4. Afinación 

a. Sonido real  


b. Notación normalizada en partituras 


c. Tesitura o extensión 


d. Diapasón 


Los espacios donde no se indica nota, corresponden al sostenido de la anterior o al bemol de la siguiente.  

En términos generales, los tiples construidos en la actualidad obedecen a los requisitos musicales anotados y se dice que son “afinados en Do”. Algunos, sin embargo, no alcanzan a subir las segundas a la nota Si (b’), por lo cual se afinan más bajo, ya sea medio tono (afinación en Si) o un tono (afinación en Si bemol).

 

5.   Modalidades de ejecución  

Básicamente son tres: rasgueado, punteado y solista. 

a. Rasgueado: es la manera tradicional, para acompañamiento de la voz humana u otros instrumentos. La mano izquierda coloca los acordes correspondientes mientras los dedos de la mano derecha golpean simultáneamente las cuerdas, llevando el ritmo. 

b. Punteado: es el estilo tradicional santandereano, que utiliza plectro (o cuchilla de afeitar) para pulsar las cuerdas y llevar la melodía en el tiple o el requinto, con acompañamiento de otros tiples y guitarras. 

c. Solista: es una combinación de los dos estilos anteriores, en la cual se busca que el mismo instrumento lleve la melodía e incorpore el acompañamiento, valiéndose el ejecutante de las uñas y las yemas de los dedos, sin usar el plectro. 

Respecto a la ejecución en general, Davidson dice: 

El secreto de tocar el tiple está en la mano derecha. Dar 
los tonos con la izquierda en forma más o menos acertada y 
rápida es asunto que hasta un medio paralítico puede hacer 
con aceptable eficacia. Pero surrunguearlo, acariciando 
amorosamente sus cuerdas, taparlo haciéndole pozos de encantado 
silencio, tañerlo bravamente en joropos y torbellinos, puntearlo 
entre canto y canto llevando la melodía, eso, lector amigo, exige 
más que habilidad, un don especial, una magia única que pocos 
tienen. Entra en ello el juego de la muñeca, el despliegue en 
abanico de los dedos, el asentarse de la palma de la mano que 
cae sobre las cuerdas palpitantes de emoción, las uñas que 
desgranan el milagro de las notas. Poner un tiple a hacer ruido, 
es cosa que logra cualquiera. Ahora bien: hacerlo hablar, reír, 
cantar, gemir, llorar... eso no lo logra el que quiere sino el 
que puede (59, t. III, p. 195). 

6. Instrumentos afines 

Caballero, aquí, adelante! 
sea en totuma o en jarro, 
se le da bueno y bastante. 
Y se le presta el guitarro
para que toque o que cante.  

Este aviso de tienda da una idea de la ambigüedad en las denominaciones de los cordófonos típicos. En Santander y en los Llanos Orientales, se llama guitarro al tiple corriente; en esta última región también se usa el nombre de guitarra para el cuatro, mientras al requinto se le dice bandola, en clara reminiscencia de los nombres antiguos de ambos instrumentos. 

a.  El cuatro (o guitarra llanera) se homologa con el instrumento venezolano del mismo nombre. De menor tamaño que el tiple, sus cuatro cuerdas (de nylon, en la actualidad), se afinan generalmente b’, f’#, d’, a. Para mayor ilustración, véanse las obras de Miguel Angel Martín (117, p. 48-50) y de Guillermo Abadía (3, p. 43). 

b.  El requinto. Este instrumento presenta un mástil más largo y una caja armónica más pequeña que los del tiple corriente, del cual se distingue además por la ausencia de cuerdas octavadas. 

Sus cuatro órdenes se afinan al unísono: e’, b’, g’, d’. Puede constar de diez o doce cuerdas; el más común es el de diez, con órdenes duplicados en las primas y cuartas y triplicados en las segundas y terceras. Normalmente se tañe con plectro, aprovechando su agudo sonido para llevar la melodía, aunque suple en ocasiones al tiple como instrumento de acompañamiento. Se utiliza principalmente en Huila para el rajaleña, en Boyacá y Santander para el torbellino y la guabina: 

Esta es la dicha guabina
que cantamos pu’allá abajo; 
los de aquí también la cantan 
pero con mucho trabajo.  

     ............................... 

Pues la muerte es una sola 
como una sola es no más 
la guabina de La Aguada, 
la guabina original, 
que es madre de la antioqueña 
y la de Chiquinquirá. 

Las dimensiones típicas de un requinto moderno son:   

- Longitud total: 860 mm.  
- Longitud mástil: 516 mm.    
- Longitud cabeza: 206 mm.    
- Número de trastes: 21    
- Longitud caja armónica: 344 mm.    
- Busto (diámetro superior): 178 mm.    
- Cintura (escotadura): 159 mm.    
- Caderas (diámetro inferior): 246 mm.    
- Ancho de aros caja: 75 mm.    
- Longitud vibrante de las cuerdas: 536 mm.  

Las demás especificaciones de construcción son en un todo similares a las del tiple.

 

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