Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 69
Autores: Banco de la República
Edición original:
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Notas:
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 69

De los iluminados del Cocuy

 

Titulo del libro reseñado: La búsqueda del equilibrio.

Los uwa y la defensa de su territorio sagrado en tiempos coloniales

Autor del libro reseñado: |Ana María Falchetti
Editorial del libro reseñado: Academia Colombiana de Historia, Bogotá, 2003, 268 págs.

 

La carátula de este bien editado libro trae una imagen en color del indio uwa, bañado en un aura solar, con su ruana y su mochilita, fotomontaje en una margen del mapa que aparece al fondo (1806), y que muestra las salinas del alto Casanare, donde detallamos las vueltas del río y las diminutas figuras de los indios cargando baldes y bultos de leña y de sal, los arrumes de madera en la ribera, las piedras, las montañas, el campanario del templo. Esta imagen del uwa, en la fotografía de Ann Osborn (1971), reaparece en el epilogo del libro, bajo el alero del techo de paja de su rancho, y uno observa la gran cabeza redondeada y el abundante pelo negro grueso del indio, una tetilla bajo la ruana, las manos y muñecas, surcadas de venas, que agarran la mochilita que él mismo teje, y entonces vuelve uno a caer en la certidumbre de D. H. Lawrence en Taos (Nuevo México), viendo bailar a los indios (hacia 1925), de que estos aborígenes de América son probablemente más viejos que los aborígenes de Asia misma, o igual de viejos, que no vinieron por el estrecho de Bering desde el otro continente, sino que son verdaderos nativos de América, y muy antiguos. Uno es presa de esta misma certidumbre, mirando esta cabeza uwa tallada por el tiempo, por el agua, por el sol, por los vientos y los distintos climas de la sierra nevada del Cocuy y sus vertientes, cabeza que tiene el mismo aire de estos bosques y estos cerros, de las piedrotas y los menhires del intenso y hermoso territorio que puebla esta nación de los antiguos tunebos, la tierra fría de las lagunas y las cabeceras de los ríos, la tierra tibia en ambas vertientes de la sierra nevada, la tierra caliente hacia los llanos orientales y Venezuela, donde vivían los betoyes, hoy extintos (pág. 28), vasto territorio bañado en ricas aguas que dan tan buen maíz, en todos los climas. Al lado de la imagen del uwa, en el epílogo del copioso libro de la señora Falchetti, leemos un canto, o elegía, de la consumación de los tunebos y la vuelta del sol adonde sus padres, y  |allí se dormirá para siempre, cuando  |todo se volverá laguna, como en el origen del mundo, y prevalecerán sólo los papás de éstas, quienes  |no tienen cuenta con la muerte, no se han juntado con los de la tierra, no han sido quemados por el sol. El canto concluye:  |Entonces, ¿quién se irá a interesar por esto?

Al principio, antes del prólogo y de la introducción del texto, aparece una bella imagen en color de un chico uwa tocando el caracol, al que toma con ambas manos, y vemos el rosado y el blanco de las uñas de sus dedos, que se posan justo en el rosado y blanco interior del caracol. Los tonos se juntan y resuenan, mientras el pequeño indio tunebo toca, llamando al baile del Aya, el de la creación del mundo. Debajo de la hermosa fotografía, tomada por J. Alberto Motta Marroquín, aparece un poema de Sirakubo Tegría y Berito Cobaría (2000):

El caracol vino de la oscuridad en forma de niño. Al sonido del caracol, todos acuden al baile del Aya, el de la creación del mundo. Ese caracol recogió toda la historia. Toda la cultura se descubrió antes de haber sol y luna. El caracol estudió con los caciques mayores, estudiaban para saber dónde iban a nacer los Uwa, en la misma esquina sagrada.

Entre las muchas fotografías que trae el texto, hay varias en blanco y negro de la joven inglesa Ann Osborn, la cual vivió varios años entre los indios cobarías y rastreó el territorio, los sitios de menhires, las hermosas tierras onduladas y llanas de Güicán y Chiscas. Aparecen también varias fotografías de la misma autora, Ana María Falchetti, una en especial, en blanco y negro, donde vemos la cordillera de Mérida, en Venezuela, desde un sitio uwa (pág. 92). Son preciosas las imágenes de la Sierra Nevada del Cocuy, en las bellas fotografías en color de Jorge Enrique Sáenz, mostrando el nevado y una laguna del páramo (pág. 29). Más de diez mapas, bien dibujados por Melba de León, ilustran el texto a lo largo de las páginas. Al mero principio, hay un mapa detallado de los territorios y los clanes uwas, Aguablanca y Tegría al norte, Cobaría y Bókota al noroeste. Luego, aparece un segundo mapa que muestra las tribus vecinas, los guanes al occidente, los chitareros al norte, los muiscas al sur. La mancha oscura del espinazo de la sierra nevada serpentea por el centro de estos mapas, allá arriba están las varias lagunas, donde nacieron  |los que nacieron el mundo, ojos de agua de muchos ríos (y de las salinas del alto Casanare) que manan hacia el oriente y hacia el occidente, configurando a su paso los distintos clanes de la nación uwa.

En el prólogo del libro, "En América se pensaba distinto", la autora muestra el contraste entre "la visión utilitaria de la naturaleza favorecida por el mundo occidental", y el pensamiento indígena americano, para el cual "el hombre es parte de la naturaleza y el cosmos y participa de un sistema que trasciende el nivel individual y social; en consecuencia, no establecen una separación entre la gente y el medio ambiente, y todos los elementos de la realidad están íntimamente ligados" (pág. 9).

En aquella visión utilitaria, justifica occidente "el dominio del hombre sobre el medio natural -en el cual fundamenta sus nociones de progreso y desarrollo- su predilección por lo individual y lo privado, y la división de la realidad en múltiples segmentos o compartimentos aislados unos de otros". Se nos muestra el objeto del libro: contribuir al estudio de los procesos que han permitido preservar, en "muchos pueblos indígenas [...] su pensamiento ancestral, en medio del mismo encuentro y confrontación entre mentalidades distintas". ¿Qué mecanismos de resistencia y confrontación desarrolló para defender sus creencias ancestrales, pregunta la autora? Pretende, pues, contribuir a esclarecer esta pregunta, a través de una documentación antigua, en particular sobre la segunda mitad del siglo XVIII y en el caso de los pueblos  |uwas o tunebos, "cuyo estudio es necesario para comprendernos y lograr un fortalecimiento de nuestras regiones" (pág. 12). Se nos dice, según Osborn, que los uwas o tunebos son "los que vuelan, cantan y bailan y alumbran por la noche como los  |tunába o cocuyos" (pág. 17), o bien,  |tunebo proviene de  |túnindro, 'pagar', de modo que "los uwa o tunebos son los que 'ponen énfasis en el pago', es decir, en el intercambio y las ofrendas" (pág. 18). Esta cuestión de la donación y el intercambio, del pago, nos parece esencial, para comprender mejor a los uwas y para comprendernos mejor nosotros mismos, subyugados bajo otra deuda, con otra justicia y una crueldad distinta de la de los tunebos. El texto muestra el "intercambio silencioso" que practicaban estos indios: "Los lugares de intercambio de los clanes estaban señalados por un menhir o gran piedra labrada [...] En estos sitios, los uwa realizaban un intercambio en silencio. Los hombres de un clan colocaban sus productos, continuaban hacia el territorio del siguiente clan donde hacían lo mismo y, de regreso, recogían los bienes dejados a cambio; los productos que depositaban 'se convertían' en los que recogían [...] así, por ejemplo, las mochilas de fique y la cera elaboradas por clanes de tierras medias, 'se convertían' en yopo, perteneciente a grupos de tierras bajas o en sal, elemento de tierras altas" (pág. 38). Creemos que este tema queda pendiente, el del intercambio, acerca de los que ponen énfasis en el pago, tema sobre el que Ana María Falchetti ha investigado, aunque está en prensa su trabajo  |El sentido social y ritual del intercambio (bibliografía, pág. 239). Las consideraciones al respecto, en el presente texto, son parcas y aun vagas, se insiste mucho en el ritual, y apenas se sugiere el sentido funcional de estas formas de intercambio, asociadas a los enlaces matrimoniales, a las danzas ceremoniales, y a las rivalidades entre tribus contiguas y diversas, tunebos y guahíbos del llano, por ejemplo (pág. 40). Este tema del intercambio y las ofrendas merece ser tratado con mayor detenimiento, desde la obra de Marcel Mauss acerca del Don, y el gran aporte del Nietzsche precursor en su  |Genealogía de la moral.