Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 65
Autores: Banco de la República
Edición original:
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Notas:
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Con el fin de evitar una prolífica "religiosidad barroca" asociada a una especie de "politeísmo pragmático", los eclesiásticos, por medio de sus oficios en la vida diaria y de las normativas de los sínodos diocesanos y sus constituciones, velaron por el cumplimiento de la doctrina, que permitía tributar veneración a los santos, pero no adoración, que es la debida sólo a Dios, y trataron de controlar las expresiones pictóricas y de los imagineros. Al respecto, las autoridades borbónicas, a finales del siglo XVIII, buscaron, con un sentido moderno, no suprimir lo religioso, sino depurarlo de ciertas contaminaciones, promoviendo las celebraciones religiosas locales sin la suntuosidad, bullicio, gasto y festividad acostumbrados desde antaño.

Provenientes de Europa, muchas devociones, sobre las que será necesario investigar con mayor profundidad en los archivos municipales y parroquiales, reconocieron a distintos santos atributos especiales para restablecer el comportamiento de la naturaleza o para escapar a sus inclemencias y a la enfermedad. A los santos se les adjudican a veces sofisticados atributos, derivados de su historia particular, manifiesta en una "personalidad plástica individual", a diferencia de los ángeles, que carecen de personalidad, excepto los tres arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel. La figura del santo tenía su carácter individual, gracias a su imagen fija y definida, que puede ser consultada ante una necesidad específica por parte del devoto. Como lo señala Serge Gruzinsky, al referirse a la importancia cultural de la imagen religiosa en la época colonial, imagen y santo están asociadas por doquier y no se comprende la una sin la otra: "por encima de la imagen lo que está en juego es el imaginario", que implica la construcción de sentidos no reductibles a la dialéctica entre significante y significado | 27 .

La limosna para la Virgen del Campo (tomado de Ramón Torres Méndez, |Cuadros de costumbres colombianas, París, A. Delarue, c 1860).

El santo está hecho para acercar el mundo de lo divino a lo humano. Con frecuencia los atributos y especialización del santo responden a una parte legendaria de su historia personal. La protección de san Cristóbal fue invocada contra las inundaciones, principalmente. Su leyenda viene de su nombre y es muy conocida, Christophoros, 'el que lleva a Cristo'. Es representado sumergido con los pies en el agua, mientras atraviesa el río, cargando al Niño Dios, con todo el peso del mundo, que lleva en sus manos. Su fiesta se celebra comúnmente el 25 de junio. Todavía en los años sesenta del siglo XX, los campesinos de San Cristóbal, un corregimiento localizado en las vertientes del noroccidente del valle de Aburrá, bajaban con el santo en peregrinación por las calles de la ciudad de Medellín. Como una muestra asombrosa de la "fe mágica", en Hojas Anchas (Antioquia) era usual sumergir la imagen de Cristo en el río, a la altura del puente local, para evitar que inundara al pueblo.

Santuario de La Laja, provincia de Túquerres (tomado de |Álbum de la Comisión Corográfica, publicación de Hojas de Cultura Popular Colombiana, Bogotá, c 1950, núm. 86).

San Sebastián tuvo gran fama desde Europa como protector contra las pestes. Fue invocado contra las epidemias desde el siglo VII, pero sólo después de 1348, con la peste negra que asoló a Europa, su culto adquirió un amplio desarrollo. Acá es más clara una de las leyes de la acción mágica: lo semejante elimina lo semejante, para suscitar lo contrario: san Sebastián, acribillado a flechazos, alejaba a sus protegidos de la peste, cuyo ataque se representaba como flechazos. De similar celebridad gozaba san Roque, de quien se cuenta que siendo un peregrino, al ejercer la caridad con los apestados, se contagió. Retirado a un monte, un perro le llevaba el alimento. Se lo representa con este animal, con la llaga en la pierna, el ángel que lo curó y otros distintivos. Murió en el año 1327, y su fiesta se celebra el 16 de agosto. Ante la calamitosa presencia de la fiebre amarilla en Cartagena, el cabildo ordenó que se erigiera un templo en honor del santo en el barrio de Getsemaní, cuya construcción se finalizó en 1674 y todavía se conserva restaurada.

Salida de la iglesia (tomado de Ramón Torres Méndez, |Cuadros de costumbres colombianas, París, A. Delarue, c 1860).

Sobresale que, a pesar de la especialización de los santos en determinados favores, se les adjudiquen a varios de ellos iguales funciones protectoras o se extienda su poder a otros ámbitos. Es así como se esperaba protección simultánea de varios contra los repetidos sismos que se produjeron en Santafé entre el 19 y el 23 de noviembre de 1814, en medio de una "religiosidad barroca" atiborrada de santos, rogativas, novenarios, procesiones y la adoración de reliquias sagradas, desatada por el miedo y la angustia. Este fenómeno lo deja traslucir nuevamente un testigo excepcional del diario vivir en Santafé, José María Caballero:

A 21 se comenzó una rogativa a san Francisco de Borja, por los señores canónigos de la Catedral. A 20 se sacó por la noche el Cristo crucificado de las Nieves, que estaba en la Veracruz, y lo pasaron en una muy lucida procesión a la Tercera, y se comenzó una misión. El 22 se comenzó una rogativa a su Majestad, san Emigdio, san Nicolás y san Francisco de Borja, en la Candelaria. A 23 se comenzó otra rogativa en Santo Domingo, a san Emigdio y a Nuestra Señora de Guadalupe.

|A 24 se colocó el altar nuevo de santa Bárbara, en Santo Domingo, y se sacaron en procesión los huesos de san Feliciano, con mucha suntuosidad y grandeza, y los colocaron en el mismo altar de santa Bárbara, y al otro día se comenzó la novena de dicha santa | 28 |.

El día de san Juan en las tierras calientes, Colombia (tomado de Ramón Torres Méndez, |Cuadros de costumbres colombianas, París, A. Delarue, c 1860).

Como puede apreciarse por el texto anterior, cuyas devociones referidas parecen más propias del centrooriente de la Nueva Granada, santa Bárbara gozaba, y goza aún hoy, de gran popularidad entre muchos colombianos. De acuerdo con la historia más tradicional de la santa, se le adjudicaba poder para apaciguar, poner fin y proteger de las tormentas, pero su poder en la "religiosidad popular" se extendía también contra las sequías, según lo indicaba John Potter Hamilton, hacia 1825. En su memoria de viaje dice que después de ausentarse por un año de la capital:

|Supimos que durante nuestra ausencia casi no había llovido en Bogotá, y al finalizar enero, vimos desfilar la gran procesión de santa Bárbara, pidiendo su intercesión para conseguir la lluvia que tanta falta hacía. Mas, al parecer, la santa era dura de corazón e inconmovible a las súplicas, pues durante todo este tiempo no cayó una sola gota de agua. Santa Bárbara es la santa que imploran los colombianos para alejar terremotos, pestes, hambres, etc. | 29

Era usual que comerciantes, arrieros y toda clase de trabajadores itinerantes llevaran como un talismán o reliquia a santa Bárbara y a otros santos en pequeñas imágenes portátiles, como protección contra las inclemencias del tiempo, los accidentes y la picadura de alguna víbora en medio del desamparo y soledad de los caminos y bosques por los que deambulaban.

Al igual que santa Bárbara, san Isidro Labrador, patrono de los agricultores, cuyo oficio personifica, cuenta todavía hoy con gran aprecio entre los campesinos y como protector de cosechas y cultivos | 30 . Por encima de las santas y santos más célebres, es necesario reconocer en la Virgen María la intercesora de mayor rango ante Dios, según la doctrina católica. De sus advocaciones sólo referiré algunas de las más llamativas en la Nueva Granada | 31 .

 

| 27
Serge Gruzinsky, |La guerra de las imágenes. De Cristóbal Colón a Blade Runner (1462-2019), México, Fondo de Cultura Económica, 1994, págs. 184, 188-189. Sobre el gran poder y presencia de la imagen en las ritualidades católicas, vale la pena señalar con Régis Debray, que, al traducir ideas abstractas o doctrinas en datos sensibles, la imagen plasma el principio dinámico en movilización social. "La imagen es más contagiosa, más virulenta que el escrito. Pero más allá de sus reconocidas virtudes en la propagación de las sacralidades, que en última instancia sólo harían de ella un expediente recreativo, nemotécnico y didáctico, la imagen tiene el don capital de unir a la comunidad creyente. Por la identificación -recuérdense las rogativas públicas- de los miembros con la imagen central del grupo. No hay masas organizadas sin soportes visuales de adhesión. De ahí que la imagen ronde las fronteras de lo político". Régis Debray, |Vida y muerte de la imagen. |Historia de la mirada en Occidente, Barcelona, Paidós, 1992, págs. 98-99.
28
|Op. cit., págs. 166-167. A San Jerónimo también se le atribuyó en muchas zonas de Suramérica la capacidad de aplacar temblores.
29
John Potter Hamilton, |op. cit., pág. 358.
30
Labradores y campesinos invocaban a san Isidro para celebrar la abundancia de la tierra que prodiga la vida con los alimentos. Unas emotivas celebraciones en tiempos de cosechas y para iniciar los mercados agrícolas, presenció Manuel Ancízar en la población de Charalá hacia 1850. Esta festividad, como la de la Cruz de Mayo, que todavía se celebra con vivacidad en los campos colombianos el tres de mayo, hacen pensar en los arcaicos "ritos agrarios" y "cultos de fertilidad", que ha identificado el historiador de las religiones Mircea Eliade en las sociedades occidentales y que expresan el mito de la regeneración del cosmos y del mejoramiento del bie nestar colectivo, ligado a la primavera. Manuel Ancízar, |Peregrinación de Alpha, Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, voL II, Editorial ABC, 1942, págs. 213-216. Mircea Eliade, |Tratado de historia de las religiones, México, Biblioteca Era, Ensayo, 1972.
31
Para las referencias que siguen sobre ias advocaciones marianas, me baso en el exhaustivo trabajo gráfico y documental de Alfred Wild Toro y Diego Amaral, |Fe y aventura en Colombia. La Virgen, Bogotá, EAW Ediciones Alfred Wild y Zona Editores, 1997.