LA MÚSICA EN CARTAGENA DE INDIAS
Luis Antonio Escobar
Muchas cosas que uno no entiende apenas lo divierten. El rasgueo apasionado de la guitarra gitana, el aceleramiento progresivo de los movimientos de los pies en ciertas danzas de los negros, la rapidez de los dedos del pianista al ejecutar un trino. El fondo de estas expresiones, desde luego, no es la rapidez o destreza en cuyo caso mejor deberían utilizarse en el circo. Pero ahí está el detalle ¿Cómo hacer que se entienda o convencer que existen calidades en el movimiento.?. Lógicamente, como en todo, no quiero decir que la destreza por sí misma denote profundidad, a lo sumo disciplina. En el arte, la destreza es otro medio como lo es su contrario, la lentitud. Un adagio y un presto deben ser solamente estados de movimiento pero en ningún caso, lo que expresa. Se me ha ocurrido lo anterior después de pensar que, en general quienes ven un zapateado, baile de los negros, un mapalé convulsionado, o escuchan un "glisando" creen que se ha llegado al tope de la expresión. Hago este comentario pues veo en mi imaginación los despliegues de los zapateados de los negros con sombrero canotier de las comedias de Broadway. Este zapateado, el de los negros asalariados para bailar en las tablas de los teatros que entretienen a los trabajadores de cuello blanco, ése, ese sí es divertido pues no da más que lo que se ve. Un negro de sonrisa blanca y por esto mismo de sombrero amarillento que taconea rápidamente hasta lograr que el público pronuncie sus especiales aplausos de ¡ah!, ¡eh!. Pero cuando regresamos en el tiempo, cuando aún hoy podemos ver la destreza de los pies del negro y de la negra, movidos con furor, movidos con dulzura, movidos para decir tantas cosas, hay que comprender que existieron muchas formas de "zapateados", incluyendo, como es de rigor, los más divertidos. También quedan en la lista, los Zapateados Políticos que sirvieron de patrón rítmico al Partido Liberal de Cuba y que, concretamente se llamaron Chambelonas y en contraposición a las Congas del Partido Conservador. Esos zapateados para conseguir adeptos o para imprimir más entusiasmo en sus partidos políticos bien parece que hubieran hecho viaje lento hasta llegar a -quién lo creyera-, Bogotá. Basta recordar las últimas elecciones en donde liberales y conservadores discutían con tambores y acordeones- el predominio de sus ideas políticas... Y qué bueno que se le mezcle música a la política, se minimicen sus "trascendentales mensajes", se humanice y se toque el nivel normal del hombre que puede encontrar en sus Chambelonas, Congas, Corridos o Vallenatos, un respiro alegre en medio de tanto inútil anatema político.
