LA MÚSICA EN CARTAGENA DE INDIAS
Luis Antonio Escobar
CARTAGENA MUSICA L EN EL SIGLO XX
Al llegar al siglo XX, podemos decir que Cartagena posee dos características determinantes: La primera, gran influencia de la música negra e indígena. Ha llegado a todos los niveles, se ha vuelto música popular, con cierta autenticidad y encanto indiscutible. Ha penetrado en todas las capas sociales, que la reciben como medio de expresión único, casi sin excepción. Es música ligada umbilicalmente a la danza. Como segunda muestra de música, la llamada culta, va a tener un representante provinciano, que Cartagena lo adopta casi inmediatamente, el maestro Adolfo Mejía. Con este magnífico compositor y con una nómina de artistas, pequeña pero de calidad, Cartagena resume sus siglos de cultura musical.
Cartagena no es excepción a la regla general, que sigue imperando en Colombia, de que la música culta es para la clase culta. Dicho de otra manera, lamentablemente, se asume que solamente gentes privilegiadas pueden comprender y gozar las obras de los grandes compositores, literatos, poetas y pintores. Ese elitismo tenía que acentuarse más en Cartagena, pues históricamente es allí donde comienzan las divisiones y subdivisiones para regir el pueblo, desde los altos gobernantes españoles, fríos, miedosos de la pérdida de sus poderes, hasta los negros que, como vimos antes, al subastarse, eran equiparados con los más comunes objetos. Este elitismo excluyente, sigue imperando en Colombia debido a la educación, que aún no le da la debida importancia a la música, ni a la falta de pedagogos musicales y de nivelación cultural. En música no podía ser la excepción Cartagena, con el resultado catastrófico de que, a la larga, las llamadas élites culturales casi han desaparecido. Es cierto que en un momento dado se hicieron planes y se efectuaron los famosos Festivales Musicales de Cartagena, que llegaban también al pueblo, pero no ha existido un plan definido y orientado a llevar al pueblo la cultura musical. Este es un punto importante, porque, por una u otra razón, los españoles eran apasionados de la cultura musical y trataron de llevarla a todos, es decir, que todo el pueblo cantara, o al menos, escuchara las grandes obras musicales de sus compositores. Todo ese ímpetu, esa paciencia de enseñar música, de fundar escuelas de música, y de amar la música, se perdió en medio del odio contra todo lo que tuviera que ver con los españoles. El grito de independencia era arrollador y el ánimo no estaba para ser objetivos, y ver lo bueno que hubieran podido hacer los españoles. Por consiguiente se llega en el siglo XX, a una Cartagena con perspectivas muy tristes en cuanto al desarrollo de la música culta para todos sus habitantes. Sin embargo, también es justo agregar que de la llamada élite de Cartagena se puede esperar un viraje decidido, pues pocas gentes existen en Colombia tan llenas de amor a su ciudad, a la misma cultura y además, a su propio pueblo.
