una apertura hacia la vanguardia musical
en Colombia, Depto. de Música de la Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, 1994,
pág. 144).
Y agrega: Mi concepto estético sobre
ella es que es música por música. No describo nada y mucho menos doy mensaje. Lo único
es que está comprometida con la época (íbidem).
Entendemos que su compromiso con la
época es asumido como opción histórica, como toma de conciencia. Lo detectamos en
diversos ámbitos a través de la puesta al día con corrientes estéticas y
procedimientos técnicos contemporáneos, fundamentalmente de las vanguardias europeas
pero no de manera epigonal o meramente imitativa, sino tomando lo que consideraba
necesario para su música. Me refiero a una estética expresionista (¿un
neo-expresionismo latinoamericano?), me refiero a la utilización de un ordenamiento
serial manejado con flexibilidad y sin especulaciones dogmáticas, me refiero a la
brevedad y no discursividad de cada uno de los móviles, me refiero a la incorporación de
la aleatoriedad en sí un procedimiento antagónico al pensamiento serial de
parcial o total control paramétrico -, me refiero a la relación con la plástica, me
refiero al silencio y al timbre como elementos estructurales no decorativos.
A través de este intento de integración
de opuestos, tal vez podamos entender mejor el camino emprendido por Jacqueline Nova entre
1965 y 1975, entre estos Móviles a los que considero su primera obra
enteramente consciente y asumida - y su última obra, el Omaggio a Catullus, su
terrible despedida de este mundo.
Un mundo que a pesar de algunas
elogiosas páginas de prensa - no alcanzó a vislumbrar la trascendencia de su obra, más
allá de esporádicos momentos de reconocimiento, tal vez circunstancialmente motivados
por sus éxitos en el exterior Caracas, Buenos Aires -, por cierto más redituables
y más dificiles de ignorar por el establishment, que sus denodados esfuerzos por
sacudir con audiciones, conciertos, espectáculos, obras, declaraciones un
medio musical que prefería seguir ensimismado en una rutina sin sobresaltos.
En el vértice de esas dos obras, se
coloca Creación de la tierra de 1972, su composición más notable.
Sin embargo, esa genérica libertad lleva
a Jacqueline Nova a asumir opciones definidas en cuanto al orden en los Doce móviles
y
a moverse dentro de breves estructuras independientes, apoyadas en una utilización libre
de la organización y variación de los parámetros.
En su texto "Ordenamientos razonados
conscientes e inconscientes" de 1967, Jacqueline Nova amplía conceptos sobre la
libertad en el uso de los elementos y parámetros:
Hoy el compositor disfruta de una
libertad absoluta para desarrollar sus propios temas y técnicas sin excluir desde luego
la estética. Tiene todo cuanto quiere y puede recurrir a muchos procedimientos que
anteriormente o no conocía o eran tabúes que tan sólo debía observarlos como
espectador. Hoy pues no se trata del problema libertad sino del problema orden.
El ordenamiento de elementos sea de
carácter técnico, psicológico, material, etc. es la base de una partitura. El
ordenamiento de un aspecto con otro (técnico, psicológico) hacen la obra.
Este ordenamiento no es ni puede ser un
ordenamiento rígido sometido a ecuaciones fijas; es un ordenamiento guiado por la
experiencia del compositor, por la propia vivencia del compositor. [...]
En vez de tomar una intensidad tomamos
otra. ¿Qué pasa entonces? Que hay un ordenamiento inconsciente o conscientemente fijado.
[...]
El compositor sugiere la realidad o la no
realidad para dar expresión a lo que él vive, en la época en que vive; ordena los
elementos, rompe las fórmulas incluso revolucionarias consciente e inconscientemente.
La vehemencia y combatividad de
Jacqueline Nova es señalada por Luis Darío Bernal Pínula en dos notas periodísticas
que él publicara después de la muerte de la compositora: el ánimo rebelde, inquieto
y a veces conflictivo que siempre la acompañó a la compositora y que la llevó a
confrontar posiciones de manera vehemente con personalidades como Alberto Ginastera y el
mismo maestro Roots, a quien, por encima del gran cariño y admiración que le profesaba,
no le permitió montar los Doce Móviles con una pianista que no fuera
colombiana, máxime cuando la obra [...] fue dedicada a la pianista colombiana Helvia
Mendoza
. (Luis Darío Bernal Pínula: "Homenaje a Jacqueline Nova, en
"El Pueblo Extravagario", Bogotá, 14 de setiembre de 1975, reproducido en
"Jacqueline Nova, audaz, inquieta, apasionada, en el Magazin Dominical de El
Espectador, Bogotá, 1 de febrero de 1976.)
En Asimetrías, compuesta en 1967 en el
CLAEM para flauta, cinco timbales y tamtam, Nova profundiza los planteos de ordenamiento y
aleatoriedad y escribe para el programa de su estreno: Esta obra es aleatoria en la
macroforma, dando así la posibilidad de ordenamientos diferentes de las estructuras y los
grupos que la integran [...
]
. Las estructuras (7) están formadas por los
solos de los intérpretes y las cuatro posibilidades fijas a combinar entre uno y otro
instrumento. Los grupos (41) continuados o alternados obedecen a dinámicas y alturas
fijas.
En los Doce móviles, la distribución de
los dos grupos (A a la izquierda y B a la derecha del público) con el piano en el centro
indica, a mi entender, no sólo un papel algo más protagónico de éste su propio
instrumento -, sino una intención de espacialidad y estereofonía.
Claro que el tratamiento del material a
cargo del piano es desde el punto de vista tradicional - poco solistico, aun cuando
se perfila claramente en lo tímbrico-percusivo, a menudo "vertical", con muy
breves diseños melódicos. Cuando éstos ocurren por ejemplo en el móvil III,
compases 9 al 18 (final) adquieren una función obstinada y reiterativa, subrayando los
intervalos tensionantes. Pero nunca cumple un papel de "acompañamiento" ni de
complementación. Y cuanto más avanza la obra, más el piano se afirma deliberadamente en
sus séptimas y novenas mayores hasta desembocar en la repetición del cluster grave
del último móvil, una masa de sonidos que actúan como golpes furiosos, como ex
abruptos de rabia.
El comentario de la obra y su título son
típicos de la década de los 60. La compositora alude por ejemplo a una terminología
característica referida a "estados transientes" o transitorios y
"funciones paramétricas" cercana también a la electrónica, y adhiere
claramente al arte cinético de esos años una expresión artística que contó con
algunos grandes representantes latinoamericanos -, trabajando con la multiplicidad de
movimientos y de cambiantes perspectivas del material, en este caso sonoro.
También acude a la aleatoriedad parcial
dentro de la que estas estructuras pueden accionar sin dejar de ser reconocibles. De
hecho, los móviles 4 y 8 en su totalidad y el 10 en su comienzo y final ofrecen a los
intérpretes algunas libertades de combinatoria y superposición entre los grupos de
instrumentos, pero manteniendo en los tres casos la intensidad predeterminada y las
alturas fijas. Un buen ejemplo de conciliar contrarios.
Una recorrida de tipo estadístico
señalaría que los móviles presentan las siguientes características metronómicas, de
andamiento y de compases las que, aparentemente, no responden a ningún ordenamiento
estricto previo, sino más bien a un comportamiento flexible y guiado por el gesto
expresivo:
I. 14 compases, 2x4, negra 72.
II. 15 compases, 2x4, negra 72.
III. 18 compases, 2x4, negra 96.
IV. sin compases, Largo.
V. 30 compases, 4x4, 2x4, 4x4, negra 92.
VI. 4 compases, 4x4, negra 72.
VII. 13 compases, 4x4, 2x4, negra 40.
VIII. sin compases, Comodo.
IX. 15 compases, 4x4, negra 92.
X. mixto, primero sin compases, luego 8
compases, 4x4 y 2x4, corchea 92, 3x4 negra 76, luego sin compases, fmal corchea 176.
XI. 27 compases, 4x4, negra 112 y negra
98.
XII. 35 compases, 4x4, negra 96. Final:
Allegro vivace 8x8, subdividido en 4+2+3 = 8x8.
Una lectura también estadística,
numérica, descriptiva, indica que la serie de doce sonidos es la siguiente:
Por la importancia que
adquiere desde el principio como primer sonido de la serie - y que conserva hasta
el final, la nota "si" puede ser considerada el eje alrededor del cual girará
casi toda la obra y el elemento generador de sus intervalos.
Pero más que buscar sólo el estricto
ordenamiento serial un soporte y no un fin en sí mismo -, busquemos en los Doce
móviles la mucho más atrapante combinatoria interválica con la que esa serie y el
total cromático del cual proviene se convierten en un material "móvil",
"cambiante" y "cinético", que genera tensión sonora y se traduce en
epigramática expresividad:
- si-do: séptima mayor (descendente)
- do-si bemol: séptima menor (ascendente)
- si bemol-la: segunda menor (descendente)
- la-re sostenido: cuarta aumentada (ascendente)
- re sostenido-aol sostenido: quinta justa (descendente)
- sol sostenido-sol: octava disminuida (ascendente)
- sol-fa sostenido: novena menor (descendente)
- fa sostenido-do sostenido: quinta justa (ascendente)
- do sostenido re: séptima mayor (descendente)
- re-mi: novena mayor (ascendente)
- mi-fa: séptima mayor (descendente)
La serie es asimétrica, aunque contiene
algunas simetrías aparentes:
- El primer intervalo (sonidos 1 y 2) es
una séptima mayor descendente, el último también (sonidos 11 y 12),
- Del sonido 2 al 3 hay una séptima
menor ascendente; entre el sonido 10 y 11, una novena mayor,
- Del sonido 3 al 4 hay una segunda menor
descendente (la única); entre el sonido 9 y 10, una séptima mayor también descendente,
- Entre el sonido 5 y 6, está la quinta
justa descendente; entre el sonido 8 y 9, la quinta justa ascendente.
- Con los sonidos de comienzo y fin se
obtiene una cuarta aumentada.
- De los cuatro primeros sonidos resulta
el anagrama B-A-C-H, agrupamiento interválico que los vieneses Alban Berg y Anton Webern
utilizaron, también como forma simbólica de homenajear al compositor alemán.
El primer móvil se abre con una
constelación interválica en vertical muy precisa: la de una escala por tonos (si-do
sostenido-re sostenido-fa), distribuida entre los dos grupos de arcos, luego su
desplazamiento cromático (do becuadro-re becuadro-mi-fa sostenido) y nuevamente la
primera y segunda constelación.
Los Doce móviles contienen
diversos símbolos relacionados explícitamente con Alban Berg. ¿Será la escala por
tonos también uno de ellos? ¿Un personal homenaje a Debussy de la compositora?
Continuando con la recorrida
interválica, se observa que hay una sola novena mayor (ascendente), una sola novena menor
(descendente), una sola octava disminuida (ascendente) escrita como tal aunque
considerable como séptima mayor, tres séptimas mayores (las tres descendentes), una sola
séptima menor (descendente), dos quintas justas (una ascendente y otra descendente), una
sola cuarta aumentada (ascendente) además de la que conforman los sonidos uno y
doce -, una sola segunda menor (descendente).
Es decir: no se usa ninguna segunda mayor
o aumentada, ninguna tercera, ni cuarta justa, ni sextas de ningún tipo. La partida se
juega particularmente en el campo de las segundas y de sus inversiones de séptimas y
novenas, de la cuarta aumentada y de la quinta justa.
Dice la compositora: En el tratamiento
serial ya no existen escalas ni formas preconcebidas, ya que no entran en juego La
gravedad ni la atracción. (Citada sin mención de fuente por Carlos Barreiro Ortiz:
Collage aleatorio para Jacqueline Nova. En: "A propósito de Jacqueline Nova".
Centro Colombo-Americano, Bogotá, octubre de 1983.) Sin embargo, la insistencia sobre un
sonido cualquiera en este caso el «si» de marras actúa y funciona como
eje dramático y polo de atracción. Claro que no de funciones "tonales» sino
expresivas.
Tampoco sorprende, entonces, que el
dodecafonismo no se convierta en un factor limitante.
Tampoco sorprende, entonces, que los
intervalos más recurrentes y obsesivos sean los ya señaladas de segunda, séptima,
novena y la cuarta aumentada. Los observamos ya en el primer móvil:
- Compás uno: si-fa quinta disminuida,
si-do sostenido segunda mayor, si-do becuadro segunda menor, fa-fa sostenido segunda
menor, do-re segunda mayor. La engañosa tercera mayor si-re sostenido entre el chelo y el
2
0
violín del grupo B queda neutralizada por
el contexto del cluster o racimo de sonidos.
- Compás cuatro: complejo sonoro
vertical de si bemol- si becuadro, si becuadro (también como apoyatura)-do y sol
sostenido-sol becuadro-la-re sostenido.
- Compás 6: sobre la resonancia del cluster
anterior, una típica y también reiterada constelación interválica: fa sostenido-do
sostenido-re -mi-fa becuadro: o sea quinta justa ascendente, séptima mayor descendente,
novena mayor ascendente y nuevamente séptima mayor descendente.
- Compás 10/11: fa-mi, séptima mayor
ascendente.
- Compás 14: re-do sostenido, séptima
mayor simultánea en octavas diferentes.
Una lectura menos estadística y
numérica nos conducirá al campo de lo expresivo-fenomenológico y nos demostraría que
se utiliza la reiteración como factor estructural determinante para subrayar la
acumulación de tensión de estos Móviles.
Observémosla en el primero:
1) En lo rítmico: un segmento de diez
semicorcheas, subdividido en dos de cuatro y uno de dos, silencio equivalente a seis
semicorcheas, nuevamente el segmento inicial, etc, que se reitera con variantes y con
resta de semicorcheas hasta el final. O sea, asimétricamente.
2) En lo vertical: la reiteración
responde a la mencionada articulación de semicorcheas.
3) Alturas: reiteración dentro de
ese segmento nuclear de los sonidos si, do sostenido, re sostenido y fa (cuatro
semicorcheas); do becuadro, re, mí y fa sostenido (dos semicorcheas); si, do sostenido,
re sostenido y fa becuadro (dos semicorcheas); do, re mi y fa sostenido (dos últimas
semicorcheas del primer segmento).
4) Intervalos superpuestos: tres segundas
mayores (si-do sostenido-re sostenido = mi bemol-fa becuadro; en los extremos hay una
quinta disminuida, y entre la nota más grave el "si» y el do
sostenido una segunda mayor, y una tercera mayor entre si y re sostenido. En el segundo
grupo de cuatro semicorcheas hay un desplazamiento que conserva la cuarta aumentada
en este caso do-fa sostenido en los extremos, y la segunda mayor y la tercera
mayor, siempre en referencia al do de base, do-re y do-mi. Es decir, la escala por tonos,
en vertical, ya señalada.
5) Contrastes:
a) el cluster como resonancia del
si bemol del compás 4 al 5 y el cluster cerrado del piano solo en el
compás 11. Atención: el si del chelo del grupo A también es bemol.
b) el diseño melódico del compás 6,
reducido en el compás 10 al 11 a dos notas en unísono de los violines, como espejo de
las dos últimas notas mí-fa, ahora fa-mi) del compás 6 que, a su vez, en
transposición (re-do sostenido) y en vertical, y por primera vez con ritmo con puntillo,
cierran este primer móvil.
Queda claro que la aplicación serial
responde fundamentalmente al concepto de "lo" móvil y "del" móvil,
que la reiteración no se preocupa por la repetición de un sonido no contiguo (por
ejemplo: cuatro veces fa, dos veces fa sostenido, dos veces nuevamente fa, dos veces
nuevamente fa sostenido), y que los espejos son más cinéticos que seriales. Y que los
dos segmentos iniciales tampoco son enteramente idénticos, porque el primero tiene una
sola dinámica piano y el segundo parte de ese piano para
desembocar en un crescendo que va a un forte. Tampoco los silencios son
idénticos. Tampoco la concatenación con el cluster luego del segundo segmento es
igual al segundo grupo de clusters (compases 10 y 11), ni en dinámica ni en
textura.
Los silencios también
estructurales y expresivos - operan directamente sobre la estructura de cada móvil y son
aparentemente también asimétricos.
El segundo móvil trabaja con los mismos
elementos del primero, con algunas pocas particularidades de octavas diferentes. Observar:
- Compás 3: el fa-mi sobreagudo y
vertical bajando al fa sostenido en el piano esta vez, y los mismos a dos octavas
descendentes.
- El cluster del compás 4 ahora
en conformación de cuartas superpuestas (la-re-sol-do).
- La subida a la octava del segmento
rítmico de las semicorcheas en el compás 6.
- Los espejos asimétricos de los grupos
de semicorcheas.
- El si bemol sobreagudo cerrando el móvil.
El tercer móvil desplaza sus sonidos
primero prolongados y sucesivos, y luego cada vez más breves y en constelación de ostinato
hacia lo agudo. Es un ostinato relacionado con el del primer móvil, en
tanto repite, a partir del compás 9, grupos de corcheas en tres contra dos pero con una
constitución interna similar de sus intervalos aún en la marcha ascendente. La serie
original dividida en dos grupos de seis.
Nuevamente es el "si" el primer
sonido escuchado, en unísono de ambos chelos. Se abre en cluster ascendente con el
do y el si bemol, y es atacado por la quinta justa vertical sol sostenidore
sostenido de ambos primeros violines, la segunda vez, a la octava superior.
El cuarto móvil es con el octavo
y el décimo el más abierto y "aleatorio". Aquí la aleatoriedad se
expresa al comienzo a través de cúan lentamente se interpretará aquí la indicación largo
y, al final, con la interpretación de los cuatro grupos en recuadro
micro-móviles dentro del móvil mayor que los alberga -. Lo esencial aquí sería
el tratamiento espacial de las transformaciones tímbricas (con sordina, pizzicato, sul
ponticello, trinos, glissando), las resonancias de las diferentes dinámicas,
la diversidad de ataques, el contraste de los registros, y una interválica que gira
insistentemente alrededor de la séptimas y novenas. Los recuadros prescinden de los
sonidos 11 y 12.
El quinto móvil comienza nuevamente en
«si» y es algo más extenso. En realidad, es una especie de dilatación de los
materiales que conforman el cuarto móvil, en forma más agitada, y retomando el grupo de
dos semicorcheas proveniente del primer y segundo móvil. Es importante el segmento entre
los compases 10 al 14 en cuanto a cómo el total cromático de la serie se comporta
expresivamente:
- Descenso en grandes intervalos en el
piano: si, do, do sostenido, re, si bemol. Observemos que el grupo si-do-do sostenido-re
es un ordenamiento ascendente si ordenamos la escala cromática por semitonos contiguos.
El si bemol formaría otro segmento de cuatro (de una serie de doce), de la siguiente
manera: si bemol en el registro grave, con el la y el sol sostenido de la apoyatura y el
sol becuadro (registro agudo del primer violín). Finalmente, el tercer y último grupo de
cuatro quedaría conformado así: fa sostenido, fa becuadro, mi y re sostenido (repartidos
entre el piano y el primer violín). El sol becuadro está duplicado y queda tenido en el
primer violín, formando en el compás 16 una cuarta justa con el re grave del piano. El
pasaje es casi una textura tímbrica, más que la exposición de una serie.
Otra particularidad en el tratamiento de
este móvil se observa a partir del compás 20 y hasta el final: se vuelve aquí a la
reiteración de tipo ostinato rítmico, interválico y tímbrico, en un empecinado tutti
col legno de los arcos empecinado con los sonidos fa sostenido y fa becuadro, en
octava disminuida vertical, en crescendo. Podríamos interpretar este tratamiento
como aplicándole una lupa a los segmentos de semicorcheas de los móviles I y II. Aquí
también los silencios son asimétricos; también hay referencias a la quinta disminuida,
al compás 15 en el dibujo de la viola del compás 24. El piano se suma percusivamente,
como lo hará cada vez más frecuentemente hasta el final.
El sexto móvil está a cargo sólo de
dos violines, una viola y un chelo, es decir, un liso y llano cuarteto de cuerdas. Su
característica más relevante es, junto con diferentes ataques que entretejen una nueva
textura tímbrica, la utilización interválica especular tal como se ve claramente sobre
todo en los compases 7 y 8 y la insistencia sobre séptimas y novenas, en horizontal y en
vertical. La serie está en su modo retrógrado.
El séptimo móvil es también un ostinato
y se inicia nuevamente sobre el sonido "si" aunque por primera vez con con
riguroso octavado de los tres violines y la viola y el chelo, todos del Grupo A. A este
estrato se opone un complejo vertical del piano con el Grupo B, en forma
"antifonal".
En realidad, podríamos considerarlo
cinéticamente como un nuevo ángulo de perspectiva de los grupos de semicorcheas
originales y a su antífona como las interferencias producidas en móviles anteriores (ver
el tercero y el cuarto).
Sorprende en los compases finales (9 al
12), la articulación rítmicamente regular del intervalo vertical re-mi en el registro
agudo del piano, como indicando una nueva lupa también obstinada ahora las
semicorcheas son negras - que conforman tres grupos de cuatro y uno de dos. Por otro lado,
juegan dentro de un espacio tímbrico suspensivo y expectante, estático dentro del
móvil. La serie está en su forma directa, con los cuatro primeros sonidos en cluster.
El octavo móvil deja lo aleatorio en
manos de los intérpretes, quienes deciden la cantidad de instrumentos y la decisión de a
qué grupo pertenecen esos instrumentos. En todo caso, el piano deberá estar siempre. Y
también está siempre el sonido "si", desde el comienzo hasta el fin en más de
un instrumento y registro, pero como hilo conductor de los insistentes y quebrados grupos
con los intervalos recurrentes de segunda, séptima y novena.
El noveno móvil insiste sobre el
"si" inicial y tiene un tratamiento eminentemente vertical a partir de ese
sonido, abriéndose en abanico de séptimas, para quedar nuevamente suspendido, estático,
en los últimos compases, cortados por un último golpe casi percusivo por su brevedad y
efecto de ese mismo cluster repetido varias veces en tutti y en ff. Lo
relacionaríamos particularmente con el final del séptimo móvil y también en
lupa con el material de semicorcheas del primero, a estas alturas convertido en un
elemento verdaderamente generador.
El décimo móvil es el último de los
aleatorios. Pero lo aleatorio aquí es únicamente para el andamiento, para lo expresivo,
para su suspensión en un espacio más grande, más dilatado, o más limitado. También se
presenta en vertical. El "si" central del piano sirve de eje hacia lo grave y lo
agudo (re-do sostenido y do becuadro agudo en los seis violines). A este instante
aleatorio sigue un bloque de ocho compases en el que resuenan brevemente referencias al
casi final del quinto móvil y al final del séptimo móvil, con la repetición de
corcheas en el piano (nota superior "si"); a las apoyaturas del quinto y del
inicio de este mismo décimo; y en el final al comienzo del primer móvil
(dos semicorcheas en cluster (do-re-mi-fa sostenido, escala por tonos).
El móvil once reúne elementos y
referencias a móviles anteriores. Así, se encuentran al comienzo de este móvil
relaciones interválicas y de verticalidad y de reiteración (cluster entre fa
sostenido-sol-sol sostenido-la) ya vistas en los móviles cinco, siete, nueve y diez, pero
en esta ocasión en un andamiento más rápido de negra, con síncopas, y con abruptas
inserciones (a partir del compás 7) de un material disruptivo derivado fundamentalmente
del móvil tres y una fugaz referencia en su final al comienzo del movil
siete. El el Risoluto aparece con claridad la serie original.
El móvil doce integra varios de los
materiales principales del resto de la obra:
1) El sonido «si», abriendo la pieza en
unísono y volviendo insistentemente a él.
2) El juego en corcheas de intervalos de
séptimas y novenas, a su vez también en grupos de cuatro o con silencio, en forma de ostinato
en un diseño similar al del comienzo del móvil siete.
3) Un cluster grave en el piano en
ostinato marcado y feroz, en grupos de cuatro, dos y tres (compases 17 al final).
4) Sobre éste, un golpe sff de los arcos
sobre mi-si bemol y si becuadro en simultaneidad: una cuarta aumentada más el
"si", sonido eje de toda la obra, en contrapunto rítmico con el cluster y
otra vez asemejándose a los primeros grupos de semicorcheas y sus silencios.
Otra lectura más subjetiva,
fenomenológica nos muestra doce instrumentos, doce sonidos, doce móviles: los
símbolos son contundentes. La cita de la ópera Wozzeck de Alban Berg, terminada
de componer y estrenada en 1925 exactamente cuarenta años antes que estos móviles
colombianos refuerza el ámbito simbólico en el que se sitúan los Doce
móviles, también a causa del ya mencionado "si".
La cábala numérica continúa: Berg
muere en 1935, el mismo año en que nace Nova; 1925 - finalización y estreno de Wozzeck -
es el año de nacimiento de Hilda Dianda, la compositora argentina amiga de Jacqueline. El
estreno de los Doce
móviles en Berlin tiene lugar el 2 de diciembre de 1984; el
estreno de los mismos en Montevideo, doce años menos un día, el 1 de diciembre de 1996.
Y hoy, 13 de junio del 2000, se cumplen exactamente 25 años del fallecimiento de
Jacqueline Nova.
¿Por qué esa ópera, por qué las
palabras de ese personaje como epígrafe de la obra? Si manejáramos un código simbólico
aflorarían inmediatamente varias respuestas, en relación con la cita:
1) «El lugar está maldito, o,
mejor, en su sentido más exacto, «este lugar está maldito exclama Wozzeck dos veces en
la escena 2 del acto 1 (compases 207 y 208 y compases 224/225).
Un poco más adelante, sobre el final de
esta misma escena 2 del acto 1 exclama: «... está curiosamente tranquilo y
bochornoso. Uno quisiera retener el aliento» (compases 281/284). Diría yo que no
sólo está "curiosamente", sino "sospechosamente" tranquilo
como al acecho de un peligro latente, y que el calor bochornoso le dificulta la
respiración.
Wozzeck (acto 1,
escena 2) (versión Pierre Boulez, CBS, 1966/1971).
Wozzeck sufre alucinaciones, entre otros
motivos por estar sometido a un régimen de vida material, espiritual, afectiva e
intelectual absolutamente opresivo y de humillante sometimiento. El poder militar,
encarnado por la fuerza bruta del tambor mayor y su contrapartida el pusilánime capitán,
el poder intelectual personificado por el doctor y sus diabólicos experimentos, y el
poder de los instintos representado por María, a su vez también víctima de su
condición social, lo hostigan y lo aprisionan sin salida en un círculo de infamias y
aberraciones.
¿Podría Jacqueline Nova haberse sentido
identificada con esta situación limite de negación del ser humano y haber recurrido
simbólicamente a estos referentes: el expresionismo, la serie, esta ópera, este
personaje?
¿Podría "este lugar maldito"
haber sido su "aquí y ahora"? ¿Podría estar tan curiosamente tranquilo y
bochornoso que la obligara a contener la respiración, a sentir la opresión insostenible
de un aire que la asfixiaba?
Más allá del impacto admirativo que el
Wozzeck de Alban Berg haya podido ejercer en Jacqueline Nova (impacto que comparto
ampliamente y del que, creo, es imposible sustraerse), estamos frente a una transferencia
que va «más allá de los sonidos».
En algunos de sus textos se leen
referencias a la Suite lírica también de Alban Berg, una obra que evidentemente
Jacqueline también admiraba y que como su Catullus - alberga varios secretos
autobiográficos del autor. Es en este sentido que relaciono las circunstancias. Las
series de la Suite lirica, si bien se caracterizan en su construcción por simetrías casi
fetichistas, rodean simbólicamente la serie de los Doce
móviles, también en el
uso permutado de los segmentos de cuatro sonidos.
Musicalmente, se presentan en los
Móviles
otros símbolos en relación con la ópera berguiana:
a) la carga expresiva de una angustia
existencial,
b) la utilización de estructuras breves
con un instrumental homogéneo basadas particularmente en diversos procedimientos de
variación de un material que es económico,
c) la alusión directa en el último
móvil a uno de los momentos más terribles de toda la ópera: el segundo interludio del
acto III, inmediatamente después del asesinato de Maria (pág. 417/418), basado
justamente sobre el sonido "si" en unísono y luego a octavas, que Berg llama la
«variación sobre una nota» un «si» que es el eje tanto de la escena 2
del acto III como del interludio subsiguiente. En el contexto berguiano, el «si» deviene
el símbolo de la muerte.
¿Qué es el "si" para
Jacqueline Nova en 1965? ¿Un mero homenaje a Berg? ¿Una premonición, diez años antes,
de su propio destino?
Un solo sonido, una única nota, como
síntesis de un desenlace previsiblemente fatal, de otra «crónica de una muerte
anunciada» que se resume, se expande y explota en un crescendo cortado ferozmente
por el inicio de la escena siguiente, en una taberna de dudosa reputación.
En Jacqueline Nova, el crescendo sobre
el si es seguido de un attacca subito sobre los repetidos clusters del
piano. Los golpes son tan brutales, feroces y rítmicos como los del bombo entre los dos
segmentos del crescendo sobre el «si» en Wozzeck.
EJEMPLO AUDIO 3
Wozzec
(acto
III, interludio 2 y comienzo de escena 3)
ver partitura
(íbidem).
Es útil señalar que ninguno de los dos
fragmentos escuchados responden dentro de la ópera al ordenamiento serial,
que sí fue utilizado por Berg parcialmente para otras escenas de la misma ópera. El
ejemplo recién escuchado gira alrededor de un solo sonido, primero en unísono sin
percusión y luego desdoblado en tres octavas, separados por un cluster al que
sólo le faltan el «re sostenido» y el «si» y del que emerge el enérgico ritmo del
bombo, la clave para el ritmo de la escena siguiente.
Para concluir, escuchemos los Doce
móviles
en una versión reciente del ciclo regular de conciertos del Núcleo
Música Nueva de Montevideo, con la Orquesta de Cámara del Ministerio de Educación y
Cultura bajo la dirección de Nicolás Rauss, el 1 de diciembre de 1996).
Para escuchar la obra
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