CAPITULO QUINTO 

 

GUITARRAS Y TIPLES EN EL SIGLO DIECIOCHO

 

 A. En España 

La guitarra de cinco órdenes cubre el panorama musical español durante la mayor parte del siglo dieciocho. Para este instrumento se imprimen solamente tres nuevos métodos, debido tal vez a la gran preponderancia alcanzada por la Instrucción de Gaspar Sanz. En 1780 se publica la primera obra dedicada a la guitarra de seis órdenes y, ya para finalizar el siglo, tres obras de diferentes autores confirman la estabilidad del instrumento en su forma definitiva. Esos métodos, con sus fechas, nombres abreviados y autores, son:

 

1714  Resumen de acompañar la parte con la guitarra  Santiago de Murcia 1754  Modo de tañer los instrumentos mejores Pablo Minguet y Irol 1764 Arte para aprender con facilidad Andrés de Sotos 1780 Obra para guitarra de seis órdenes Antonio Ballesteros 1799 Arte para tocar guitarra española por música Fernando Ferandiere 1799 Principios para tocar la guitarra de seis órdenes Federico Moretti 1799  Escuela para tocar con perfección la guitarra Antonio Abreu

 

Santiago de Murcia fue preceptor de la reina María Luisa Gabriela de Saboya, primera esposa del rey Felipe V. El Resumen constituye la última obra escrita con el sistema de tablatura, pues las siguientes utilizan la flotación en pentagrama. 

Es en el método de Pablo Minguet en 1754, donde se menciona por primera vez el cordófono tiple. El título de esta obra, que copa toda la primera página, dice así, con ortografía actual: 

Reglas y advertencias generales que enseñan el modo de tañer 
todos los instrumentos mejores, y más usuales, como son la
guitarra, tiple, bandola, cítara, clavicordio, órgano, arpa, 
salterio, bandurria, violín, flauta travesera, flauta dulce y 
la flautilla. Con varios tañidos danzas, contradanzas y otras 
cosas semejantes, demostradas y figuradas en diferentes láminas 
finas, por música y cifra, al estilo castellano, italiano, catalán 
y francés, para que cualquier aficionado las pueda comprender con 
mucha facilidad y sin maestro, con una breve descripción de cómo 
el Autor los aprendió, que está al volver de esta hoja (128).  

La disposición general de la guitarra es la misma que ya se reseñó en los métodos de Amat y Sanz. Pero se observa una pequeña variación consistente en que todos los órdenes, incluyendo Las primas, tienen cuerdas duplicadas. Además de las explicaciones detalladas, Minguet anexa gráficos que muestran las diversas posiciones de los dedos de la mano izquierda para efectuar los acordes. Aquí, como en Sanz, los dedos que no intervienen en el acorde están señalados por anillos.

 

La primera parte del texto se dedica al rasgueado. La regla duodécima enseña:  

Izquierda, portada del método de Pablo Minguet y lrold, 1754, primero donde aparece el tiple como cordófono. Trata de la guitarra pequeña de cinco órdenes. Derecha, el método de Andrés de Sotos, 1764, versión acondicionada y con carátula plagiada del de Amat, 1596. Biblioteca Nacional, Madrid.

 

Del modo de tañer el tiple y cómo se acompaña con la guitarra. Antes que empiece a tratar de cómo se tañe este instrumentillo, será preciso explicar el modo de templarlo; y así digo, que las terceras del tiple se igualan con las cuartas de la guitarra de suerte que, tañéndolas, hagan una misma voz. Y las demás se templan, ni más ni menos, como las de la guitarra.  

Los puntos de este instrumento son los mismos que los de la guitarra, y para acompañar se tañe un punto más alto. Supongamos que por la guitarra se tañen los pasacalles o las folías españolas por el uno, en el tiple se han de tañer por el dos; y para tañerlo bien es menester hacer muchos redobles y aprisa, sin salir del compás, para que chille o haga música ruidosa.  

Llama la atención la frase final, con el énfasis de que se toque con redobles y aprisa, sin salir del compás; este mismo consejo podría darse en la actualidad a quien desee acompañar un joropo llanero en el cuatro o un pasillo fiestero en el tiple colombiano.

Es muy extraña la indicación de que “las terceras del tiple se igualan con las cuartas de la guitarra”, cuando debiera ser al revés, si se quiere que el tiple suene más agudo. La única explicación razonable es que Minguet denomina las órdenes en sentido inverso al tradicional y llama primeras a las cuerdas más graves y va ascendiendo la numeración con la altura tonal. Si se sigue este razonamiento, las cuartas de la guitarra, empezando desde las graves (que hoy serían las quintas), equivaldrían a las segundas; de igual manera, las terceras del tiple, equivaldrían a las mismas terceras contando de abajo hacia arriba. Sólo así se entiende el texto. Además, los gráficos que da el mismo Minguet confirman esta suposición, pues allí se muestran los órdenes numerados en el orden correcto: primeras, las agudas; quintas, las graves. 

En los dibujos de los puntos o acordes se aprecian mejor las afinaciones relativas. El punto uno, corresponde al acorde de Mi mayor; el dos, al La mayor. Así, pues, entre el tiple y la guitarra existe un intervalo de Cuarta, O sea que para Minguet, el tiple español no es más que una guitarra pequeña, con los mismos cinco órdenes de la grande, pero afinados más altos. En este caso, lo que Minguet llama tiple, es exactamente el instrumento que todavía hoy se conserva en Bolivia con el nombre de “guitarrilla boliviana”, con cinco órdenes dobles afinados una Cuarta sobre la guitarra normal. 

La segunda parte del método de Minguet trata del punteo. La regla octava, “De cómo se tañe el tiple de punteado con la guitarra”, se limita a advertir que los puntos o acordes, naturales o bemolados, no deben rasguearse sino tocarse “arpeados”, es decir, arpegiados. 

Páginas diveras del método de Minguet, 1754: Demostración de los puntos o acordes;
modo de tañer el tiple. Biblioteca Nacional.

 

 

En cuanto a la vandola, se continúa en el misterio. Según Minguet, las quintas, sextas y terceras de la vandola equivalen respectivamente a las terceras, cuartas y primas de la guitarra. No dice cómo se afinan las segundas ni las cuartas de la vandola, pero aclara que las primas se ajustan una Octava más baja que las sextas. Aplicando a este texto el mismo razonamiento de inversión de los órdenes, quedarían las siguientes relaciones tonales entre la vandola y la guitarra en secuencia normal:

  Vandola  Guitarra Primas Sol  Mi Segundas Re Si Terceras ?  Sol Cuartas Mi Re Quintas  ?  La  Sextas   Sol grave ----

                       

Páginas diveras del método de Minguet, 1754: Ilustración gráfica de los acordes.
Biblioteca Nacional, Madrid.

 

El método de Andrés de Sotos, publicado en 1764, no es otro que el de Juan Carlos Amat, con casi dos siglos de existencia, pero “dispuesto, recopilado y aumentado” por Sotos quien, inclusive, no tiene reparo en utilizar la misma figura que Amat colocó en su portada. El nombre completo del texto es:  

Arte para aprender con facilidad y sin maestro, a templar 
y tañer la guitarra de cinco órdenes, o cuerdas; y también 
la de cuatro o seis órdenes, llamadas guitarra española, 
bandurria y vandola, y también el tiple. Demuéstrase con 
grande claridad la formación de los 12 puntos naturales y 
12 bemolados con láminas; y principalmente se pone una tabla 
que por ella se puede cifrar cualquier tono, tocarle y 
cantarlo por doce modos distintos, sacado de las mejores 
obras y maestros; dispuesto, recopilado y aumentado por 
Andrés de Sotos. Año de 1764 (205). 

No hay problema en la identificación del tiple, pues, como Minguet, llama así a la guitarra pequeña afinada más alta que la normal y con los mismos cinco órdenes. Llama vandola a la guitarra de seis órdenes, pero tampoco aclara sus características de afinación y encordado. La bandurria, según Sotos, sería la guitarra de cuatro cuerdas, pero con afinación distinta. Es una obra confusa que no añade ningún dato de interés a los ya conocidos.  

Los métodos de Antonio Abreu, Federico Moretti y Fernando Ferandiere, publicados todos en 1799, tratan ya de la guitarra de seis órdenes, con la disposición general que habría de perdurar hasta nuestros días. 

Abreu dedica todavía un capítulo a la de cinco órdenes (5). Moretti llama la atención al hecho de que, tanto en Francia como en Italia han desaparecido ya los órdenes duplicados y las guitarras de esos países se construyen con seis cuerdas simples, por lo cual pueden afinarse mucho más rápidamente que las españolas (130, p. 9). 

Ferandiere utiliza todavía la nomenclatura antigua para las notas, pero el temple es el mismo: sextas en Elami (Mi), quintas en Alamirre (La), cuartas en Delasolre (Re), terceras en Gesolreut (Sol), segundas en Befami (Si) y primas en Elami (Mi). Todos los pares son afinados al unísono, a excepción del sexto, que tiene un bordón y una sextilla octavada. En cuanto a las primas, dice: “También debieran ser dos, pero la experiencia ha enseñado que es mejor una sola” (69, p. 1). 

El tiple de esa época quedó inmortalizado en una bella representación plástica: un Majo de Lorenzo Baldissera Tiépolo (1736-1776), hijo del Tiépolo más conocido, Juan Bautista. Expuesto actualmente en el Palacio Real de Madrid, este cuadro fue pintado para la corte española en 1770 y muestra el pequeño tamaño relativo, los cinco órdenes pareados, las diez clavijas y sólo seis trastes. Con la mano izquierda, el tañedor hace un acorde de Sol menor. Los dedos de la mano derecha arañan las cuerdas, como en un arpegio.  

La guitarra del siglo dieciocho quedó profusamente ilustrada en la obra pictórica de dos grandes artistas españoles: Francisco de Goya y su cuñado Ramón Bayeu. 

Goya, quien vivió entre 1746 y 1828, caracterizó todo el período plástico bautizado con su nombre: el goyesco. De su amor por la guitarra no queda duda. El mismo lo confirmó en carta de julio de 1784 a su amigo Martín Zapater, donde dice que fuera de una estampa de la Virgen del Pilar, una mesa, cinco sillas, una sartén, una garrafa de vino y una guitarrilla, una parrilla y una lámpara, todo lo demás es superfluo (163, p. 156). Cálida nota humana de quien, a partir de 1793, no podría volver a disfrutar del sonido de su instrumento favorito, pues una sordera total lo acometió a los 47 años de edad. Pero aunque no oyese las guitarras, las pintó, y de qué manera. El baile en San Antonio de la Florida (1777) y El ciego de la guitarra (1778) se destacan entre otros muchos de sus cuadros; un Majo de 1780; las caricaturas donde aparece un simio ridiculizando al ministro Godoy, quien toca para el rey Carlos IV; algunos dibujos de su último período, etc.

 

Tiple español de finales del siglo XVIII, tañido por el Majo 
de Lorenzo Baldissera Tiépolo, 1770. Palacio Real de Madrid.

 

 

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