A PROPÓSITO DEL “DIÁLOGO DE INSTRUMENTOS Y CANTOS”: LA MUSICA COMO EXPRESIÓN FUNDAMENTAL DE LAS COMUNIDADES AFROCOLOMBIANAS

 

La música, esencialmente unida al baile, al son de instrumentos y cantos es la expresión suprema del arte y la cultura de las poblaciones afrocolombianas. 

La música de raíces africanas, es de cualidad esencialmente democrática, pertenece a una cultura que con frecuencia es muy antigua, tiene una filosofía básicamente religiosa y ética y es principalmente agraria. Una música de carácter colectivo, “música funcionalmente social”.

La música afrocolombiana, en conjunto con el canto, el baile y la mímica, está directamente relacionada con el funcionamiento del núcleo social, es una expresión comunitaria. Para el trabajo y el goce colectivo, para la magia, la religión, la familia y la escuela, para el amor y la muerte. Tiene un propósito de función colectiva, no es música al margen de la vida cotidiana; es precisamente una estética de la vida.

La función colectiva de la música afrocolombiana se manifiesta por ejemplo en las formas que se centran en la interlocución y el diálogo. Uno que reza una plegaria o un conjuro y otro que se suma al rezo haciéndolo plural. Un verso y un estribillo. Un solista que canta y otro cantador o un coro que le responde, o un coro que habla con otro coro, canto responsorial. Estrofa y antiestrofa, y el sonsonete que precede o sigue como un eco que se reitera indefinidamente. Por otro lado, presencia de formas dialogadas en los cultos supervivientes de Africa, en los rezos y en los cantos, en donde siempre hay un solista y un coro, uno y otros acompañados muchas veces con los ritmos marcados por los instrumentos.

De otro lado, la funcionalidad de la música con raíces africanas se observa en la percusión intensa, que en su origen obedece a la proximidad de sus funciones mágicas, donde ha de expresar la voz misteriosa de las cosas sonoras y luego acentuar los ritmos. Una música que es ejecutada de manera principal por medio de instrumentos de gran valor percutivo, especialmente  por tambores. También puede deducirse el acentuado ritmo de la necesidad que sienten los cantadores y los instrumentistas de hacer música al unísono, lo cual es característico de su ejecución colectiva. Este fuerte ritmo hace que con frecuencia se improvise con instrumentos, de ahí que sea común ver hacer música con las manos o con los pies, o tocando cajones, taburetes o simples tablas.

Así mismo, el predominio de la rítmica, la secuencialidad de las melodías y la consiguiente pobreza de los instrumentos llamados “melódicos”, contrastado con la riqueza de los “rítmicos”, se explica por su esencia, más colectiva que individual.

Por las mismas causas sociales, la música de los afrocolombianos en general es casi siempre orquestal, con una amalgama de sonoridades diversas que son convenientes para satisfacer la necesidad auditiva del grupo y la rítmica de la acción colectiva, a parte del originario propósito de intensificar la fuerza mágica de la música. En los toques suele suceder que intervienen juntos los instrumentos de la orquesta; ninguno queda retraído y silencioso esperando su momento.

También es necesario mencionar el afán, no sólo de multiplicar y fundir las más múltiples sonoridades, sino de modificar los tonos en muchos matices.

En cuanto a los espacios para la ejecución musical, en las comunidades afrocolombianas no se concibe una sala de conciertos, un auditorio o anfiteatro. En ellas la gente no oye en quietud,  con la música se canta y se baila. No hay espectadores sino participantes.

Comentarios (0) | Comente | Comparta