Las regiones vecinas eran muy pobladas. Del otro lado del Río Cauca, vivían los ansermas y los irras. Al Sur, permanecían los quindos y por el Norte, más allá del Río Guacaica, los carrapas, picaras, pozos, paucuras, armas y caramantas.

Cada tribu tenía entre 20.000 y 40.000 personas. Todos esos grupos se parecían a nosotros porque también vivían en poblados sobre las lomas o al borde de las quebradas y eran campesinos, guerreros valientes y hábiles artesanos.

 

Los ansermas eran muy numerosos y sus caciques ricos y poderosos. Los pozos y los armas, los más caníbales de todos, siempre estaban en guerra con sus vecinos.

Algunas tribus hablaban como nosotros, pero para comunicarnos con la mayoría, necesitábamos intérpretes o traductores que sabían diferentes lenguas. Así, cuando se reunían los caciques de varios grupos vecinos, estos podían establecer alianzas, organizar matrimonios o declarar la guerra a un enemigo común.

 

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