Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

Devoto filósofo de Envigado

 

Título: Fernando González, filósofo de U autenticidad

Autor: Javier Henao Hidrón

"Otraparte", Col. de ensayo, Editorial Universidad de Antioquia, Biblioteca Pública Piloto, Medellín, 1988, 252 págs.

 

El entusiasmo con el que el autor de esta monografía filosófica recuerda la impresión que le causaron los libros y el conocimiento personal de Fernando González lo seduce a esta afirmación: "Es, pues, un pensador de singulares características, no solamente en las letras colombianas sino también en las hispanoamericanas, en donde está llamado a ejercer una creciente influencia sobre las nuevas generaciones. Sobre todo, porque el conjunto de su obra contiene un admirable mensaje de autenticidad" (pág. 15). ¿De qué singularidad se trata? Al capítulo dedicado a F. González como "Historiador con método propio" antepone el autor esta cita: "En esto de biografías se han usado dos métodos hasta hoy: el narrativo y el filosófico. El primero saca su interés de los procedimientos del novelista; es muy exitoso: Ludwig. El segundo es más serio e intelectual: Zweig ... Usaremos nuestro propio método, el emotivo: revivir la historia por el procedimiento de la autosugestión".

Es casual que Fernando González cite dos "biógrafos" como Emil Ludwig y Stefan Zweig, que se caracterizaron, especialmente Ludwig, por lo que Leo Loewenthal llamó "el triunfo de los ídolos de masas" ( |Literature, Popular Culture, and Society, col. Spectrum Book, Englewood Cliffs, 1961, págs. 109 y sigs.), es decir, ¿la "biografía popular" sin pretensión historiográfica y destinada a satisfacer sueños y expectaciones triviales de un amplio público manipulable y manipulado en los Estados Unidos por revistas de diversión? ¿O se debe al carácter heterodoxo de Fernando González? Si es casual la selección, entonces resulta por lo menos aventurero y aventurado que F. González asegure con tanta certidumbre que "en esto de biografías se han usado dos métodos hasta hoy", pues en realidad los dos métodos son uno, y no tenga en cuenta otros" métodos, es decir, otros autores magistrales en "esto de biografías", como J. G. Droysen, por sólo citar un ejemplo.


Si la selección es conscientemente heterodoxa, ¿entonces por qué escoge a estos autores triviales para diferenciarse y practicar su método propio? |Un historiador que proyecta o elabora un |método propio se enfrenta, para diferenciarse, con historiadores que han cultivado la biografía, no con escritores que no son historiadores y utilizan el material histórico ya elaborado para componerlo de modo que satisfaga a un público de revistas de diversión. "En esto de biografías", Fernando González puso de presente que el nombre con el que bautizó su finca, esto es, "Otraparte", no era, como asegura el devoto del filósofo de Envigado y casi aficionado a la filosofía y a la historia, "una forma directa de expresar el vivo contraste entre los intereses de la sociedad y 'el mundo' de un viajero del espíritu", sino más exactamente el abismo que existe entre el "mundo del espíritu" y lo que Fernando González conoció de él. El devoto jurista no desarrolla con ejemplos y dilucidaciones el pensamiento expresado en la cita. Para explicar en qué consiste el "método emocional o emotivo" asegura que es "una técnica propia de interpretación de personajes" (pág. 79). ¿Pero en qué consiste precisa y detalladamente esa técnica? Su especificidad no se deduce del comentario que el autor dedica a |Mi Simón Bolívar. "El posesivo -dice- es derivación por línea directa del método emocional" (pág. 85). Pero la cita de Fernando González que trae a cuento para explicar esa derivación del método emocional sólo comprueba que tanto el autor como su mentor desconocen completamente la discusión desatada por Max Weber en los años 10 sobre el "Sentido de la 'exención valorativa' en las ciencias sociales y económicas", esto es, el problema de la relación entre objetividad y subjetividad en esas ciencias y también en la historiografía y que concedió desde el principio el peso inevitable de la subjetividad. Lo que se llama "método emocional o emotivo" en Fernando González no es otra cosa que una manera desafiante de subrayar un aspecto propio de toda exposición histórica.