Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23

El oficio de dar forma a una vida

|Título: El recuerdo y el silencio
|Autor: Javier Escobar Isaza
Editorial: Plaza y Janés, Bogotá, 1989, 226 págs.

La novedad como forma novelística, en |El recuerdo y el silencio, reside en el montaje de una trama investigativa hecha a manera de ensamblaje con pequeños islotes. Es la objetivación de una búsqueda, que conduce al final descubrimiento del personaje central (Jerónimo Robledo), desde Olga (que hace las veces de enlace); mediatizado por el recopilador, que asume la voz narrativa, quien se convierte en el puente que unifica la ausencia física del protagonista, con su presencia en el material escrito que éste ha dejado, y que Olga se encarga de suministrar.

La novela aparece claramente estructurada en dos partes: la primera, titulada "Introducción: lo que me trajo la lluvia", que expone el origen y encuentro casual con el libro |Lugares (1960) de Jerónimo Robledo, que va coincidencialmente a convertirse en pretexto, en material de investigación para la revista en la cual trabaja el recopilador. La segunda parte, titulada "Los interpretandos de Jerónimo Robledo", que es el cuerpo de la investigación y de la novela misma, viene aparentemente dada como una suma de fragmentos coherentes -estructura aleatoria-: recortes de prensa del álbum de Olga, cartas del álbum de Olga, diario de Olga, artículos periodísticos, conversaciones con Olga, telegramas, etc. Pero es el recopilador, como "fantasma" del escritor, quien se encarga de unificar y dar sentido a tales materiales dispersos o simplemente guardados nostálgicamente en la memoria viva de Olga o, más bien, en su silencio: "-La selección que usted hace de cosas sobre Jerónimo es su interpretación. ¿Sabe cuál es la mía?-¿Los recuerdos que me ha comunicado?-No. Mi silencio" (pág. 27).

La forma externa de la novela es esencialmente biográfica: desandar hacia el pasado en el recuerdo de Jerónimo Robledo, "la mentira biográfica" de la que hablaba Jerónimo en su ensayo |Pensando y una línea, escrito en 1968, que consideraba que toda biografía es parcial y que el biógrafo en cuestión se encarga necesariamente de traicionar en su subjetividad. Esta encrucijada la soluciona el autor-recopilador con un método al estilo "cubista", al leer la vida de Pablo Picasso: "Optó por superponer las diferentes perspectivas, las visiones provenientes del mayor número posible de ángulos, de la misma manera podría yo aproximarme en una versión o visión '.cubista' de Jerónimo Robledo: buscaría y escogería textos suyos y testimonios sobre él que pudieran ofrecerme una mirada múltiple. En ello nos aproximaríamos a Jerónimo tal como fue visto, en diferentes momentos, por sí mismo y por quienes lo rodearon" (pág. 26).

¿Qué sentido tiene para el recopilador esta búsqueda? Acaso sea la avidez de un periodista, la pasión de un investigador, o el oficio creador de dar forma a una vida. En últimas, detrás del personaje-periodista se esconde la cuestión del personaje-escritor que busca, con dar forma a la existencia de Jerónimo Robledo, simultáneamente encontrar también el montaje de su propia novela.

Ya dijimos que la novela, como forma, es también pulsión de búsqueda. |El recuerdo y el silencio, obra finalista en el sexto concurso Nacional de novela Plaza y Janés, es la búsqueda de un nuevo orden, la posibilidad de encontrar y construir otra vida: Jerónimo Robledo dejará de ser el ferviente admirador del filósofo antioqueño Fernando González, el estudioso de Hegel y Nietzsche, el controvertido conferencista de ética y moral, el autor de dos libros olvidados, el excomulgado por un arzobispo de Medellín, para irse revelando, paso a paso, como un hombre con una gran pasión amorosa, pasión que constituye quizá la explicación última de todo su pensamiento y de todo su obrar. Olga se convierte, a su vez, en el eje del hilo narrativo, punto de encuentro entre el recopilador y Jerónimo, entre Jerónimo y su pensamiento: "¿Mi cosmovisión? Olga, mi cosmovisión eres tú" (pág. 177). Finalmente Olga es el vehículo o médium que posibilita a la novela buscar, descubrir, y edificar la totalidad secreta de una vida; y más allá, permite a la novela la reconquista del tiempo y su duración a través de la palabra: "¡Olga, Olga! Permíteme refugiarme en tus senos y hundir mí boca en tu regazo. ¡ Dame un asidero, Olga! ¡Dame una cosmovisión! ¡ Dios, revela tu rostro!" (pág. 182).

JORGE H. CADAVID