CANTOS DE LA CIGARRA
JORGE ELIÉCER TRIVIÑO RINCÓN
EL LAGARTO
Sabio lagarto
a la hora en que el alba
con su espada
brillante de luz
espanta las sombras,
miró las nubes
de níquel y plata
nadar en el aire
como peces de acero
con tonos de nata.
Oteó las montañas
verdes y azules,
los lejanos bosques,
las serias gaviotas
y las blancas garzas.
-¡Qué hermosa es la vida,
mirada desde abajo!
¡Qué pequeños somos
frente al Universo
y cuánta grandeza,
al saber que es el Alma
el real misterio.
-meditó lagarto-
que sentir debemos
con el corazón.
