A César cupo la suerte

-ya designado segundo-

de hallar el suelo fecundo

de Antioquia, la brava y fuerte:

en un combate dió muerte

a hermano de Nutivara,

Cacique de pompa rara,

y se mostró liberal

pues del ansiado metal

no fue esa Provincia avara.

(Descubrimiento de Antioquia por Francisco César. 1537)

 

Noticias extraordinarias

de Santa Marta le plugo

tener al Señor de Lugo

quien soñaba empresas varias,

al punto trocó Canarias

por esa Gobernación,

y con intensa ilusión

de hallar riqueza a millares,

altivo, cruzó los mares

con brillante expedición.

(Capitulación del Emperador con don Pedro Fernández de Lugo. 1535)

 

Lucen en ella guerreros

que vencieron en Pavía,

y otros que en la mar sombría

hizo el infiel prisioneros;

entre tantos caballeros

que embarcaron en la armada,

el Licenciado Quesada

fue el de mayor nombradía

en la nación que sería

Nuevo Reino de Granada.

(Gonzalo Jiménez de Quesada. Granada, 1506 (?). Mariquita, 1579)

 

Lugo, desilusionado

con lo que habló en Santa Marta,

quiso jugar otra carta

en país inexplorado:

hasta entonces, nadie osado

logró subir el gran río

Magdalena, cuyo brío

forzó Melo, el portugués,

pero que arredró después

con su empuje y poderío.

(Penetra Jerónimo de Melo por las bocas del Río Magdalena. 1529)

 

Con promesas lisonjeras,

en diversas ocasiones,

salieron expediciones

a recorrer sus riberas,

empero, las cabeceras

seguían desconocidas,

y con tropas escogidas

envió don Pedro a Quesada

a realizar la jornada

con costo de muchas vidas.

(Expediciones de los Capitanes Juan de Céspedes y Juan de San Martín, etc. 1531-32)
(Sale la expedición de Santa Marta. Abril 6 de 1536)

 

A la hueste numerosa

dividió el Jefe en secciones:

una fue en embarcaciones

y otra por la selva umbrosa;

la corriente poderosa

frustró al principio el intento,

mas luégo con gran contento

llegó una segunda armada,

y onduló en playa abrasada

de Hispania el pendón al viento.

(Logra la segunda flotilla, a órdenes del Licenciado Gallegos, entrar  por las Bocas del Magdalena. 1536)

 

Muy lejos ya las ciudades,

en la selva inexplorada

doquier halló la meznada

terribles dificultades:

en tan yermas soledades

no se hallaba huella humana,

sólo la tigre inhumana,

la serpiente venenosa

y fiera araña asquerosa

junto al caimán y a la iguana.

 

Con todo, la expedición

-para realizar sus fines-

subió con los bergantines

hasta el propio Sompallón,

luégo, por el río Opón,

penetró en la abrupta sierra,

y con la natura en guerra

llegó a coronar la altura,

mereciendo la ventura

de ver espléndida tierra.

(1536)

 

Avanzando al interior

hallaron verdes llanuras

corrientes de aguas puras,

verdes campos de labor;

el chibcha, buen labrador,

muchos frutos cultivaba:

junto a la papa se alzaba

el maíz, "jefe altanero"

que un tributo lisonjero

en todo tiempo le daba.

(1537)

 

Contraste en esa reunión

con los vistosos guerreros

formaban dos misioneros

que enseñaban religión,

cumplieron con su misión

a la par ardua y sencilla,

y junto a las Casas brilla

de Lezcámez la figura;

natural era el buen Cura

del lugar de Moratilla.

(El Padre dominico Fray Domingo de las Casas y el Cura Antón de Lezcámez,  Capellanes de la Expedición)

 

Arredró al chibcha sufrido

el trueno del arcabuz,

y así aceptó la cruz

y se declaró vencido,

el blanco fue preferido

al panche vecino cruel,

juró a su amistad ser fiel

pues pensó era invencible

quien cabalgaba temible

en monstruo alado: el corcel.

 

Luégo en Somondoco,

ufanos encontraron esmeraldas,

y descendiendo las faldas

le dieron vista a los Llanos;

también hicieron cristianos

a Caciques poderosos,

y del oro codiciosos

cerraron contra los panches,

después de lograr enganches

de los muiscas temerosos.

 

Al Zaque, varón severo,

que en Hunsa tuvo su Corte,

en nueva campaña al Norte

Quesada hizo prisionero;

recogió tanto dinero en

oro, el mejor metal,

que resultó natural

que sus alegres soldados

gritaron entusiasmados:

"Perú, señor General".

(Saqueo del Tesoro del Zaque. Tunja. 1587)

 

Los jinetes a gran trote

ocuparon cierto día

el lugar do residía

el Supremo Sacerdote;

atusándose el bigote,

al recinto religioso

Rodríguez Parra, curioso,

entró de codicia ciego,

y sin querer puso fuego

al Templo de Sogamoso.

(Incendio del Templo de Sogamoso. 1537)

 

("Era muy rico e inmenso",

afirma ingenuo el cronista

que en verso de la conquista

esbozó notable lienzo,

tal fue el general concenso

mas buscada en bosque umbrío

su huella, se halló un bohío

casi igual a los demás:

no tuvo en verdad jamás:

tal riqueza y poderío).

(El Beneficiado Don Juan de Castellanos, Cura de Tunja y cronista de la conquista)

 

Con su ballesta mortal

en una riña confusa

hirió al Zipa Tisquesusa

Domínguez, un caporal;

ciñó la diadema real

no el legítimo heredero

sino un famoso guerrero

que se llamaba Sagipa,

a quien prestigio de Zipa

nimbó con fulgor postrero.

(Muerte del Zipa Tisquesusa. 1538)

 

Quesada había mostrado

en su admirable campaña

ser noble hijo de España,

magnánimo y esforzado,

pero incurrió en el pecado,

en deplorable momento,

de dar al Zipa tormento,

y por ello su conciencia

amargóle la existencia

con tenaz remordimiento.

(Si del Zipa Sagipa. 1538)

 

Para erigir población

escogió el propio caudillo

el sitio de Teusaquillo

por su agreste situación,

hizo también la elección

de la justicia, y fundada

Ciudad Nueva de Granada

-que fue el título escogido-

consideró haber cumplido

su misión en la jornada.

(Fundación de la ciudad. Agosto 6 de 1538)

 

Pero de pronto, inquietante

mensaje en piel de venado

Fonte, en Pasea desterrado,

manda a su jefe distante;

da la noticia alarmante

el gallardo Capitán

de que tras de rudo afán

en correrías desoladas

avanza a marchas forzadas

Nicolás de Federmann.

(Mensaje del Capitán Lázaro Fonte. 1539)

 

Tras de esfuerzos sobrehumanos

salió del sitio de Coro,

y marchó en busca del oro

atravesando los Llanos,

y más que seres humanos

semejan sus hombres fieras

con las pieles de panteras

sobre los cuerpos desnudos,

y así marchaban ceñudos

hacia un país de quimeras.

(Expedición de Federmann 1535-39)

 

Hernán-de Quesada hermano-

mientras esto sucedía,

con su gente recorría

paraje ardiente e insano,

hablar oyó castellano

y se sorprendió infinito

al saber que desde Quito

llegaban los peruleros,

que eran vistosos guerreros

tan firmes como el granito.

(Llegada de los conquistadores procedentes del Perú. 1539)

 

Era su jefe famoso

Belalcázar, que bizarro

fue Teniente de Pizarro

y jinete prodigioso;

como era un hombre ambicioso

desconoció al superior,

y con intrépido ardor

penetró en Cundinamarca,

deseando imprimir su marca

de primer conquistador.

(Don Sebastián de Belalcázar. 1478-1551)

 

Mas antes huella esplendente

dejó de su recorrido

el que nunca fue vencido

por el natural valiente:

fundó a Quito floreciente,

a Cali y a Popayán,

y avanzó tras el imán

de ver al Indio dorado

que le dijo haber hallado

un indígena truhán.

(Fundaciones de Belalcázar: Quito, 7534. Cali, 1536. Popayán, 1537)

 

Se vio un hecho sorprendente:

tuvo cada expedición

al llegar a su reunión

igual cantidad de gente;

acampadas frente a frente

en la ubérrima Sabana,

bajo la comba galana

de un cielo primaveral,

eran símbolo ideal

de la fuerza castellana.

 

En verdad, tal situación

dio a Quesada horas mortales:

temió que sus dos rivales

vencieran en coalición;

hábil tentó la ambición

del tudesco empobrecido,

y al fin fue reconocido

como primer ganador

del suelo que su valor

al Rey tiene sometido.

(Compromiso entre los Generales Quesada, Belalcázar y Federmánn. 1539)

 

Supo que Lugo era muerto

y que su hijo, taimado,

pretende ser proclamado

jefe de lo descubierto,

por tanto, en impulso abierto

determinó el General

ser de Cortés el rival:

llamó la tierra ganada

Nuevo Reino de Granada

y le asignó capital.

(Don Alonso Luis de Lugo, hijo del Adelantado Don Pedro)

 

Segunda vez, claro está,

la capital fue fundada

y al punto denominada

Santa Fe de Bogotá,

sin duda perdurará

en los fastos de la historia

su esclarecida memoria,

pues ha unido en su existencia

a los lauros de la ciencia

los fulgores de la gloria.

(Segunda fundación de la ciudad. Abril 29 de 1539)

 

Sus Alcaldes ordinarios

y primeros Regidores

lo fueron conquistadores

de timbres extraordinarios:

cada uno méritos diarios

-en arduas expediciones-

adquirió por sus acciones

de insuperable valor,

y pretenden el honor

de muy nobles tradiciones.

 

Los tres grandes Capitanes,

de acuerdo volver a Europa,

bajaron con poca tropa

el Magdalena en champanes;

para prevenir desmanes

y casos de delincuencia

quedó de Jefe en su ausencia

Hernán Pérez de Quesada,

el de justicia menguada

mas de gallarda presencia.

(Viaje de los tres Generales. Mayo de 1539)

 

Entonces la fundación

de Vélez hizo Galeano,

y la de Tunja el galano

Gonzalo Suárez Rendón;

una y otra población

lucieron pronto mansiones

de vistosos portalones

al estilo de Castilla,

en donde perdura y brilla

el lustre de los blasones.

(Fundación de Vélez por el Capitán Martín Galeano. Julio de 1539)
(Fundación de Tunja por el Capitán Gonzalo Suárez Rendón. Agosto 6 de 1539)


















































 

Fundación del Colegio del Rosario

Mas tarde cada adalid

-esto es los tres Generales-

buscando mercedes reales

concurrió a Valladolid,

sin duda, en honrosa lid

y con muy ardua labor

ganaron su recompensa:

Belalcázar la consigue

pero a Quesada persigue

una enemistad intensa.

(El Adelantado Belalcázar Gobernador vitalicio de Popayán. 1540)

 

Heredó nombre preclaro

siendo Lugo, Alonso Luis,

pero fue en todo país

tan pérfido como avaro;

pagar se hizo muy caro

al Gobierno su derecho,

mas después, insatisfecho,

se burló de Don Gonzalo

y si retuvo el regalo

declaró nulo lo hecho.

(Litigio entre Quesada y Lugo)

 

En la Española, la Audiencia

da a Jerónimo Lebrón

la delicada misión

de gobernar en conciencia

el Reino cuya existencia

acaba de conocer,

hasta que, en su real saber,

Carlos Quinto, con agrado,

por sí escoja al magistrado

que lo haga florecer.

(Nombramiento de Gobernador a Jerónimo de Lebrón. 1540)

 

Pérez de Quesada audaz

negó a Lebrón la obediencia

pues de oponer resistencia

se consideró capaz;

para resolver en paz

tan graves rivalidades

a las tres nuevas ciudades

la cuestión fue sometida,

y así quedó prevenida

la guerra con sus crueldades.

 

Astutos los Regidores,

puestos sin duda de acuerdo,

resolvieron que era cuerdo

fueran primeros señores

del Reino, sus ganadores;

Jerónimo, su despecho

ocultó -puesto en acecho

de vender cuanto traía-

cierto de que sostendría

el Monarca su derecho.

 

Arribaron con Lebrón

seis españolas mujeres

que eran los primeros seres

de su raza en la región,

como es natural, unión

celebraron ventajosa,

y a la soldadesca ociosa

enseñaron los primores

que en femeninas labores

hace una dama hacendosa.

 

Por un mito fascinado

Hernán, cual buen español,

fue hasta la Casa del Sol

y salió decepcionado;

buscó de nuevo El Dorado

con potente expedición

pleno de loca ambición,

mas después de mil azares

y de inauditos pesares

vio marchita su ilusión.

(Trágica expedición de Hernán Pérez de Quesada en busca del Dorado. 1541-42)

 

Tuvo fama bien ganada

de Capitán esforzado

Baltasar de Maldonado,

compañero de Quesada,

por él fue pronto explorada

zona de tierras pendientes

y con artes diligentes

-que realzó más de una hazaña-

sometió al poder de España

a los nativos valientes.

(Expedición de Maldonado a las Sierras Nevadas -hoy Tolima-. 1540)

 

Funda a Neiva Juan Cabrera,

Pedro Añasco a Timaná,

y en una celada va

a rendir la vida entera:

su atroz crueldad exaspera

a los furiosos yalcones

cuyos bravos escuadrones

-que acaudilla la Gaitana-

a la gente castellana

vencen en varias acciones.

(Fundación de Neiva, 1539, por Cabrera, y de Timaná por Añasco, 1538)
(Sublevación de los yalcones  y muerte de Añasco. 1539)

 

En pos de Don Sebastián,

a quien se juzgaba alzado,

Pizarro, encolerizado,

envió gente a Popayán,

fue Aldana su Capitán,

hombre probo y de conciencia,

que logró con su presencia

imponer tranquilidad,

y a quien Pasto, la ciudad,

debe preclara existencia.

(Fundación de Pasto por Lorenzo de Aldana. 1539)

 

Por Aldana autorizado

recorrió Jorge Robledo,

varón brillante y sin miedo,

de Anserma el Valle encantado,

allí un pueblo fue fundado:

Santa Ana de Caballeros,

y en los quimbayas, joyeros

de pericia extraordinaria,

a Cartago legendaria

dio pobladores primeros.

(Expedición de Robledo y fundación de Anserma y Cartago. 1539-1540)

 

Por no ser residenciado

Juan Badillo, una jornada

realizó desesperada

con muy pobre resultado;

Santa Cruz, e Licenciado,

marchó de Badillo en pos,

fundó otro Heredia a Mompós,

y Pedro a su capital

volvió con favor real

cual si fuese un semidiós.

(Expedición de Juan Badillo, de Cartagena a Cali. 1538)
(Expedición del Licenciado Santa Cruz. 1539)
(Fundación de Mompós por Alonso de Heredia. 1539)

 

Después de ser erigida

Antioquia, de noble historia,

Robledo en su trayectoria

mostró una ambición subida:

tras de una marcha atrevida

lo puso Heredia en prisión

y lo envió sin dilación

a la Corte cómo preso,

mas salió de culpa

ileso y obtuvo gran distinción.

(Fundación de Antioquia por Robledo 1541)
(Regresa Robledo de España con el título de Mariscal)

 

Belalcázar de la Europa

regresó muy prepotente,

y alzado y desobediente

a Jorge Robledo topa,

hizo rebozar la copa

de Heredia las pretensiones,

y tras de varias acciones

éste quedó aprisionado,

mas de Panamá, irritado,

volvió con más ambiciones.

(Prisión de Heredia por orden de Belalcázar. 1542)

 

Entre los tres gobernantes

hubo serias coaliciones,

renovadas agresiones

y bandos amenazantes;

en regiones tan distantes

sin duda difícil era

el precisar la frontera

de cada jurisdicción,

y de mando la ambición

en ninguno daba espera.

(Choques por jurisdicción de las Gobernaciones entre Belalcázar, Heredia y Robledo)

 

Fue muy mal Gobernador

Don Alonso Luis de Lugo,

quien se reveló verdugo

del partido opositor;

mostró siempre disfavor

a los vecinos mejores,

quitó a los conquistadores

primeros, sus encomiendas,

y entró en torpes componendas

para obtener más honores.

(Gobierno de Don Alonso Luis de Lugo en Santafé. 1543-44)

 

Quejas al Emperador

llegaron de tal abuso,

y de acuerdo con el uso

envió a un Visitador:

Armendáriz gran labor

trajo entre sus facultades:

con prudentes cualidades

debía imponer las leyes

que promulgaron los Reyes

para campos y ciudades.

(Don Miguel Diez de Armendáriz Visitador y Juez de Residencia de los Gobernadores)

 

Al natural amparar

era el objeto buscado:

gemía desamparado

el indio en su propio hogar;

era preciso evitar

que audaz el Encomendero

se resistiese altanero

a obedecer lo mandado,

pues estaba acostumbrado

a obtener siempre dinero.

(Nuevas Leyes para las Indias. 1542)

 

Armendáriz, impaciente

por gobernar, del camino

envió a Ursúa, su sobrino

a Santafé por Teniente;

no consiguió que obediente

quisiese la hispana grey

respetar la docta ley

que rige las Encomiendas,

y si evitó contiendas

fue mal servidor del Rey.

(Envía Armendáriz por Teniente a Santafé a su sobrino Pedro de Ursúa, 1545, el cual fundó en 1549 a Pamplona)

 

No se mantuvo imparcial

en el ruidoso proceso

contra Heredia, enviado preso

como un vulgar criminal;

por Teniente General

para Antioquia, sin derecho,

designó, muy satisfecho,

a Robledo el Mariscal,

en tanto que su rival

se hallaba fuerte en acecho.

(Prisión de Heredia por Armendáriz.1544)
(Nombramiento de Robledo como Teniente de Armendáriz en Antioquia. 1546)

 

Belalcázar gran rencor

tenía a Jorge Robledo,

al cual no causaba miedo

el férreo conquistador,

así avanzó sin temor

sintiéndose poderoso,

mas en la Loma del Pozo

fue, por sorpresa, apresado,

y al final, decapitado

entró en supremo reposo.

(Prisión y muerte del Mariscal Robledo. 1546)

 

Briceño, Visitador,

al llegar a Popayán,

encauzó a Don Sebastián,

por ser del delito autor;

al cadalso con rigor

como final lo condena

y Belalcázar tal pena

sintió en su ánima fuerte

que se la entregó a la muerte

en la noble Cartagena.

(Muere en Cartagena el Adelantado Belalcázar. 1551)
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