Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
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En el núm. 13 de diciembre de 1948
se publicaron los murales de la Facultad de Derecho de la
Universidad Nacional. Esta es "La siembra"
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La creación de la revista, así como la presencia de Gerardo
Molina en la dirección, coinciden con el espíritu de cambio que
imperaba. Más tarde coincidirán también la transformación radical
del medio de difusión y la salida de Gerardo Molina con una etapa
oscura y retardataria que habría de atravesar el país. En el primer
número, aparecido en octubre de 1944, se define en su editorial la
visión que caracterizaría esta primera etapa; la revista surge,
entonces, como respuesta a la necesidad de "presentarle
periódicamente a la opinión letrada una reseña de sus trabajos, un
cuadro de las conclusiones a que van llegando sus investigadores y
una síntesis del pensamiento de los hombres ilustres sobre las
cuestiones colectivas" (núm. 1, octubre de 1944). Y más
adelante enfatizaba: "En contraste con lo que ocurría en
la Edad Media, cuando el ideal que avasallaba a los espíritus era
el de crear una cultura sin raíces en la vida, una cultura
segregada del mundo, la Edad Contemporánea comprende que las
realizaciones de la inteligencia sólo tienen sentido y valor si se
conjugan con la sociedad y con el pueblo, cuyos esfuerzos las hacen
posibles. Y supera también la Universidad al seguir esa conducta,
la postura humanística del Renacimiento, cuando se consideraba que
los sectores populares no merecían participar de las conquistas
mentales. Cultura en función de la sociedad y al servicio del
pueblo [...]".
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Cambia el diseño de la cubierta,
núm.17 de 1953
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Cultura en función de la sociedad, porque era precisamente ésta
la que fijaba el rumbo que debían tomar los esfuerzos de quienes se
encontraban al frente de la universidad y de los trabajos que en
ella se realizaban; cultura al servicio del pueblo, porque sería
éste el primer beneficiario de los logros que allí se obtuvieran.
Se trataba de una revista cultural pero en la medida en que el
concepto 'cultura' implicaba no especialización sino apertura,
mayor capacidad de comprensión y, aun cuando parezca paradójico,
pragmatismo. Los problemas que sufría el país estaban ahí, y la
revista debía dar a conocer todo aquello que directa o
indirectamente apuntara a su comprensión y solución. Publicaba
entonces, en primera instancia, los resultados y conclusiones a que
llegaban quienes se dedicaban a la investigación y al estudio y,
más específicamente, al estudio de los problemas que concernían al
país. Era una revista práctica y en profunda interacción con su
momento.
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