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Lygia Bojunga Nunes
De actriz de teatro, profesora de escuela y periodista dio el salto a la literatura en donde se quedó, porque allí encontró la forma de llegar a los niños con todo su talento.
Cuando solo tenía 8 años llegó a rio de Janeiro desde su pueblo natal (Pelotas). Antes de cu8mplir 20 años formó parte de un grupo de teatro itinerante y al ver el alto grado de analfabetismo de las zonas rurales decidió crear una escuela que dirigió durante cinco años, en donde enseñó y aprendió muchos sobre los niños. Posteriormente, ejerció el periodismo en radio y televisión desde donde descubrió la escritura como forma plena de expresión.
Se ha hecho famosa internacionalmente por sus trabajos en literatura infantil. Dentro de sus obras se pueden destacar libros como Los colegas (1972), Angélica (1975), La casa de la madrina (1978), Corda bamba (1979), El sofá estampado (1980), El bolso amarillo (1981), conjunto de obras que la hacen merecedora, en 1982, del reconocido premio de literatura infantil Han Christian Andersen.
Logra comunicarse con los lectores de una forma mágica porque consigue mezclar magistralmente lo coloquial con el monólogo interior. En Brasil es considerada una heredera de Monteiro Lobato, por lograr establecer un espacio en el que el niño consigue, utilizando su imaginación, una forma de resolver sus conflictos.
Lygia Bojunga tiene la capacidad de manejar temas tabú para los niños de una forma sutil, logrando comunicarse con ellos en un lenguaje sencillo y coloquial, además de poético. Tiene la certeza de que la literatura es comunicación y así asume su papel de comunicadora para manejar temas espinosos que se convierten en historial amenas en donde va implícito el mensaje.
El tema sobre el suicidio es tocado en 7 cartas y 2 sueños (1983) y Mi amigo el pintor (1987); el asesinato en Juntos los tres (1987); el abandono de los hijos por la madre, en el cuento Adiós (1985).
Lygia es una escritora independiente, sin ataduras, y de esta forma sus ideas van implícitas en su obra. Como ella misma dice «escribo todo lo que me da la gana». Y es cierto porque le da vida a todo lo que se imagina y crea mundos fantásticos para recrear la realidad que vive y que conoce, porque para ella el «el libro significa vida». En resumen, su obra no contiene objetos sino seres impregnados de vida y su escritura está impregnada de poesía. |