Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
La filosofía aquí queda reducida al campo de los problemas
político-sociales, como lo había planteado Platón. O sea que su
tarea consistiría en construir una teoría del Estado y de la
sociedad basado en la justicia. "Marx lleva la filosofía a
un punto en que deja de ser teoría y se convierte en pura actividad
política revolucionaria.,". Sin embargo, la polémica de
Marx con Hegel tiene un carácter estrictamente filosófico. El
problema en torno al cual gira es el que había dejado abierto
Platón y que había intentado resolver Hegel: "el problema
de la relación del mundo de las ideas con el mundo real"
(pág. 165).
Pero antes de llegar a la praxis, Marx había tenido que
despachar toda la pléyade idealista de que se nutre su teoría.
Cuando apareció en público la obra de Feuerbach.
|La esencia del
cristianismo, cuenta Engels que, de jóvenes hegelianos de
izquierda, se transformaron en feuerbachianos de izquierda y se
enorgullecían de que ellos, como socialistas, venían de Kant,
Fichte, Hegel, o sea de los tres idealismos que nos presenta el
profesor Cruz Vélez. Al superar esos tres idealismos, Marx plantea
la filosofía de la praxis; por eso la tarea del filósofo no es la
misma que en Platón. Su crítica sobre lo existente debe ser
diferente. "Mientras que en Platón debe criticar las
instituciones políticas vigentes, para abrirle paso a un Estado
ideal construido por la filosofía, en Marx la crítica debe estar
encaminada a la destrucción definitiva del Estado, a la supresión
del Estado como arbitro supremo de la coexistencia humana"
(pág. 210).
Como vemos, tanto en Platón como en Marx la filosofía queda
absorbida por la política, y conserva su poder pleno. Y eso se
convierte, durante todo el desarrollo histórico de la humanidad, en
un peligro latente. Quizá por eso la utopía del joven Marx es un
eco, como en Platón, del mito del rey filósofo, si se considera
"como el símbolo de la arraizada convicción de que son los
filósofos los encargados de establecer los modelos para organizar
la coexistencia de los hombres dentro de la polis" (pág.
217).
La tercera parte del libro es
|Heidegger y la destrucción del
mito del rey filósofo. El profesor Cruz Vélez aborda el caso de
Heidegger, dada la enorme importancia de este pensador en la
historia de la filosofía contemporánea, equiparable a la de Platón
y Marx. Como se sabe, Heidegger aceptó durante seis meses la
rectoría de la Universidad de Friburgo, cuando Alemania se hallaba
bajo la dictadura de Hitler. También aceptó la afiliación al
partido nacionalsocialista el 1B de mayo de 1933, antes de tomar
posesión de la rectoría, acto que tuvo un carácter político, pues
allí se "desplegaron libremente las banderas de combate de
Adolfo Hitler, y las camisas pardas dieron a la escena un nuevo
carácter" (pág, 235).
Así mismo, colaboró en el proceso de politización de la
universidad alemana y en el cumplimiento de órdenes que iban contra
la dignidad académica. "Al comienzo de las lecciones, los
estudiantes saludaban poniéndose de pie y levantando el brazo
derecho. Los profesores, por su parte, saludaron desde la cátedra
en la misma forma" (pág. 235).
Claro que el profesor Cruz Vélez se queda corto en las
acusaciones contra Heidegger, ya que, merced al libro
|Heidegger
et le nazisme de Víctor Farías
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,conocemos-más hechos, como la reacción del
joven Heidegger con miras a destruir la Asociación de profesores de
la universidad para reemplazarla por una asociación
nacionalsocialista militante (1933); su estrecha colaboración con
E. Krieck, el principal consejero de Rosemberg; el telegrama
enviado por Heidegger a Hitler exigiendo una mayor firmeza para
meter en cintura a la universidad alemana (20 de mayo de 1933); el
hecho de que Heidegger pagara regularmente sus cuotas al partido
nazi hasta el año 1945. La actividad nacionalsocialista de
Heidegger después de su dimisión del rectorado era hasta ahora
desconocida por el público, así como su apoyo a Hitler con ocasión
del plebiscito que otorgó a éste plenos poderes (septiembre de
1934). También era desconocida la participación de Heidegger en la
creación de la Academia de Profesores del Reich, verdadero centro
de formación de la nueva generación de profesores (agosto de 1934).
Tampoco se sabía de su vinculación a la Academia Alemana de
Derecho, invitado por H. Franck (quien en Nuremberg sería
condenando a muerte como criminal de guerra).
Hay más acusaciones y, si el amable lector las quiere consultar,
puede hacerlo en el libro de Víctor Parías, que tanto ha dado que
hablar en el mundo académico europeo desde noviembre del año pasado
hasta hoy.
Esta aventura política de Heidegger, dice el profesor Danilo
Cruz, se puede ver en dos direcciones: "La primera, puede
ser considerada como una nueva caída de la filosofía en la trampa
que le armó Platón. En la otra dirección, en cambio, puede ser
considerada como una destrucción de dicho ideal y del mito del rey
filósofo, esto es, como una destrucción de la trampa"
(págs. 256-257).
La justicia es para Platón el objetivo final, y se logra
siguiendo la senda de los que, estando condenados en la caverna,
salen de ella y emprenden el camino largo que recorre el
filósofo.
En Heidegger, en cambio, la justicia deja de ser su objetivo
principal, porque el Estado y el orden social descansan en un
hombre: "El Führer mismo, y solo él, es hoy y en el futuro
la realidad alemana y su ley" (pág. 257).
Lo justo, entonces, es lo que el Führer quiere y ordena. Por
encima de la justicia está su poder absoluto. ¿Pero dónde está la
filosofía aquí? Es ahogada por el poder, es negada totalmente,
desaparece del panorama, con lo cual el mito del rey filósofo se
aniquila.
Veo que el profesor Cruz Vélez es consecuente con su pensamiento
anterior; hay una coherencia lógica en sus reflexiones, pues lo que
plantea de nuevo es su
|"Filosofía sin
supuestos".
NUMAS ARMANDO GIL OLIVERA
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El Servicio Colombiano de Comunicación publica el segundo texto
de la Víctor Parías, Heidegger el le nazisme, París, Editions
Verdier, 1987.
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