LA MÚSICA EN CARTAGENA DE INDIAS

 

Luis Antonio Escobar

 

MÚSICA NEGRA EN LA IGLESIA

El tocar en la iglesia o ayudar con instrumentos negros, no creo que hubiera sucedido en Cartagena, que como ya vimos desde el comienzo, tuvo sacerdotes idóneos y obispos celosos de la liturgia musical. Además la esclavitud, tan dura en Cartagena, imponía límites a sus actividades, así fueran de índole musical. Me refiero, desde luego, a música negra, pues lo contrario, música española, era lo natural que se enseñase, incluyendo al negro. Cartagena contaba con conventos de monjas y sacerdotes, capellanías, órgano y tradición. En cambio, Carpentier relata lo siguiente:

"La primera orquesta de Santiago de Cuba, era pequeña, compuesta de dos tocadores de pífano, un sevillano tocador de violón, llamado Pascual de Ochoa, y dos negras libres, dominicanas, oriundas de Santiago de los Caballeros, que eran las hermanas Micaela y Teodora Ginés. Esa orquesta, formada para las fiestas, también tocaba en las iglesias. Posteriormente pasan dos integrantes a La Habana y forman otra "orquesta". Más adelante, continúa Carpentier: "Por lo pronto, quedaba un hecho establecido que habría de tener una considerable influencia sobre la formación de la música cubana: ya en el siglo XVI, la profesión de músico excluía, tácitamente, por escasez de ejecutantes capacitados, la posibilidad de una discriminación racial".

Posteriormente parece que "las negras", con sus cantos, tuvieron oportunidad de influir en la música cubana, que desde un principio, adquirió ciertos tintes rítmicos de carácter negro. Pero, precisamente, esto no sucedía en Cartagena y mucho menos en pleno siglo XVI cuando los negros eran totalmente discriminados. Es evidente que la influencia negra en la Costa Atlántica fue lenta y el espíritu "caribeño" llegó, y después rebotó, es decir, las influencias de la Costa Atlántica sobre la música de las Antillas, se desarrolló posteriormente.

Otra tradición en La Habana, que muestra diferencias con las costumbres de Cartagena, fueron los bailes en plena iglesia. Anteriormente dijimos que aquello había sucedido en las iglesias españolas, pero, eran bailes de otro género. Quizá aquí en América el negro deseaba bailar y cantar en las iglesias como un signo de religiosidad, de exaltación, de éxtasis. Personalmente alcancé a ver, los cantos y movimientos, las preguntas y las elaciones de grupo de alguna congregación de negros en Baltimore. Por consiguiente, el sentido de bailes, que se tiene comúnmente, no es el apropiado para entender aquel deseo del negro de poderse expresar religiosamente por medio del movimiento, que es su expresión natural.

"A mediados del siglo XVII el obispo Vara Calderón, se vio obligado a prohibir que se diesen bailes públicos en las iglesias, y que se alquilaran negras y mulatas para que gimieran en los funerales". No sobra añadir que entre los Motilones, indígenas de Colombia, todavía se utilizan las "plañideras", profesionales del llanto..., que según los grupos, dan categoría al entierro o al muerto... Posiblemente pudo haber existido en Cartagena de Indias esa costumbre que también venía de los blancos, pues el dolor, las lágrimas y el luto, era la porción necesaria que correspondía a los deudos, naturalmente, a la viuda. En esa forma se podía expresar cuánto se había amado al esposo, lo cual es una medida bastante dudosa...pero practicada desde remotos tiempos.

 

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