Según me contaba mi abuela, nosotros los Muiscas llevábamos 10 siglos ocupando estas tierras cuando llegaron los españoles, en 1537. Eramos casi un millón, bien organizados en 56 tribus, y nos gobernaban dos grandes jefes o caciques.

La mayoría de los Muiscas éramos campesinos. Vivíamos en caseríos esparcidos por los valles y las montañas. Con los vecinos construíamos canales de drenaje para las sementeras, y terrazas altas para que la tierra no se rodara cuando llovía. Así teníamos buenas cosechas.

Todos cultivábamos maíz y algunos papa, ahuyama, fríjoles y frutas. Los hombres deshierbaban y abrían la tierra para que luego las mujeres pudieran sembrarla. Más tarde, ellas eran las que recogían la cosecha.

Mis abuelos y algunas mujeres fabricaban vasijas de barro y tenían mantas y canastos. Nosotros, los niños, ayudábamos a los mayores en esos oficios. También jugábamos con el curí o íbamos a la quebrada a bañarnos. Buscábamos caracoles y huevos de perdices que, cocinados, eran una delicia.






 

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