Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
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Para la
ilustración de la cubierta del núm. 2 de 1983 se utilizó un
fotomontaje de John Heartfield del semanario Arbicker Ilustriere
Zeitung de 1932.
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Contra estas "recepciones" nacionales del
psicoanálisis es contra las que ha pretendido luchar Argumentos. Y
también contra las que, supuestamente, pasan por ser más académicas
y menos vulgares: las de Alvaro Villar Gaviria y la del doctor h.c.
Estanislao Zuleta. Estos dos últimos han rentado prósperamente de
la relación "marxismo-psicoanálisis" que, en sus
casos, es reducida al marxismo de Wenceslao Roces, libretraductor
de El capital, y al Freud de las Obras completas en la versión
gaucha de 1942. El número 1 de Argumentos (la. ed., 1981; 2a. ed.,
ampliada, 1986), al menos cumple la tarea mínima, sin explicitarla,
de contrarrestar estos contrabandos intelectuales. Tratando un tema
parcial de la bibliografía psicoanalítica contemporánea,
"la teoría de la libido y su relación con la personalidad
autoritaria fascista", amplía su horizonte temático para
homenajear al escritor alemán Heinrich Mann (1871-1950), cuyo libro
El súbdito (1914, la. ed. por entregas) sirve a Jaramillo Vélez
para hacer, como él dice, "un análisis de la novela de H.
Mann con base en el cual se resume la teoría freudiana de la
ontogenia del carácter, ejemplificada en el caso del carácter
autoritario" (pág. 7 de la 2a. ed., que citaremos en
adelante). O como lo explica literariamente el mismo Heinrich Mann
en sus Memorias de 1945: "Me documenté sobre la novela del
burgués alemán bajo Guillermo II desde el año de 1906. Terminé el
manuscrito en 1914, dos meses antes del estallido de la guerra...
El fascismo también: si se considera la figura del
"súbdito" desde la posteridad. Cuando lo concebí
me faltaba el concepto de fascismo que se veía llegar, pero no la
intuición" (cit. en Argumentos 1, pág. 87). Esta figura
del súbdito, del pequeño burgués fascistoide, es exhibida
socialmente a través del ánimo de notoriedad, reconocimiento
discriminador y un arribismo solapado ejercido, además, con
brutalidad física; e individualmente se manifiesta -como lo
categoriza el psicoanálisis- en una inseguridad continua ligada al
temor por la pérdida del afecto paterno y al temor a la castración,
al castigo.
Cubierta y
contracubierta del número 4-5 de 1983 traducción directa del alemán
de Rubén Jaramillo.
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Jaramillo Vélez recurre, para confirmar sus hipótesis, a una
amplía bibliografía -primaria y secundaria- de la Teoría crítica,
es decir, la que surgió del ya famoso Círculo de Francfort -
Horkheimer, T. Adorno, Marcuse- y polemiza tácitamente con las
teorías del superyó del psicoanálisis ortodoxo, revisionista y
desocializado del Fromm maduro y de la escuela funcionalista
estadounidense (Horney, Thompson). La caracterología de este
'ciudadano bueno1 lo lleva a convertir "su frustración y
su odio en reserva de agresión contra los otros: los proletarios,
los débiles, las mujeres, los enfermos, los judíos" (pág.
42). Es inherente a la sociedad burguesa el ejercicio continuo de
la violencia por parte de sus clases dominantes, y el 'súbdito' no
apareció únicamente en la Alemania de 1933 a 1945. Este mediocre
filisteo se encuentra latente en cualquier sociedad liberal -aun en
la nuestra- y espera anhelosamente que se cumpla su sueño político
de un Führer, "un gran político", "un
hombre íntegro con un poder ilimitado", el dictador. El
primer número de Argumentos apenas vislumbra la importancia de
estudiar este oscuro problema. De ahí la vigencia de las últimas
frases del ensayo de Heinrich Mann "Geist und
Tat" ("Espíritu y acción"), donde supone
la responsabilidad vigilante de los intelectuales frente a esa
catástrofe posible: "El hombre del puño y la autoridad
deben ser el enemigo. Un intelectual que se acerca a la casta de
los señores traiciona el espíritu. Pues el espíritu no es nada
conservador y no otorga ningún privilegio. El disuelve, él es
nivelador, y por sobre las ruinas de cien fortalezas impulsa a las
últimas realizaciones de la verdad y la justicia, a su
cumplimiento, así sea éste el de la muerte" (Argumentos 1,
pág. 59).
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