Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
El presidente Virgilio Barco, en mensaje escrito enviado al
seminario, ofreció estimular el desarrollo de las organizaciones
populares, proveerlas de normas jurídicas y mecanismos de
participación institucional. La jefa de Planeación enfatizó en la
generación de empleo mediante la construcción de obras públicas,
que demandan abundante mano de obra, y en el apoyo a la
microempresa; se pronunció en contra del reajuste del salario
mínimo por encima de la productividad del trabajo y advirtió que
tales aumentos, al igual que las cargas prestacionales que recaen
sobre las empresas, reducen el empleo y conspiran contra su
estabilidad. Según Ernesto Samper, el Estado ha venido subestimando
al sector informal; no se trata, dice, de caer en el
asistencialismo ni en lo que llama pretensión de incorporar los
informales al sector moderno. Puesto que la informalidad es también
el marginamiento de los ciudadanos de los centros de decisión del
poder, agrega Samper, la solución radica en fortalecer las
organizaciones populares, de modo que se conviertan en escenario de
la competencia democrática. Criterio similar sostiene el Instituto
de Estudios Liberales, propugnando superar la ambivalencia, el
promeserismo y la manipulación de las organizaciones populares por
el Estado y los partidos políticos. En otro sentido, Jaime Ramírez
observa que constituye una decisión política la posición del Estado
ante el sector informal, la que, a su juicio, debe concentrarse en
la ayuda a aquellas microempresas que él llama
"desarrollables", asegurándoles acceso al
mercado, asistencia técnica, impulso a la agremiación e
incorporación a la legalidad, básicamente entendida como
participación en la seguridad social, adopción del salario mínimo y
exenciones tributarias.
El contrapunto crítico corresponde a Fernando Mires, de la
universidad germanofederal de Oldenburg, al poner en cuestión la
validez misma del concepto 'sector informal', observando cuan poco
rigor científico hay al agrupar bajo tal denominación una serie muy
heterogénea de relaciones sociales o económicas cuyo único rasgo en
común es la supervivencia. E insistiendo en que los llamados
informales no tienen- más "misión histórica" para
cumplir que aquella decidida por ellos mismos. Al referirse al
conocido libro de De Soto sobre el desarrollo de la economía
informal en el Perú, el crítico anota agudamente que no menciona en
absoluto las relaciones económicas internacionales, como lo omiten
también tantos otros analistas, al pretender establecer el
verdadero origen del problema. Y al examinar la tesis de De Soto
según la cual la solución estriba en una mayor descentralización y
disminución de la intervención y regulación estatales para superar
el arcaico mercantilismo del Estado peruano, y darle curso así a
una economía de Ubre mercado, el mismo Mires evalúa tal conclusión
como un verdadero parto de los montes. Por último, resulta
esclarecedora la comparación entre la llamada informalidad de
países semejantes a Colombia y la de países altamente
industrializados. Asunto que fue tratado en el caso de la República
Federal de Alemania, por el director de la Fundación Friedrich
Naumann. De acuerdo con su sistemática descripción, la causa del
susodicho trabajo informal en Alemania occidental residiría en el
propósito de abaratar costos, para lo cual se eludiría
constantemente la normatividad legal con trabajos clandestinos y
jornadas incompletas. O, en otros casos, con empleo de trabajos
calificados demandados por avances tecnológicos, o de trabajos
corrientes hechos en casa pero cuyo coste reducido se acomoda más,
en ambos casos, a las formas redivivas del trabajo a domicilio. Es
decir, que en las naciones industrializadas el trabajo informal -si
así puede llamarse- estaría determinado, no por la insuficiencia o
subdesarrollo de la economía, como sucede en países como el
nuestro, sino más bien por la búsqueda de una más intensiva
explotación de la mano de obra por una base industrial de muy alto
nivel.
El libro suministra, en suma, un sugestivo material de reflexión
que bien puede contribuir a canalizar la atención y las energías de
investigadores sociales y de políticos hacía nuevos focos de
análisis y acciones.
PEDRO YUDES
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