Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

En 1942, Tulio Enrique Tascón publicó "Cuarenta años de historia". "La misión de Bolívar en Londres-1810" tuvo como autor a quien seguía perfilándose como gran historiador y antropólogo: Guillermo Hernández de Alba; del mismo autor son las reflexiones "Las artes populares en Colombia" (1946).

En 1950 aparecieron otros artículos de carácter histórico, como "El arzobispo Mosquera" de Benjamín Iragorri; "Significado de las ideas de Bolívar y San Martín en el mundo moderno" de Indalecio Liévano Aguirre y "Colombia en la biografía del Libertador" de Manuel José Forero. Prevalecía en algunos de ellos la idea del perfil épico y heroico del acontecer histórico y sociológico, pero también se anunciaban las rupturas que empezaban a formular el papel protagónico que desde la literatura había consagrado Mariano Azuela en Los de abajo.

También la preocupación por una sociología profesional empezó a tener eco en la revista. Uno de esos llamados claves en favor de esta disciplina se dio cuando apareció el artículo de Luis Eduardo Nieto Arteta, escrito en 1940, "Salvador Camacho Roldan y Miguel Samper, precursores de la sociología americana".

Sin embargo, desde 1937 ya se había publicado un extenso artículo de sociología, firmado por Carlos Jaramillo Borda, escrito para varias entregas, con el título de "Los valores y una teoría para ellos". Por su bibliografía se veía que los clásicos europeos de la sociología ya habían sido traducidos en Colombia. Uno de esos autores extranjeros que expresaron su pensamiento sociológico fue Luis Recaséns Siches, nacido en Guatemala pero unido a la tradición cultural española por el origen de sus padres. Vinculado también a la Casa de España en México, sus artículos y conferencias tuvieron gran difusión en Colombia, especialmente sus disertaciones sobre "La sociedad y el derecho en la vida humana". Tal como sucedió con la obra de este personaje, que casi borraba los límites entre el derecho, la filosofía y la sociología, aconteció con otros precursores de la sociología en Colombia que salieron de las escuelas de derecho, como serían los casos de la obra de Carlos Jaramillo Borda, Benigno Mantilla Pineda y Rafael Bernal Jiménez.

Si el discurso del derecho llegó a ser tan afín al discurso sociológico, lo mismo podría decirse del discurso del arte. Prueba de ello es la aparición en Revista de las Indias de ensayos como "Sociología del arte" de Francisco Ayala y "Sociología y estética en la obra de Goya" de Jaime Sánchez, ambos escritos en 1946. Todos estos valiosos registros se entrecruzaron para formar también la historia de Revista de las Indias y constituir una especie de sala de espera para los futuros sociólogos e historiadores.

Cayetano Betancur es un buen ejemplo de ese puente entre la sociología y la filosofía, tal como lo comprueba su obra Sociología de la autenticidad y la simulación, publicada en 1955. Las reflexiones de este intelectual lo llevaron a plantear el problema de las influencias en las diferentes ramas del saber en Colombia, especialmente de aquellas que, como antes se dijo, se encontraban en "sala de espera". La obra de Betancur se nutrió del pensamiento de José Ortega y Gasset, y por influencia de éste llegó al estudio del pensamiento alemán; aunque, según los críticos, el acercamiento a la filosofía alemana por influencia de Ortega no llegó a tener en cuenta el "nuevo humanismo", trayendo como resultados "una germanofilia aguada e imitadora".

Contracubierta del núm. 112 y cubierta del núm. 113 de 1950.

Sin embargo, hay una constante en la obra de Cayetano Betancur: su preocupación por el análisis de la cultura colombiana. De sus muchas colaboraciones para Revista de las Indias, se destacaba un ensayo que bien puede ilustrar no sólo las inquietudes del filósofo, sino también un interesante diagnóstico del ambiente cultural. Se trataba del artículo "Lo negativo en el estado actual de la cultura colombiana", escrito en 1939. En él plasmó aspectos polémicos sobre los diversos saberes que aquí se han venido mencionando.

Haciendo un inventario sobre la filosofía en Colombia, Betancur dice: "En Colombia no ha existido una escuela filosófica y lo que aparece es sólo producto de las circunstancias [...] "Acá no se ha tenido siquiera un positivismo riguroso, una escuela fundamentada en la gran crítica de Kant; para que después de una ardua disciplina se pueda generar la discusión y llegar a la fenomenología de Husserl, al intuitivismo de Bergson". Sobre el desarrollo colombiano de la psicología hizo la siguiente reflexión: "...aún se confunde el estudio metafísico del alma y el experimental de lo psíquico; el método utilizado es el asociacionismo sin más discusiones y a la vez mezclado con otros métodos; se utilizan teorías como las de Freud y a la vez se juzga irreverentemente a sus antecesores".

A los que pretendían hacer análisis sociológicos en esa época les dijo: "En la sociología apenas se acercan de una sociología de contenidos y causalista a una sociología formal y descriptiva: el paso de Durkheim a Max Weber es lento y se ignora el trabajo de este último [...] Hay sociólogos que hacen historia, e historiadores que tratan de buscar el devenir de los acontecimientos y cuando se desarrolla su teoría abstracta se pierde lo real y su devenir, en lo abstracto de las leyes. [...] El marxismo se trabaja de manera primitiva, se lee a Marx en el énfasis de lo económico, no se ha podido ir más allá; es un marxismo primitivo".

Se refirió igualmente a la situación del derecho en Colombia y su concepción positivista; en cuanto a la política como elemento clave de nuestra cultura, dijo: "En política no se corresponden nuestros partidos, no se distingue entre régimen de libertad y régimen de democracia, entre gobierno fuerte y gobierno arbitrario". Según él, el concepto de democracia en Colombia significaba solamente "el deseo de mantener el orden jurídico" o sea esa visión estrecha motivada simplemente por una "aversión a la arbitrariedad", aspecto éste que tocaba con la debilidad de nuestra sociedad civil.

Concluía Betancur que en el campo de las artes "se anda en los mismos caminos expuestos, pues si no se ha comprendido una realidad y ni siquiera las 'muletillas' teóricas que ayudan a acercarse a ella, menos se llegará a la producción artística o estética que es reflejo de estos componentes".

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde la fecha en que Cayetano Betancur escribió este ensayo y aún muchos de estos problemas están vigentes, aunque hayan sido analizados con otras categorías en ese constante juego entre la desesperanza y la utopía.