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Lea a su bebé
¿Se les debe leer a los bebés antes de que puedan comprender las palabras? La respuesta es sí. Nunca es demasiado temprano para mostrarles libros y hablarles sobre las ilustraciones. Acune a su bebé en su regazo y, juntos, miren libros. Eso hará que se sienta seguro y feliz. Así aprenderá lo divertido que es mirar ilustraciones y escuchar cuentos.
Como suelen llevárselo todo a la boca, use libros de tela o de plástico que puedan lavarse.
Como a los bebés les gusta tocar todo lo que ven, consiga libros de cartón con ilustraciones vistosas. Señale las ilustraciones y diga los nombres de lo que muestran. Podría preguntar por ejemplo: “¿Dónde está el bebé?, para que su bebé comience a señalar las ilustraciones. Cuando sea más mayor y pueda hacerlo, permítale pasar las páginas. Hágalo varias veces al día, durante unos minutos, siempre y cuando su bebé muestre interés.
Lea con su pequeño
Convierta la hora de los cuentos en una parte especial de sus actividades diarias. A los pequeños les encantan los libros cortos y sencillos. Les fascinan los libros que repiten las mismas palabras una y otra vez.
Si escuchan sus cuentos preferidos varias veces, sabrán qué sigue. Permítales pasar las páginas y pregúnteles: “¿Qué va a pasar después?
Los libros con palabras que riman también son divertidos. Po otra parte, su hijo, que en esta etapa es muy activo, podrá imitar también lo que escuche o hacer efectos de sonidos: muuu, como una vaca; buzzz como una abeja; hut como una lechuza.
Piense en los libros que le interesan. ¿Le gustan los libros sobre animales, coches, camiones de bomberos o aviones? También hay libros sobre ir a distintos lugares como el supermercado, el médico o de compras, o libros de aventuras y para contar. Elija unos cuantos libros sobre los acontecimientos diarios que ocurran en su familia.
Visite la biblioteca de su localidad y solicite ayuda para seleccionar unos cuantos libros para su hijo. El préstamo de libros es gratuito y, además, es divertido visitar la biblioteca. No se olvide de preguntar si tienen una hora para leer a los niños de esta edad.
Consiga unos cuantos libros resistentes de páginas de cartón que su hijo pueda coger sin ayuda. Háblele sobre cada libro. Léale el título. Pídale que señale las ilustraciones mientras usted le lee. Pregúntele, por ejemplo “¿Dónde está la vaca? O “¿Ves los ratones?. Háblele sobre lo que vea en las imágenes, como “Mira qué grande es este camión rojo”.
Es probable que su pequeño no pueda sentarse y quedarse quieto todo el tiempo que requiere oír un cuento completo. ¡Pero no se preocupe! Trate de encontrar dos o tres momentos cortos para leer durante el día. Elija libros cortos o poemas.
Escoja un momento del día en que su pequeño esté tranquilo y pueda escucharle, como antes de acostarse o después de hacer la siesta.
Algunos niños tienen necesidades especiales. Es posible que no puedan decir muchas palabras, también pueden tener problemas auditivos, no ver bien o tener alguna discapacidad física. Sin embargo, estos niños peden escuchar y disfrutar de los libros, tal como las demás personas. A medida que usted lea un cuento, le será útil tener al alcance objetos que se relacionen con el tema del libro para que el niño los toque o los coja. Por ejemplo, si lee Los tres cerditos, coja un cerdito de peluche, si lee Caperucita roja, pídale que toque las partes de su cuerpo que se mencionan en el cuento: la boca, los ojos, las orejas, la nariz. Compruebe, por supuesto, que su pequeño esté cómodo mientras le escucha.
Fuente:
Trister Dodge Diane, Bickart Toni S. El buen comienzo de la lectura, Barcelona, Ediciones Medici, 2007, p.
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