Vamos a ver a unos parientes que vinieron a vivir...

aquí hace tiempo dice el abuelo. Nos reciben con alegría. Nos llevan hasta una enramada donde se reúnen a hablar bajo la sombra. Nos dan vino de corozo y se arma el alboroto. Los muchachos me invitan a jugar. Me pierdo con ellos hasta la hora de comer. Nos brindan deliciosas hicoteas asadas, yuca, pescado y frutas. Después nos llevan hasta la choza principal donde colgamos las hamacas.

El cansancio me funde. Sueño navegando a través de muchos canales, los peces de colores saltan a saludarme. Despierto con el canto de los pájaros. Como el viaje aún no termina, rápidamente cargamos la chalupa con hicoteas, pescado ahumado, yucas y ñame. Me da tristeza dejar a los parientes, pero algún día volveré y les traeré sombreros, esteras y chinchorros. 

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