Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65
Autores: Banco de la República
Edición original:
Edición en la biblioteca virtual:
Notas:
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

|
|

BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65

TORTURA, BAUTISMO, ORO Y UNA PLAZA (DE VERDAD): CALI-LILI, 1540

Pascual de Andagoya (Vizcaya, 1495-Cuzco, 1548) narra la ejecución de un cacique indígena en la plaza central de uno de los pueblos recientemente fundados en lo que corresponde hoy al occidente colombiano. El sitio, vagamente nombrado por Andagoya en su relación, corresponde a la provincia indígena de Lili (sur del Valle del Cauca hoy) aunque hay razones para pensar que tal ejecución tuvo lugar en la misma Cali | 16 . Este cacique había matado a varios indígenas colaboradores con el intento español de "pacificación" (aplastamiento de la resistencia nativa) adelantada por Andagoya. Después de juzgarlo, torturarlo y ordenar su ejecución pública, Andagoya le ofreció al cacique rebelde la posibilidad de convertirse al cristianismo en el mismo cadalso. Este episodio, tantas veces narrado por crónicas y relaciones de la conquista, será una instancia crucial en mi reflexión aquí sobre el significado de los conceptos y la función de la ciudad y la plaza durante la expansión española en la frontera americana en el siglo XVI. Dice Andagoya en su relación:

[El bautismo] se hizo con toda solemnidad, y de allí, sin le atar, puesta una cruz en las manos, diciendo "credo in Deo" dándole a entender lo que querían decir estas palabras, y ayudándole sus padrinos y todo el pueblo que se halló allí, fue llevado en procesión a la plaza donde estaba la picota, y apretándole los cordeles se quebraron, y se cayó en el suelo desatinado; y antes que se levantase buscó la Cruz, que se le había caído, y se levantó con ella; y queriéndole atar otra vez dijo que esperasen y llamó a la lengua y le dijo que en la cárcel, debajo de la cabecera de su cama, estaban dos platos de oro y que los trajesen y no se perdiesen, y me los diesen a mí. Y como él los vido, dijo: "agora haced lo que quisiéredes" y diciendo el Credo, murió. [137]

En esta narración de Andagoya en primera persona, hay varios elementos que merecen atención: hay primeramente el vívido espectáculo de una evangelización deplorable como parte de una ejecución pública que intenta intimidar a la población nativa convocada para la ocasión. En segundo lugar, se da una habilísima asociación entre el éxito de la tortura que acompaña la evangelización del cacique y el fácil acceso del conquistador a los tesoros escondidos de aquél. No deja de ser inquietante en este relato la sutilmente expresada noción de que la aplicación de dolor corporal en el "otro", adecuadamente contextualizada en la ley y la religión, puede conducir al tesoro impertinentemente escondido por el nativo rebelde; se da, en tercer lugar, una construcción de evidencia textual (para el rey de España) del éxito de la doble campaña de Andagoya de cristianización y saqueo de los territorios recientemente ocupados (es decir, la misma "relación" que leemos); y, finalmente, este relato nos deja en claro la complejidad física e intelectual adquirida por un espacio invadido, controlado y consagrado como sitio para la fundación de una ciudad europea en la frontera americana, la cual, a su vez, cuenta con un entorno privilegiado llamado "plaza" en el que todos los eventos narrados de evangelización, tortura, ejecución y saqueo se realizaron y adquirieron significado perdurable.

Cusco (Perú) (tomado de John Ogilby, América, Londres, 1671, págs. 456A y B).

Esta complejidad está constituida por una particular interrelación entre las posiciones de los grupos humanos -y sus predicamentos-, los edificios y los espacios abiertos, los cuales corresponden a cierto diseño utilizado en la planeación y fundación de la nueva ciudad en la Indias Occidentales. Tal interrelación supone, a su vez, un muy conflictivo contacto entre lugares y personas que en el caso particular de este relato se expresa de cuatro maneras: 1) la procesión y el contacto de los espectadores con el espectáculo que se percibe como agresión a, o como reafirmación de, la identidad dependiendo de si quien observa es un indígena o un español; 2) los edificios involucrados en los eventos, tales como la cárcel (sitio de confinamiento, intimidación, tortura y castigo legalizado) en que el cacique rebelde estuvo preso; las series de casas (habitadas por españoles e indígenas reducidos a la servidumbre), y las calles encontradas en camino a la plaza, todas ellas diseñadas a la manera europea, frecuentemente sobre sitios indígenas y siempre construidas por los indígenas; 3) la plaza misma donde está localizada la picota, donde tiene lugar la ejecución y donde la recientemente implantada ley española se encuentra con la integridad física y espiritual del cacique rebelde; y, finalmente, 4) los distintos iconos celebratorios y solidificantes del recién impuesto statu quo, tales como la cruz que permanece en las manos del cacique hasta su muerte y la gran cruz erigida en la plaza | 17 .

México, 1625 (tomado de Nouvelle Relation, contenant les voyages de Thomas Gage, t. i, Amsterdam, Paul Marret, 1694-1695).

El relato de Andagoya de esta evangelización y ejecución está localizada en un más amplio contexto en su "relación". Forma parte de una compleja argumentación ante el rey de España sobre la manera más humana y efectiva de realizar la voluntad de la corona en las tierras conquistadas. De acuerdo con los argumentos de Andagoya, él podría mejorar la expansión de España asegurando eficacia en el control militar y cultural de los nativos y extrayendo de ellos las mayores ganancias posibles sin maltratarlos excesivamente. Esta "relación", escrita probablemente en España en 1546, se ocupa de los sucesos de la conquista de Tierra Firme desde Nicaragua hasta el Perú (incluyendo el noroeste de Suramérica) y de un intento de justificación del fracaso de Andagoya en la consolidación de la gobernación del río de San Juan que se le había asignado. La tenaz oposición a sus planes por parte de su fuerte rival, Sebastián de Benalcázar, terminó con la derrota de Andagoya, su encarcelamiento en Cali en 1540 y su deportación a España. De acuerdo con Andagoya, Benalcázar había asolado el territorio y excesivamente maltratado a los indígenas de la región que le correspondía a él. Su "relación" es, entonces, un texto que intenta presentar las superiores estrategias de colonización de Andagoya en contraste con la previa y devastadora campaña de Benalcázar. Se trata, en última instancia, de una historia de la bondad de Andagoya y la iniquidad de Benalcázar al realizar los intereses de la Corona en las Indias: "Esta tierra en obra de treinta leguas, que es lo que se despobló, era la más bien poblada tierra, y más fértil, abundosa de maíz y de frutas y patos; y cuando yo llegué estaba y la hallé tan despoblada que no se halló en toda la tierra un pato para poder criar; y donde había en estas treinta leguas sobre cien mil casas, no hallé diez mill hombres por visitación" (Andagoya 130).

La "bondad" de Andagoya -muy relativa, al considerar el caso del cacique ejecutado- está relacionada con la manera más adecuada para la absorción de la frontera, la fundación de nuevas ciudades, la construcción de estructuras en ellas, y -lo más importante- con la mejor manera de lidiar con la población nativa. La compleja escena de encarcelamiento, tortura, ejecución ceremonial, saqueo y evangelización forzada del cacique en la plaza de un pueblo se presenta en el relato -a pesar de su naturaleza horrenda- como la forma más apropiada y recomendada de manejar a los indígenas en el proceso de fundación de la ciudad en América. El espectáculo de grabación de una nueva creencia religiosa sobre el alma del cacique condenado, de imposición sobre su actitud política del peso de la ley española, y del doloroso trazo sobre su cuerpo de la voluntad de dominio sobre él y sobre su pueblo, son todas inscripciones sobre diferentes superficies indígenas que tienen ahora que sostener la fundación europea | 18 .

La creación de un nuevo y confortable establecimiento para los españoles recién llegados, según está muy bien articulado en la historia de naufragio de Oviedo, supone la solemnización de un complejo proceso de inscripciones europeas sobre superficies prístinas. Y tales inscripciones producen no sólo profundas alteraciones en el carácter de la superficie sobre la que se inscribe, sino también un deseable estado de cosas para los individuos que las realizan. La plaza en el pueblo de Lili, o Cali, fue labrada en un espacio indígena, y este tipo de grabación de esa superficie requiere para su continuada supervivencia su reproducción en otras superficies prístinas; es decir, en los espíritus, las mentes y los cuerpos de los nativos que ahora son testigos de lo que les puede pasar a aquellos que se opongan a este doloroso y destructivo proceso.

DE LA FRONTERA AL STATU QUO DESEADO

La conexión entre los conceptos de 'ciudad fundada', 'frontera' y 'statu quo' colonial mencionada antes tiene que ver con el hecho de que la selección ceremonial de un lugar americano como sitio para un nuevo pueblo español implica primero la invasión y el control por parte de los europeos de un territorio previamente explorado, la derrota de la resistencia nativa y la estabilización de una abusiva relación entre invasores europeos e invadidos americanos. Esta estabilización, a su vez, depende del éxito de una permanente agresión militar que en la terminología de la época se llamaba "pacificación" | 19 . La definición de estos conceptos, por otra parte, está relacionada aquí con el reconocimiento de la importancia de la "relación" como una forma discursiva predominante entre el amplio conjunto de textos compuestos por los españoles sobre las Indias Occidentales en el siglo XVI; al fin y al cabo, es la "relación" el tipo de texto que ofrece la mayoría de los testimonios disponibles sobre la ocupación de territorios y la fundación de pueblos durante el periodo de conquista | 20 .

La "relación", según el sentido general que el término tenía en el siglo XVI, alude simplemente a la narración o relato de lo que ha pasado, y en el contexto de la colonización de América corresponde a narraciones exigidas por las autoridades españolas sobre los procesos de conquista y colonización de nuevos territorios. Como relato solicitado, sea por el rey, el Consejo de Indias, o los gobernadores españoles en América, estas "relaciones" se caracterizan, como bien ha precisado Mignolo, por la escasa libertad que tienen, ya que no transcriben "la observación libre de quien escribe, de lo que ve quien escribe, sino que responden, de alguna manera, a los pedidos oficiales" (71) | 21 . Incluso responden a las expectativas generales de un público lector español o criollo interesado en la solidificación de la colonización en América. La gran particularidad de esta forma textual tan popular del periodo de conquista es, precisamente, la de que dicen principalmente aquello que el lector quiere escuchar. A pesar de sus limitaciones de observación libre (o precisamente en virtud de ellas), la "relación" es también un aparato escriturario capaz de definir, tanto para los lectores de ayer como los de hoy, claras nociones de cultura de frontera, statu quo y ciudad fundada. Y tal capacidad tiene que ver tanto con lo masivo de su producción durante el proceso de la colonización europea de América como con su inevitabilidad al estudiar la fundación de la ciudad durante el periodo colonial.

México, 1625 (tomado de Nouvelle Relation, contenant les voyages de Thomas Gage, t. I, Amsterdam, Paul Marret, 1694 - 1695).

Por otra parte, las definiciones de "ciudad fundada", "frontera" y statu quo son necesarias no solamente para la comprensión de la deseada normalización de las conflictivas, verticales y disparejas relaciones de usufructo entre los diferentes grupos humanos que habitan la ciudad sino también para la comprensión de la representación textual de sus respectivas "relaciones". Son necesarias también para comprender las relaciones entre la elite española formada por conquistadores, burócratas, prelados y misioneros, las elites nativas en vía de europeización, y las comunidades de nativos americanos, africanos y mestizos pobres. La pregunta que surge a esta altura es: ¿qué clase de representación hacen las "relaciones" del siglo XVI de las fundaciones de las ciudades en la frontera americana, y de los diferentes espacios y personas que interactúan en sus contornos? Trataré de responder a esta pregunta en lo sucesivo.

El concepto de frontera manejado aquí alude, por consiguiente, a aquel espacio geográfico y textual concebido por la cultura europea, ocupado mediante una invasión y en el que chocan las identidades y los intereses americanos y europeos (o proeuropeos). Desde un punto de vista occidental, la frontera es un lugar exterior y distante, deseado y parcialmente conocido, del cual se ha "tomado posesión" | 22 , y en el que la cultura occidental encuentra los límites de su entorno geopolítico y de su condición cristiana y civilizada | 23 . La frontera es primordialmente una localidad diferente a la europea que progresivamente sucumbe ante la ofensiva militar, económica y cultural de la cultura y los intereses de Europa en un violento y homogeneizante embate que intenta romper los límites antes mencionados y destruir las diferencias culturales americanas. En esa frontera residen el "barbarismo", el paganismo, la bestialidad y la plétora de riquezas, todo lo cual debe ser corregido o absorbido por europeos, criollos o proeuropeos. Esa misma frontera es también un espacio físico y cultural que precede a la fundación de la ciudad y en el cual ésta será después construida.

Colomb bâtissant la 1. ville en Amérique (tomado de Joachim Heinrich Campe, Découverte de Anrérique, París, Le Prieur, 1812, pág. 120A).

Frontera, ciudad y consecuentemente la plaza son todos elementos que moldean un espacio de ardua y tormentosa transición hacia la desaparición de las identidades culturales y físicas objeto de la invasión europea. Este violento avance homogeneizador permite, sin embargo, con frecuencia, algunas diferencias culturales, siempre y cuando éstas no interfieran en la vertical distribución de poder impuesta por los españoles. Mediante un persistente y severo proceso de pacificación y colonización se intenta que los espacios y grupos humanos nativos se transformen de tal manera que las abusivas relaciones de poder impuestas por Occidente se solidifiquen, o se estabilicen en un statu quo soportable, es decir, en un estado de cosas no demasiado inquietante para todos los individuos inmersos en estas conflictivas relaciones.

 
| 16
Andagoya indica simplemente que estos hechos tuvieron lugar en un pueblo localizado en Lili: '"Hecho todo lo que convenía en la conversión en estas provincias, volví a la de Lili" ("relación" 134), y que había también un pueblo llamado Lili: "Después de esto, en Lili de las sierras, que está frontero de la otra parte del río Grande hasta tres leguas del pueblo de Lili" (136). Según Oviedo, Cali y Lili fueron nombres aplicados en un momento al mismo pueblo: "En el tiempo que antes de eso Benalcázar estuvo en esa tierra, pobló a veinte leguas de la cibdad de Cali un pueblo, e le llamó asimesmo Cali; mas, como después, a la postre, llegó el adelantado Andagoya, redimió aquel pueblo e salvó los cristianos ya dichos, e quitóle aquel nombre e llamóle Lile, porque así se llama la provincia en que está", véase de Fernández de Oviedo. Historia general y natural de las Indias, Madrid, Atlas, 1959,5:17.
| 17
En esta misma plaza y antes de narrar estos eventos, Andagoya nos habla de una gran cruz a la cual los nativos debían presentarle sus respetos: "él [indígena] salió solo y, estando treinta hombres sentados en la plaza donde la cruz estaba, sin nos decir cosa alguna, pasó por nosotros y llegó a la cruz, y cuatro pasos antes que llegase a la cruz, se hincó de rodillas" (Andagoya, "Relación" 136).
| 18
Sobre las relaciones entre poder, ley, tortura y órdenes, véase de Michel Foucault, Discipline and Punish. The Birth of the Prison, Nueva York, Vintage Books [1977], 1995, Y de Elaine Scarry The Body in Pain. The Making and Unmaking of the World, Nueva York, Oxford University Press, 1985.
| 19
El término "pacificación" fue también escogido oficialmente por Felipe II por ser menos controversial que el de "conquista". Según Solano, "en la decisión [de conquistar ahora fronteras interiores] se conjugan directrices estratégicas y políticas, pero también ecos del hipercriticismo de Fray Bartolomé de las Casas, quien había cuestionado la conquista armada, proponiendo su transformación en conquista pacífica. El periodo de la guerra de conquista se considera jurídicamente superado, después de largas reflexiones de juristas y teólogos. Ese cambio fundamental se refleja en el artículo 29 de las nuevas ordenanzas, 'los descubrimientos no se den con título de conquista, pues habiéndose de hacer con paz y caridad, como deseamos, no queremos que el nombre dé ocasión, ni color, para que se pueda hacer fuerza, ni agravio a los indios``` (61).
| 20
Por "periodo de conquista" se entiende aquí aquella primera fase de colonización o expansión europea o criolla identificada con la ocupación del territorio nativo, la quiebra de la resistencia militar indígena y el establecimiento de pueblos nuevos en torno a la utilización del trabajo de los indígenas con el propósito de saquear los recursos naturales y la riqueza acumulada por éstos. Desde este punto de vista, el periodo de conquista, de acuerdo con los territorios en cuestión, llega por lo menos hasta el siglo XIX. Solano, quien tiene una perspectiva determinada exclusivamente por el punto de vista y el contenido de los documentos españoles y quien considera la expansión territorial española detenida en 1573, divide el periodo de colonización española en dos fases: una desde 1492 hasta 1573 (en la que los territorios conquistados son inmensos), y otra desde 1573 hasta la independencia de las colonias, alrededor de 1820 (en la que la colonización se solidifica y la atención se dirige a fronteras interiores). El momento clave para Solano lo proveen las "Nuevas ordenanzas" de Felipe II, en las cuales, según Solano, no solamente se revela un cambio conceptual (de 'conquista' a 'pacificación'), sino también un cambio en las pautas de la expansión territorial (Solano 62). Esta visión legalista de los hechos históricos -determinada principalmente por la historia de las leyes de la España imperial- corre el riesgo de sugerir que después de 1573 se da un gradual mejoramiento de las relaciones entre invasores e invadidos, en el que la violencia y los abusos de la expansión inicial disminuyen. Eso no es cierto.
| 21
Véase Walter Mignolo, "Cartas, crónicas y relaciones del descubrimiento y la conquista", en Historia de la literatura hispanoamericana. Época colonial, Madrid, Ediciones Cátedra, S. A., 1982, Págs. 57-102..
| 22
La toma de posesión de un territorio americano fue un acto inaugurado en Guanahaní el 12 de octubre de 1492, cuando Colón, al llegar a "las Indias" y ver -"gente desnuda" y "árboles muy verdes y aguas muchas y frutas de diversas maneras [...] llamó a los dos capitanes y a los demás que saltaron en tierra [...] y dijo que le diesen por fe y testimonio cómo él por ante todos tomava, como de hecho tomó, possesión de la dicha isla por el Rey e por la Reina sus señores..." (30). Véase de Cristóbal Colón, Textos y documentos completos (ed. de Consuelo Varela), Madrid, Alianza Editorial [1982], 1984..
| 23
Sobre el concepto de 'frontera', véase la introducción de David Weber y Jane Rausch, en Where Cultures Meet. Frontiers in Latin American History, Wilmington (Delaware), Scholarly Resources, 1994, págs. xiii-xli.