Solo para niños
Biblioteca Luis Angel Arango
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La lectura en voz alta

Consuelo Marín Pérez

En la historia de la palabra escrita, la lectura en voz alta hay sido un espacio de comunión social, una experiencia de socialización del conocimiento y del gusto, donde un lector la descifra y la devela para un grupo.

Los primeros lectores, los que dominaban el acto de leer, hilvanaban las palabras escritas con sus modulaciones para disposición de escuchar de los demás. Compartían entonces tres importantes habilidades lingüísticas: leer, hablar y escuchar.

Leían para otros y, al hacerlo, materializaban lo escrito en sonidos, esparciendo la inmortalidad de la palabra hecha escritura para que la viviera una comunidad a{un no lectora. A su vez, los oyentes ofrecían su capacidad de escucha, para alcanzar de esta manera el mundo exquisito que pregonaban las letras. Hacia el año 370 del calendario cristiano, la lectura silenciosa era vista con admiración. Se cuenta que San Agustín se asombraba de que su amo Ambrosio fuera capaz de leer sin mover los labios. .
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La lectura en voz alta puede seguir siendo una comunión en cofradía, un puente para llegar a oras formas de lectura.

¿Por qué leer en voz alta?

Porque además de ser la socialización del placer de leer, la lectura en voz alta propicia que aquellos que no saben leer o no gustan aún de la lectura, participen de ella mientras se hacen lectores autónomos y descubren sus propios intereses.

Porque el participante pone en juego su capacidad de atención y escucha para disfrutar la lectura, y perfecciona así estas habilidades comunicativas necesarias en sus experiencias cotidianas.

Porque la audición e las palabras escritas permite a los oyentes comprender la dinámica rítmica de los textos, el uso de los signos de acentuación y puntuación en una buena lectura, y la fuerza que pueden adquirir las palabras en determinados contextos. Es decir, porque reproduce la estructura de la palabra escrita.

Porque cuando leemos en voz alta, estamos ofreciendo la visualización de nuestro cuerpo y nuestro rostro arrobados por la lectura. En esta conjunción oral-corporal tendremos dispuestos todos los anzuelos que se quieran para atrapar afectiva y efectivamente a otros lectores.
Leer en voz alta… ¡una experiencia insuperable de comunicación y afecto! La palabra viva produce en los niños cercanía, confianza y seguridad. Léales en voz alta.

Para ello sugerimos

1. Elija lo que va a leer, teniendo en cuenta las expectativas y necesidades de los niños.
2. Lea con anterioridad lo que usted vaya a compartir con los niños.
3. Escoja un lugar cómodo y tranquilo.
4. Elija momentos oportunos para leer, por ejemplo al acostarse, después de las comidas, al iniciar las clases o al abrir la biblioteca.
5. No muestre prisa por acabar la lectura. Si no tiene tiempo suficiente, no realice la actividad.
6. Si conoce algo del autor o de la obra, hable sobre ello antes de iniciar la lectura.
7. Converse con los niños sobre el tema de la historia, antes o después de la lectura.
8. Incentive a los niños para que hagan predicciones sobre partes de la historia que se lee; utilice pistas como palabras, frases y nombres de personajes o ilustraciones del libro.
9. Varíe el tono de voz cuando lea, adecuándolo al significado y sentido d elos hechos narrados.
10. Dele ritmo, musicalidad y tono a la historia. Además esté atento a la dicción, la vocalización, las pausas y los acentos, esto hace ma´s clara la lectura y cautiva a los niños.
11. Tenga en cuenta las ilustraciones, ellas también hacen parte de la historia y propician lecturas paralelas.
12. Permita que los niños inventen sus propias historias a partir de las ilustraciones del libro.
13. Lea libros con historias breves a los niños pequeños.
14. Deje que los niños pregunten en el transcurso de la lectura. .
15. Lea historias que usted disfrute.
16. No relacione lo leído con tareas escolares.
17. Varíe el tiempo de duración de la lectura. Unas veces lea cuentos cortos en una sola sesión, y otras, historias que duren varias sesiones.
18. Lea hasta cuando vea que la atención de los niños se está perdiendo.
19. Busque asesoría en bibliotecas y librerías sobre los materiales adecuados para leer en voz alta a los niños.

Tomado de: Animación y promoción de la lectura: consideraciones y propuestas. 3a ed. revisada y aumentada. Editor académico Juan Pablo Hernández Carvajal. Medellín: Comfenalco, 2004

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