Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

Tampoco falta en esta sección él canto cordial del terruño ( |Himno a Soatá, págs. 60-61) que trueca en gloria la pena del tiempo ido:

Oh soatenses, corred presurosos
al recinto de la Catedral,
que sus claras campanas
anuncian
alboradas de júbilo y paz.

¿Estamos ante otra promesa de resurrección? Por supuesto. Del mismo modo que el paisaje patriótico (por más adoptivo que éste sea, como en los sonetos a México -págs. 47-49-), concluirá con Ímpetu mesiánico: "para forjar al hombre de la raza futura" ( |Futuro, pág. 49). En estos escenarios se libra otra batalla con el lenguaje, allí donde gana siempre el |corazoncito y queda mal parada la poesía. De ninguna manera, entonces, nos debe sorprender que en un poema como |Galerón (págs. 70-71), que tiene la atmósfera y la ansiedad de |La vorágine, irrumpa otra vez el anhelo de huida, de transgresión del límite:

Cauchero, me voy contigo,
no importa dónde me lleves,
que ni siquiera pregunto
si te quiero o tú me quieres.


Incluso el mestizaje poético es tan decimonónico como el racial que recuerda un final de poema ("o blanco aventurero o indio emperador") que su autor, José Santos Chocano, imaginaba de ópera y que en verdad no pasaba de zarzuela:

|Sangre india y española
es la que en las venas llevo,
por eso es llama mi carne
 y abismo mi pensamiento.

 [Mi corazón viaja solo, pág. 68]

Definitivamente no son éstas las mañanitas que cantaba el rey David, sino los atardeceres de una retórica que obscurecen el lado interesante de esta poesía, un lado afín a la artesanía del Siglo de Oro y, por ende, a una seguridad en la dicción:

Soñé viajar contigo, qué quimera
soñar con lo imposible y lo lejano,
y querer retener entre la mano
el vuelo de una nube pasajera.

Soñé con tu calor como si fuera
mi voz el surco y tu ternura el
grano
que fecundara mi dolor humano
y de nuevo la fe me devolviera.

Pero el sueño fue sueño, vana
espuma,
filo de estrella con sabor a bruma
y espejismo en la sed de mi destino.

|Ahora es soledad, vacío inerte,
un viaje por el mapa de la muerte
y un adiós desde el llanto del
camino.

[Quimera, pág. 84]