Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

Subversión de la realidad

|Título: El río del tiempo, IV: Años de indulgencia
|Autor: Fernando Vallejo
Editorial: Planeta, Bogotá, 1989, 120 págs.

Mi primer contacto con la obra de Fernando Vallejo tuvo lugar cuando un director de revista o periódico con pretensiones literarias me "sugirió" emprender un ataque, bajo mi firma, claro está, contra las costumbres depravadas del escritor antioqueño radicado en México. Como no encontré ni podía encontrar ninguna relación de causa a efecto entre la literatura y la vida íntima del personaje, me negué a hacerlo, con la previsible consecuencia de que aquellas páginas me fueran vedadas desde entonces para siempre. A ese azar venturoso debo grandes placeres. Azuzado por la curiosidad y por los consejos de buenos amigos lectores, tiempo después me enfrentaba con el que a mi parecer es el mejor libro colombiano de los años ochenta, y uno de los más conmovedores que jamas leí. Se trata, desde luego, de |Barba Jacob, el mensajero. Tras el hallazgo de ese fascinante libro emprendí la persecución sistemática de una obra que con estos |Años de indulgencia alcanza ya la tetralogía y que puede prolongarse hasta el infinito si al autor le place.


En esa serie de cuatro entregas que es |El río del tiempo, más allá del evidente juego con la sentencia de Heráclito, se vislumbra una "Comedia Humana" vista, como diría Osear Wilde, desde el otro lado del jardín, desde el rincón de lo prohibido, de lo pecaminoso y de lo inmoral.

Pero es preciso advertir que, aunque no eludan del todo ni uno ni otro género, no se trata en definitiva ni de novelas ni de una autobiografía por entregas. Vallejo mismo se explica: "Me inventé un nuevo género literario, la autohagiografía, o vida de santo mamada en sus fuentes últimas".

|El río del tiempo es una obra rabiosa, desafiante, en el mejor estilo de un Jean Genet o de un Antonin Artaud. Vagabundo irreverente e iconoclasta, Vallejo busca adrede la condena moral. La crítica superficial simplemente se limitaría a desechar su obra por inmoral. Ya es casi un clisé más, un lugar común, querer enrolarse del lado de los malditos como Verlaine y Rimbaud o del mismo Barba Jacob, de quien el narrador ha venido a convertirse con el tiempo en un álter ego. Es acaso otra manera de escabullirse y de entrar al cielo, y de una vez a las listas de éxitos, por la puerta trasera. El desafío es enfático: "Violamos hasta la fuerza de gravedad y levitamos". Vallejo quiere mostrarse curtido en aquelarres, en misas negras, ducho en depravaciones sexuales, sin advertir que eso también pierde fuerza expresiva cuando se agota la riqueza de su contenido, sin que alcance a redimirlo el humor: "Todos los pecados los he cometido, mortales y veniales, y probado el gusto de todas las vilezas. De todas menos una, la burocracia". O bien: "A las once mil vírgenes las sodomizo y una a una, en fila india, las estupro".


El escándalo por el escándalo invita más bien a reflexionar acerca de un medio capaz de producir tales personajes tan surcados por todos los rechazos. Y de ahí a comenzar a comprender lo que ocurre en ciudades como el Medellín actual no hay sino un paso.