LA MÚSICA EN CARTAGENA DE INDIAS
Luis Antonio Escobar
Al comenzar a hablar de una gran pianista cartagenera, Elvia Mendoza, recuerdo inmediatamente lo que escribí en estas mismas páginas sobre la ciudad de Río Negro. Recordemos cómo el sueco se maravillaba de que existiera en aquella ciudad, de ocho mil habitantes, un "extenso piano de cola", pero en el cual solamente tocaban valsecitos y otras formas "despreciables". Era lógico no esperar el gran concertista en Río Negro, pero sí en Cartagena que como ya hemos visto, fue la ciudad afortunada a donde llegaba lo mejor. Quien más se ha destacado en este dificilísimo campo, es la pianista Elvia Mendoza, cartagenera también por temperamento, inquieta y profunda en muchas de sus interpretaciones. Inició sus estudios con la profesora Josefina de Sanctis. Posee magnífica técnica aprendida de la pianista madre, Lucía Pérez, de quien prácticamente han salido todos los pianistas colombianos. Elvia Mendoza ha actuado muchas veces como solista con las orquestas sinfónicas colombianas y también en recitales. Es curioso anotar que hay dos pianistas más de gran categoría, los artistas Carol Bermúdez y Andrés Linero, de la Costa Atlántica. Ambos samarios como el gran Honorio Alarcón, compositor, teórico y pianista, que también, honra a su ciudad. Y ya que hemos mencionado los tres destacados artistas samarios, no se podría dejar de citar, aunque solo sea superficialmente, a los dos maestros de Barranquilla, la bondadosa figura de Don Pedro Biava, verdadero propulsor de la cultura musical en Barranquilla, compositor de inmenso talento, director de la escuela de música y pedagogo insigne. Su tarea musical la continúa su hijo, el maestro Luis Biava, actual director de la Orquesta Sinfónica de Colombia, violinista de muy finas interpretaciones y en quien recae ahora el grave problema de ayudar a enderezar y guiar la cultura musical en nuestro país.
