Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

|
| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

El capítulo sobre Heidegger adolece de falta de base documental y de desconocimiento de los contextos complejos de la época. Pero ello se debe, sin duda, a que el artículo fue elaborado en una época en la que el pasado nacionalsocialista de Heidegger se volvía a poner en discusión, y los trabajos del historiador Hugo Ott sobre los contextos laberínticos de la época sólo eran accesibles en revistas regionales de reducida circulación. La discusión que despertó el libro de Víctor Parías sobre |Heidegger el le nazisme, (París, Ed. Verdier, 1987), primero en Francia y después en Alemania, con motivo de la traducción alemana de esa obra, provocaron considerables rectificaciones y la publicación de varios documentos que permiten interpretar conocidas frases de Heidegger, como la que cita Cruz Vélez (pág. 257), bajo una nueva luz. Según W. Brocker, por ejemplo, las palabras |doctrinas e ideas de esa frase deben interpretarse como una velada referencia al programa (doctrinas) y a la "visión del mundo" (ideas) del nacionalsocialismo, con el propósito de contraponer Hitler al Partido y, mediante este aislamiento, "conducir al Führer", como observó Otto Pöggeler sobre tal y otros esfuerzos semejantes. Por eso se habló de un "nacionalsocialismo privado" de Heidegger o de un "nacionalsocialismo de Friburgo", que pronto desencadenó la desconfianza y la enemistad de los altos funcionarios del Partido. En los textos de muchos de sus cursos se encontraron observaciones y complementos, que no se recogieron en la publicación, que explican el sentido y la intención de frases como la que se refiere a la "verdad íntima" y a la "grandeza" del nacionalsocialismo, que cita Cruz Vélez (pág. 254) y que dio ocasión a Jürgen Habermas a volver de nuevo sobre el pasado nacionalsocialista de Heidegger. En 1988, Otto Poggeler y Annemarie Gethmann-Siefert publicaron una colección de artículos bajo el título |Heidegger y la filosofía práctica (en la colección bolsilibro ciencia de la ed. Suhrkamp de Francfort), en la que se recoge un artículo del mismo compilador Poggeler sobre "La auto-comprensión política de Heidegger". Poggeler se sirve de los manuscritos de los cursos y seminarios y de una obra de Heidegger escrita entre 1936 y 1938 y considerada por él como su obra capital, esto es, |Contribuciones a la filosofía (editada en este año como t. 65 de la tercera sección de sus |Obras completas). Algunas versiones de diversas partes de ese manuscrito, cuyo original fue confiado al filósofo suizo Egon Vietta, se conocían en círculos allegados a Heidegger. Pero la lectura de esas partes ("Der Anklang", "Seyn und Zeit", "Das Seyn") confundía, naturalmente, y contribuía a corroborar el reproche que se le hizo a Heidegger entonces -es decir, en los años cincuenta-: el de recurrir a un lenguaje nebulosamente místico-poético. Parece como si el enconado debate reciente sobre Heidegger provocado por el libro vengativo de Parías (los motivos aparentemente ocultos de su venganza pueden encontrarse muy probablemente en la rivalidad con un compatriota suyo, Jorge Rivera, que elaboró una nueva traducción de |Ser y tiempo. En Alemania dijo Parías que Heidegger lo había disuadido de traducir al español esa obra, porque las lenguas románicas son inferiores. En España aseguró Parías que Heidegger le había propuesto que tradujera |Ser y tiempo al castellano) hubiera movido a los editores de las |Obras completas a publicar ese manuscrito, cuya edición estaba prevista para mucho más tarde. En estas |Contribuciones a la filosofía, Heidegger examina críticamente conceptos fundamentales, consignas, actividades del nacionalsocialismo como "pueblo", "movilización total", raza, la sustancia judía del "bolchevismo", entre tantos más, los desenmascara con el método de llevar ad |absurdum, de sacar sus últimas consecuencias. Pero lo que surge de esa discusión crítica con la ideología reinante en su país y todas sus implicaciones internacionales es el esbozo claro de un problema político universal: el de si el "bolchevismo", el "nacionalsocialismo", el "cristianismo" y el "liberalismo" pueden redimir a la humanidad del estadio al que ha llegado bajo el dominio de la técnica o, dicho más nítidamente: el problema de lo común que subyace al comunismo, al fascismo y a la democracia, para decirlo con conceptos actuales. El enunciado del problema mismo desencadena en cada una de las tres "visiones del mundo" violentas reacciones. ¿Comprueban ellas que Heidegger acertó?


Después que la filosofía del idealismo alemán y su consecuencia crítica, Marx, hicieron superfluo el "mito del rey filósofo", porque la filosofía impulsó la Revolución (la irónica visión de Heine se realizó en la segunda guerra mundial), es necesario contemplar el "caso" de Heidegger desde otra perspectiva, desde una perspectiva histórica. Platón, Marx y Heidegger no son comparables. Son ejemplos que no constituyen una constante en la historia de las relaciones entre filosofía y poder político. Al fracaso político del filósofo Platón se podría contraponer, en la antigüedad, al emperador-filósofo Marco Aurelio. En la edad moderna, Hobbes y Leibniz son, para el caso, más significativos que Marx, porque los dos participaron diversamente en los negocios del Estado, en tanto que Marx no tuvo esa experiencia. En el siglo pasado, J. de Maistre fue filósofo y a la vez hombre de Estado influyente, gracias a la filosofía. Con las reservas que exige la consideración de la historia intelectual de España, cabe agregar en esta serie de ejemplos a Juan Donoso Cortés: este parlamentario legendariamente elocuente y funcionario diplomático argumentó "filosóficamente" en su influyente |Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, considerados en sus principios fundamentales (1851). En este panorama de la época moderna, cupo a Heidegger una tarea correspondientemente nueva: ¿hubiera llegado Heidegger a esbozar el problema de la época moderna sin su experiencia del nacionalsocialismo? Indudablemente, no. El nacionalsocialismo no fue un episodio en la historia de Europa: fue una manifestación extrema del desarrollo de su historia. Heidegger no lo considera aislado del nihilismo y de la técnica. "Quien piensa en grande, tiene que errar en grande", escribió en su ya citado libro |De la experiencia del pensar (pág. 17). Esta frase se ha interpretado como una justificación o explicación de su compromiso político. Pero más adecuado es concebirla como una caracterización de la radicalidad de su propio pensamiento. Ese pensar radical planteó problemas que sólo pueden considerarse si se acepta esa radicalidad. Después de haber errado "en grande", dijo en la entrevista concedida a Der Spiegel que la filosofía no debía pretender dar instrucciones a la política. |En las Contribuciones a la filosofía asegura que la filosofía es "sin provecho y dominante". ¿Es eso una contradicción? En la historia del "mito del rey filósofo", la experiencia política y el pensamiento de Heidegger implican un desplazamiento de los acentos. Con todo, mientras no se den a conocer el archivo personal y los textos íntegros de los cursos y seminarios, manuscritos inéditos de Heidegger; y mientras no se reconstruya, con ayuda de la publicación de archivos y epistolarios de personas que tuvieron alguna relación con Heidegger y con la vida cultural y universitaria, esa época todavía oscura, resulta apresurado juzgar cabalmente ese capítulo de la historia de la filosofía, de las relaciones entre filosofía y poder político.