Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
|Raíces históricas
|de La vorágine. Nadie niega que
desde el "aspecto sociológico" se puede hacer una
interpretación globalizante de
|La vorágine, pero ¿dónde está
la interpretación? Todo es aquí "aspecto
sociológico" que quiere mostrarse como "la
vorágine actual" (y no es menos cierto que las fechorías
de la Casa Arana se ven actualizadas en las acciones brasileñas de
frontera y el abandono sistemático de esos territorios fronterizos
nuestros), pero
|La vorágine no es "la vorágine
actual" sino
|La vorágine de Rivera, y eso parece
reclamarlo paradójicamente el propio Pérez Silva al traer a cuento
las palabras de Rafael Maya: "Defendamos la obra de
Rivera". Se defiende una obra ocupándose de ella, no
usándola como pretexto de inconformismo, es decir, como bandera del
heroísmo del derrotado: "Los pulpos de la explotación
económica multiplican sus tentáculos en todos los órdenes y
sentidos, y crecen con mentalidad delincuescente [sic] como las
hiedras de la selva. Nos movemos en una selva donde abundan las
sanguijuelas famélicas y toda suerte de alimañas que producen
escoriaciones en la corteza humana y van succionando, en proceso
ascendente, la sangre de su economía./ / La vorágine colombiana de
estos tiempos no puede ser más desolada y alarmante. Es preciso
volver a las páginas de
|La vorágine de Rivera para
comprender todavía más esta selva tremenda que nos asedia hasta la
destrucción"; "la vorágine de la corrección
monetaria", escribe Pérez Silva más adelante, defendiendo
una obra que en vez de ser obra es miseria colectiva.
-
|Breve historia de José Eustasio Rivera. Curiosamente,
el opúsculo de Isaías Peña concluye con la misma cita con la cual
concluye el de Pérez Silva: las palabras de Rafael Maya en el
aniversario 25 de la muerte de Rivera, que ambos citan bajo el
título de "Defendamos la obra de Rivera". ¿Por
qué no defenderla dedicándole un ensayo extenso y minucioso? Nunca
se termina de hablar acerca de una gran obra.
Todavía hay mucho que decir de Hornero o del Quijote. ¿Por qué
escribir "breves" y superficiales historias de un
autor fundamental? En la obra de Rivera está aquello que él
esperaba que nos revelara a nosotros mismos ante el mundo, pero esa
esperanza no se cumple en una breve, regional y nacional historia
(que, por lo tanto, no es historia sino
"epopeyismo") de alguien que alguna vez dijo (y
cito del libro de Peña): " 'Ligarse a la patria es
vincularse al universo y a la vida' [...], 'Poco o nada se sabe de
nuestra historia... Casi todo lo que al alma de nuestra América se
refiere está oculto y silencioso, como los lagos que reposan sobre
la espalda de las cordilleras; pero cuando lleguen allá los
zapadores de su porvenir y provoquen el milagroso desbordamiento,
se derramará sobre todas las civilizaciones una onda inagotable y
fecunda que circulará en el poema, en el libro, en la palabra del
escritor, en la prédica del apóstol, en el diapasón de la música,
en la paleta del artista. Y entonces nacerá el concepto justo de lo
que significamos en la cultura universal' ".
-
|Elisa Mújica en sus escritos. Según la cubierta de este
libro, Sonia Nadhezda Truque es su autora. Así presentado el libro,
incluso para el lector de esta reseña, resulta obvio que Sonia
Truque haya escrito un trabajo especializado sobre la obra de Elisa
Mújica. Una vez hojeado el libro y habiendo sido desconcertados por
su contenido, sacamos la rápida conclusión de que Sonia Nadhezda es
la recopiladora y no la autora; ahora bien, ¿recopiladora de qué?
De los "escritos" de Elisa Mújica. ¿Todos los
escritos? Pregunta vana; si el foliador no me engaña -que podría
engañarme-, el libro tiene apenas 148 páginas y en ese espacio no
cabría toda la obra de la bumanguesa. Veamos entonces cuáles
"escritos": no hay índice -primer paso-; hay una
"Presentación" de Luis Álvaro Mejía, hay una
"Semblanza de Elisa Mújica" -tres páginas- de
Sonia Nadhezda Truque: aquí tampoco se dice cuál es el contenido
del libro, pero hay un dato interesante: "...textos que
por estar sujetos a la inmediatez de la publicación en periódicos o
revistas sólo será posible conocerlos cuando el interés de alguna
institución o editorial los rescate [...]. El presente volumen se
propone hacer una muestra de algunos textos sujetos a la
eventualidad antes señalada. Una muestra de artículos y discursos
de la escritora". Sin entrar a discutir si el ensayo o el
artículo periodístico son géneros literarios -lo son en casos
excepcionales, y creo que en el de Elisa Mújica también-, uno
espera medir la coherencia y altura de un escritor en sus obras de
ficción, y más si ello es lo que aparentemente se promete. En todo
caso, después de haberse hecho a la idea de que dicha coherencia se
puede percibir también en los géneros informales, se lleva uno otra
sorpresa: los "escritos" también son de otros
autores sobre Elisa Mújica, lo que modifica en algo aquello de
"sus" escritos, y hasta una entrevista con la
escritora. ¿Qué criterio literario ha posibilitado semejante bodrio
editorial que ni siquiera destaca la importancia del autor que
presenta? Parece responderme el presentador: "Consideramos
que el presente volumen será tenido en cuenta como referencia
bio-bibliográfica de la importante escritora". Es decir,
que un apéndice de 145 páginas no debe ser tenido en cuenta. ¿Y la
"Carta de Jairo Aníbal Niño" que viene a
continuación de la "Semblanza de Elisa Mújica"?
Aunque tampoco dice nada, supongo que la intención era ponerla de
|catcher del texto de Sonia Nadhezda, para que dijera lo que
ella no dijo. Sobraría decir que todo texto de Ernesto Volkening o
de Hernando Téllez -sobre Elisa Mújica o sobre Perico de los
Palotes- resulta encantador por sus lucideces mesuradas, y también
resultan encantadores casi todos los textos de Elisa Mújica
porque... pero no voy a decir ahora lo que el libro que reseño no
dijo.
OSCAR TORRES DUQUE
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