Ficha bibliográfica
Titulo: Niños de las regiones de Colombia
Edición original: 15-12-2004
Edición en la biblioteca virtual: 04-12-2004
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: Instituto Colombiano de Antropología
Notas: etnologia y etnografia antropologia para ninos




REGIÓN ANDINA

Manuela de Santander
Leonidas de Boyacá
Wilson de Bogotá
Mauricio de la región cafetera


Me llamo Manuela. Vivo en el campo cerca de Bucaramanga. Cultivamos tabaco y cacao.

Mis hermanos y yo cuidamos los almácigos de tabaco. Lo cosechamos y llevamos las hojas verdes al caney. Allí las enhebramos con una aguja y cabuya. Después las colgamos para dejarlas secar protegidas de la lluvia.

También recogemos el cacao. Yo tuesto las pepas, las pelo, las muelo y les agrego azúcar. Con esa masa hago bolitas las dejo secar y las guardo en un talego colgado en la cocina. Todas las mañanas las voy sacando para preparar el chocolate que tomamos servido con arepas.

Para las onces comemos bocadillos de guayaba. Los trae mi tío Francisco que vive en Vélez.

Mi tío es un artesano que hace tiples. Cuando viene a visitarnos nosotros le cantamos el bambuco "Hágame un tiple maestro".

"Hágame un tiple maestro
pero hágame un tiple bueno
que toque y toque bambucos
y cante bambucos viejos".

(E. Moncada)

El nos enseña adivinanzas:

"Un abuelita
titiritaña
sentada en la caña"

(La mazorca)

Coplas:

"En una playa diarena
me cogió un invierno diagua,
comiendome un queso 'e leche
y una panela de caña".

 


Y leyendas:

EL JINETE NEGRO

"En la época de la Colonia vivía en Ocaña un caballero muy rico, llamado Antón García de Bonilla. Tenía grandes haciendas y muchos esclavos. Don Antón se paseaba todos los días en su negro potro. Después de su muerte y hasta hoy, los ocañeros dicen oír en las noches las coces de su caballo sobre las calles empedradas, y hay quienes afirman haberlo visto caracolear llevando un figura montada, cubierta con una capa y un gran sombrero negro, a veces lleva un cigarro encendido"

LA MANCARITA

"Había una vez una señora manca llamada Rita que inventaba cuentos con chismes y enredos, creando discusiones entre la gente. Por su maldad fue condenada a vivir en los bosques de la cordillera y alimentarse de raíces y frutos silvestres. Algunos dicen que han visto a una mujer de cabellera larga y desgreñada aseguran que es la MANCARITA".

Cuando tu vengas a visitarme te haré probar las famosas hormigas culonas.

Boyacá es tierra de papas y de trigo, de peras y manzanas y también de caña de azúcar, de carbón, de esmeraldas y de lagunas llenas de leyendas.
Me dicen Leo, pero me llamo Leonidas. Mi casa está en aquella colina. Tenemos muy poquita tierra. Como no nos alcanza para vivir, mi abuelo le enseñó a mi papá el trabajo de polvorero y él me enseñará a fabricar voladores, bombas y castillos. Es un oficio peligroso, las manos de ellos tienen varias quemaduras. Los voladores salen con fuerza, suben derechito y allá arriba explotan creando un paraguas de luces. Los castillo se pierden poco a poco, formando figuras.

Hemos ido a muchas fiestas a llevar pólvora: A los festejos del "Aguinaldo Boyacense" en Paipa. Durante nueve días antes del 24 de diciembre, desfilan carrozas con representaciones del pesebre.

A las Rogativas a San Isidro Labrador, santo que quita la lluvia y pone el sol. Los campesinos van en procesión, arando y llevando la imagen del santo.

Al Festival Nacional de Bandas de Música en Paipa.

Al Festival Nacional de Juegos Pirotécnicos y al Festival Nacional de las Cometas, en Villa de Leyva.

EN AGOSTO

Daba cuerda a su cometa
Jorgito, junto al papá
raudo Eolo aquí y allá
sacudía el ala inquieta
El sangriento sol moría
en el ancho firmamento ...
mientras más soplaba el viento
más la cometa subía.
Una nube al ágil vuelo
de la cometa velo,
y al punto de niño exclamó:
¡papacito, se entró al Cielo!

(Julio Florez Poeta Boyacense)






En las fiestas, hombres y mujeres, con sombrero, pañolón o ruana, bailan pasillos, bambucos, guabinas y torbellinos. Las guitarras, tiples y bandolas son ejecutadas por tríos o estudiantinas.

Cuando bailan la "danza de la trenza" las parejas entrelazan las cintas que cuelgan de un palo, tejiendo y destejiendo una trenza.

En otros bailes recitan coplas como éstas:

"Nosotros los guatecanos
vamonos para Guateque
a coger la mazorquita
antes de quel maíz se seque"
"Allá arriba en aquel alto
teng' un gavilán arando,
una culeca con pollos
y un zorro esta vigilando"

Siempre subo y bajo la montaña en bicicleta. Me gustaría más ser corredor de bicicleta que polvorero.

Cuando mi mamá me sirve la changua (caldo de leche y huevo), la mazamorra o el cuchuco de trigo, me dice que debo comer para tener fuerzas y llegar a ser un buen "escarabajo".

Me llamo Wilson. Vivo con mi abuela en la Candelaria, antiguo barrio bogotano de casas con bellos balcones y puertas de madera tallada de calles con nombres: "Calle del Susto", de "Los Chorritos", "Del Sol", "De La Paz", "De la Botica"...

En este barrio vivieron poetas como José Asunción Silva, autor de "Los maderos de San Juan".

¡Aserrín!
¡Aserrín!
¡Aserrán!
Los maderos de San Juan
piden Queso, piden pan
los de Roque
alfondoque
los de Rique
Alfeñique
¡Los de Triqui, Triqui, Tran!
y en las rodillas duras y firmes de la abuela,
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos agitados y trémulos están.
La abuela se sonríe con maternal cariño
mas cruza por su espíritu como un temor extraño
por lo que en el futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán
Los Maderos de San Juan,
piden queso, piden pan
Triqui, triqui,triqui, tran!

Cuando los cerros que están detrás de mi barrio amanecen despejados y azules, subo a Monserrate y me entretengo reconociendo las casas con sus techos de tejas rojas.

Mi abuela me enseño una canción que dice:

"El que Bogotá no ha ido
con su novia a Monserrate
no sabe lo que es canela
ni tamal con chocolate"


Los domingos me prepara el "chocolate santafereño, que es chocolate acompañado con tamal, huevos pericos o almojábanas.

Si hay pandeyuca yo le canto esta copla:

"Señora, vendame un pan
porqu' aquí llegó en ayunas
que yo endespués se lo pago
cuando la rana eche plumas"


Allá viene la chiva. Ya se escucha el resoplar de su motor. En las curvas aparece como un armadillo cargado de bultos, canastos, hombres, mujeres y niños.

Cada chiva tiene su propio nombre. Esta se llama "La Consentida". Están decoradas con pinturas de paisajes o santos y en el lugar del conductor llevan adornos o un pequeño altar con luces.

Ya llegó la chiva, subamos "compa". Siéntese a mi lado y te iré contando algo de este lugar que tiene corazón de café.

Me llamo Mauricio. Nací en estas montañas mis bisabuelos eran colonos antioqueños que arreando sus caminadoras mulas, cruzaron quebradas y llegaron a estas tierras. Hacha en mano, tumbaron selva, abrieron caminos y plantaron café.

Mi abuelo, vestido con sombrero aguadeño, (hecho en Aguadas), carriel (cartera de cuero peludo con alforjas o bolsillos) cruzado, quimbas de cuero crudo o alpargatas y poncho, anda siempre, por los cafetales con un tabaco en la boca, entonando un bambuco.

El me enseñó a cuidar las planticas de café recién nacidas, que parecen chapolas (mariposas) y a recoger los granos maduros.

Cuando las plantas llegan a la edad adulta parecen novias cubiertas de perfumadas flores blancas. A los casi nueve meses nacen los frutos.

Con los bejucos "quiebrabarriga" o "tripa de perro" hacemos los canastos que llevamos atados a la cintura para recoger los frutos "jechos", que son los rojos.

En costales de fique y a lomo de mula llevamos los granos a la máquina despulpadora. Los dejamos fermentar, los lavamos y los ponemos a orear en cajones de madera, patios, techos o al costado de la carretera. Cuando está seco, lo vendemos.

Las chapoleras y los peones me han contado muchas leyendas

LA PATASOLA

Es defensora de los animales del bosque. Lleva cabellera enmarañada y tiene una sola pierna en forma de tronco de árbol, que termina en una pezuña. Cuando los cazadores van persiguiendo a sus presas, ella borra los rastros . Deja en su lugar la huella de su pezuña, en sentido contrario hacia donde escapan los animales.

LA LLORONA

Con dolor llora y llora, buscando, río arriba y río abajo, a su hijo que se perdió por un descuido de ella. Dicen que va repitiendo "por aquí, por aquí lo dejé, por aquí, por aquí lo encontraré".

MARIA LA LARGA

Aparece en los pueblos cuando los hombres salen de una fiesta. Los atrae, la siguen y cuando tratan de abrazarla, María se alarga y se alarga .. los hombres huyen espantados.

LA MADREMONTE

Es una mujer alta y de caminar ondulante, como si la meciera un suspiro de brisa. Sus cabellos de helechos y lianas son protegidos por un sombrero de flores. Su piel está cubierta de suave musgo y de verdes hojas. Tiene brazos de bejucos y manos de tiernas ramas. Es la diosa guardiana de las selvas.

Cuando se tala un árbol su corazón sufre y de sus ojos brotan lágrimas de rocío. Se enoja y se transforma. Produce tempestades, vientos e inundaciones.

EL HOJARASQUIN DEL MONTE

Posee un frondoso cuerpo de árbol. Se entretiene cambiando de lugar en el monte para desorientar y hacer perder a los leñadores y cazadores que se internan en la espesura.

LOS MENESES

Son chiquillos que en los caminos piden dulces o monedas. Si no les dan, hacen cosquillas y más cosquillas, hasta que uno cae rendido de la risa.

 

EL PATON

Son unos pies muy grandes que pasan por los caminos, solos, sin el cuerpo.

Cuando viajo en esta chiva, me entretengo mirando, entre las curvas de cafetales y plátanos, las casas coquetas y alegres. Techos de tejas de barro, paredes blancas de adobe, columnas de guadua, puertas, postigos y balcones de madera labrada, pintados de azul, rojo, verde o anaranjado.

Las casas están envueltas en aromas de frutales que traen a mi imaginación, perfumadas pomarrosas, lulos de oro, copos de suave fragancia de guanábana, zapotes amarillos y aterciopelados estuches de guamas.

Los corredores alrededor de la casa son miradores donde a veces se guinda una hamaca y donde no faltan las flores.

hay tantas, que me imagino estar viéndolas sobre los hombros de los campesinos, en el desfile de los silleteros, en Medellín.

Cuando paso cerca de una palma de cera, me gustaría ver trepar un oso de anteojos, buscando cogollos para comer. Pero la tala de bosques los está extinguiendo.

hablando de comer, ¿conoces esta copla?

El pájaro muchilero
le pregunta al Dios-Te-De
Con ese pico tan grande
cómo come su mercé?
Mi mamá se llama arepa
mi taita maíz tostao
y un hermanito que tengo
se llama plátano asao






 

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