Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
A partir de este capítulo, en la obra se asiste a una constante:
el autor se explaya innecesariamente, llenándola de citas
textuales, extensas y repetitivas. La argumentación se habría
podido abreviar y ser menos reiterativa. Las ideas centrales de
este capítulo habrían podido reducirse a unas 25 ó 30 páginas.
Tantas repeticiones y citas textuales hacen sumamente tediosa la
lectura del texto, que hasta el capítulo cuarto era fluido y claro.
Ya en los últimos capítulos no se nota el mismo nivel de
elaboración de los anteriores, y el autor se limita a realizar unos
cuantos análisis deductivos a partir de una copiosísima cantidad de
citas textuales.
El capítulo sexto (El poder moral se opone a la enseñanza de
Bentham) parte de considerar el excepcional caso de J. Bentham,
enemigo irreductible de la Iglesia. A Bentham se le erige como el
protagonista de la lucha que emprende el
|poder moral contra
el
|poder político, porque "rechazar a Bentham era
bloquear al discurso mediante el cual Santander soñaba disciplinar
a la nueva nación" (pág. 278). En este capítulo se
desentrañan las funciones de los llamados
"certámenes", que fueron "instrumentos
de legitimación y distribución del pensamiento oficial del Estado
entre la población, en especial entre los vecinos y padres de
familia" (pág. 280). Esos certámenes fueron tribuna
política, espectáculo civil y vitrina de las ciencias.
El autor destaca cómo se persiguen las doctrinas de Bentham,
porque éstas supuestamente corrompen a la juventud, generan la
irreligiosidad, la criminalidad y el concubinato. El ataque de la
religión pretendía seguir controlando lo privado y lo público. El
autor se detiene a examinar las desventuras de Bentham en la Gran
Colombia. Describe cada uno de los aspectos centrales que
implicaron el fin de la influencia de Bentham y la consolidación de
lo que denomina la
|restauración, recuperación del poder de
la Iglesia, del poder moral y de la intolerancia religiosa. Aunque
este capítulo también es repetitivo, lo es menos que el
anterior.
Finalmente en el capítulo séptimo (El ocaso de la enseñanza de
Bentham y el plan Santander) se indica cómo después de 1835 se
restableció el plan de 1826 y revivió efímeramente la influencia de
Bentham. Ese influjo fue breve por: el desplazamiento de la
instrucción de lo público a lo privado, lo cual significó que el
Estado dejara de monopolizar la educación como empresa y que cesara
el monopolio estatal sobre maestros, escuelas y catedráticos; la
dispersión de la legislación escolar; y la no aprobación del Código
de 1834.
Nuevamente la mayor parte de este capítulo (págs. 368-426) se
detiene con excesiva minuciosidad a recoger los debates suscitados
entre los partidos "liberal" y
"conservador". Entre otras cosas, el autor, sin
ninguna aclaración explícita, se suscribe a las conocidas -y bien
discutibles- tesis de F. Safford sobre el origen de los partidos en
la década de 1830. De ese recuento concluye que la oposición
regional al plan Santander y a Bentham fue generalizada, con la
sola excepción de la región de Santander. Ya para terminar el
libro, el autor, tal vez inconscientemente, comprendió que el
trabajo se le había ido de las manos, alargándose excesivamente,
cuando dice: "desde el capítulo anterior se viene
finalizando" (pág. 424). Parece ser que la inercia, el
cansancio o el afán llevaron al autor a continuar una obra que
habría podido evitar ("economía del papel") cerca
de 150 hojas al lector.
Desde el punto de vista formal, en general el trabajo está bien
escrito, pese a que el texto está salpicado continuamente (16 veces
para ser exactos) de la muletilla "al interior
de" y en algunos momentos exista poca claridad, como
cuando se habla de la "circularidad terminada" y
"alto grado de fermentación y ebriedad" (¡parecen
términos etílicos!) (pág. 178) o de "remate de espacios
cerrados".
Para hacer menos fatigante la lectura de las citas textuales se
habría podido actualizar la ortografía, pues, salvo unas
pretensiones de erudición desmesuradas, no había por qué
transcribir los documentos con la ortografía de la época.
RENÁN VEGA C.
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