LA MÚSICA EN CARTAGENA DE INDIAS
Luis Antonio Escobar
MARGARITA O LA BLANCA CERVATILLA
Allá pasan por el bosque.
Va la madre con la hija.
La madre canta un cantar,
pero la niña suspira.
--“ ¿Qué te hace suspirar?
¿Por qué lloras, Margarita?”.
“Es que sufro sin decirlo.
Soy una joven de día,
pero de noche me vuelvo
una blanca cervatilla;
condes y duques me siguen,
cazadores y jaurías,
y el que más me acosa, madre,
es mi hermano Roldanías.
Anda, pronto, madre, pronto,
dile que no me persiga,
dile que amarre sus perros
hasta que amanezca el día”.
-“Roldanías, ¿dónde tienes
tus pajes y tus jaurías?”
--“Están en el bosque, madre,
tras de blanca cervatilla”.
-“Detenlos, hijo, detenlos,
¡detenlos, por vida mía!”
Con su cuerno plateado
Llama tres veces seguidas
A la tercera llamada
cazan a la cervatilla.
- “Mandemos despellejarla
y servirla a la comida”.
Dice el que la despelleja,
bien oiréis lo que decía:
-“Tiene rubios los cabellos,
tiene el seno de una niña”.
Saca el cuchillo del cinto
y en trozos la descuartiza.
Ofrecen una gran cena
al rey y su comitiva.
-“Estamos todos reunidos;
sólo falta Margarita”.
-“Yo me senté de primera.
Empezad vuestra comida;
mi cabeza está en la fuente
y mi carne en la vajilla;
mi sangre está derramada,
fresca aún, en la cocina;
y entre ascuas, mis pobres huesos
se queman en la parrilla”.
