Ficha bibliográfica
Titulo: Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23
Autores: Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Colombia.
Edición original: Bogotá:1986
Edición en la biblioteca virtual: Diciembre 2006
Notas: reseñas y artículos sobre arte, literatura e historia.
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| Boletín Cultural y Bibliográfico No. 23


Bogotá, agosto 13 de 1990

Dr. Darío Jaramillo Agudelo
Director
Boletín Cultural y Bibliográfico
Biblioteca Luis Ángel Arango
L. C.

Estimado Señor Director:

He leído con asombro inicial y luego con disgusto la reseña que escribió el señor José Ernesto Ramírez sobre mi libro "Clientelismo y Desarrollo Social, el caso de las cooperativas" (Tercer Mundo, 1988). Aunque ciertamente algunos de los puntos del comentarista son sujeto de debate, la forma desgreñada con que él acomoda a sus estereotipos académicos algunas citas, y las afirmaciones que indican que no leyó con detenimiento el libro en su totalidad, me llevan a protestar por que la revista que usted dirige llame a colaborar a personas con estándares de ética intelectual por lo menos cuestionables. Permítame hacer unas citas de tal reseña para probar mi caso.

"La caracterización de la sociedad colombiana se hace en términos de nociones recogidas de una revisión bibliográfica de la sociología contemporánea que se ha orientado al malabarismo en el análisis de los procesos de la ´modernización´ (Mc-Clelland, Eisenstadt, Inkeles), y que al abandonar la teoría clásica intenta reconstruir marcos ad-hoc alimentados generalmente por un modelo de sociedad -la estadounidense- tomada como meta. El profesor Sudarsky no analiza suficientemente los conceptos de la "sociedad" y "Estado clientelista". Al no abordar el estado del arte se limita a encuadrar la estrategia del aprendizaje organizacional "promovido desde arriba", con el cual el tratamiento del clientelismo vs. desarrollo social se restringe a un marco que se demuestra insuficiente: el del funcionamiento de la sociedad en términos del comportamiento de los individuos y las escalas de valores".

La rotulación y críticas que se hacen a la modernización parecen estar sacadas de controversia de los inicios de los setentas y no de las respuestas académicas parciales a las nociones de convergencia e inevitabilidad histórica, críticas igualmente blandidas respecto al marxismo. La tipologización de Eisenstadt como sistema Neopatrimonial recoge la clásica de Weber, la complementa como sistema"posttradicional"y reconoce su viabilidad sistémica, precisamente contra la crítica de convergencia en paquete de las modernizaciones políticas, económicas y sociales. No es posible que los últimos cien años de investigación y reflexión sean en vano. Perry Anderson (1979), por ejemplo, desecha el concepto de "modo de producción asiático" de Marx como históricamente válido al reconocer que no estaba a su disposición suficiente investigación empírica sobre el tema.


En cuanto a que propongamos un modelo de sociedad como la americana, me sorprende tal afirmación pues al sesgo que nos parece orientar las conclusiones es hacia los países con sistemas socialdemócratas, (Apéndice 5) donde se combinan más equitativamente los objetivos de desarrollo e igualdad a través de la sociedad de bienestar.

En cuanto al "estado del arte" sobre el significado del clientelismo, no creo que haya avanzado por delante de la conceptualización de las relaciones patróncliente como combinación de intercambio específico y generalizado. En el apéndice 1 esta combinación se presentó en términos macrocomparativos. En el Congreso Mundial de Sociología (Madrid, julio de 1990) pude comprobar cómo las conclusiones del libro sobre cómo la naturaleza estructural del clientelismo, principalmente la ausencia de mecanismos de acceso autónomo y la carencia de representación pública de intereses y especialmente su localización como premisa social en la Constitución, son contribuciones significativas a responderse a la pregunta: en lugar de clientelismo, ¿Qué?

Mencionada la naturaleza estructural del clientelismo, y las relaciones de intercambio desigual implícitos en las relaciones patróncliente, no sé de dónde se deduce que estemos suponiendo que la sociedad se limita a operar "en términos del comportamiento de los individuos y las escalas de valores".

Si bien las anteriores posiciones pueden ser producto de cierto sesgo intelectual legítimo, resulta ya molesto que al citar los objetivos de aprendizaje social -las variables de Clasificación Comunitarias (Claco)- que las cooperativas podrían acelerar, el comentarista cite solo los comprendidos en una (Clasificación Comunitaria) de seis dimensiones (no las de Mecanismos de Acceso, que tendría mayor impacto estructural) y luego proceda a caricaturizarlas: "En el lenguaje de la teoría de la modernización, estos éxitos empresariales |implícitamente (mi subrayado) representarían la modificación comportamentales de valores de consumo, en especial los que tiene que ver con los mecanismos por medio de los cuales las comunidades rurales -en este caso, las cooperativas de producción- se integran a una aparente efectividad económica, cuyo modelo acabado será 'la subcultura del transistor' ".

Pero cuando el comentarista afirma que: "El autor no evalúa con precisión las formas de desarrollo social no estatizadas, como serían las fundaciones privadas, y las entidades internacionales. Tampoco compara las formas cooperativas en otras actividades no agrícolas, ni de producción fabril, dominios en los cuales se localiza un alto porcentaje del movimiento "solidario" colombiano, poniendo así otra restricción a la validez de su diagnóstico sobre el conjunto del cooperativismo", uno concluye que no se leyó el libro. En primer lugar, |ninguno de los casos analizados fue de cooperativas agrícolas, por razones que se explican en el libro. En segundo lugar, uno de los puntos centrales de la discusión sobre las cooperativas es precisamente la Selección de la tarea cooperativa (pág. 209) "¿Cuál es la tarea que la cooperativa lleva a cabo? ¿Es acaso de mercadeo? Y si fuera así, ¿de materias primas o de productos terminados? ¿Se trata más bien de una cooperativa de producción? Y si es así ¿de qué productos? Si es una cooperativa de ahorro y crédito, ¿va a utilizar algún crédito importante otorgado por alguna institución para distribuirlo entre los miembros, o solo prestrá los ahorros de los miembros?". Precisamente en el punto de |Las cooperativas de producción: una nueva ortodoxia se critica la utilización de una fórmula mecánica que se asemeja más al caso de "una solución en busca de un problema" que a la de buscar una tarea cooperativa que cree una colectividad de intereses entre sus miembros.