Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 69
Autores: Banco de la República
Edición original:
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Notas:
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO 69

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Titulo del libro reseñado: Palabra de América

|Varios autores
Editorial del libro reseñado: Seix Barral y Fundación José Manuel Lara, Barcelona, 2004, 236 págs

 

El libro  |Palabra de América, publicado por Seix Barral dentro de su colección Los Tres Mundos, es la compilación de las ponencias presentadas durante el "Primer encuentro de escritores latinoamericanos", que, con el auspicio de dicha editorial y de la Fundación José Manuel Lara, se llevó a cabo en Sevilla en junio de 2003 con la participación de los argentinos Rodrigo Fresán y Gonzalo Garcés, el boliviano Edmundo Paz Soldán, los colombianos Jorge Franco, Santiago Gamboa y Mario Mendoza, el chileno Roberto Bolaño, los mexicanos Cristina Rivera Garza, Ignacio Padilla y Jorge Volpi y los peruanos Fernando Iwasaki e Iván Thays. El volumen está prologado por Guillermo Cabrera Infante y lo cierra un epílogo de Pere Gimferrer. El asunto, claro, es el estado de la literatura latinoamericana actual. Tres son los temas principales sobre los cuales se reflexiona a lo largo de estas ponencias: en primer lugar, la relación de ésta con sus principales "otras" -histórica la una y geográfica la otra-, o sea, con el | boom y con la literatura peninsular; en segundo lugar, el sitio y el papel de ésta frente a los medios de comunicación y dentro de la cultura de masas; y por último las marcas generales de estilo -o su ausencia-; entre genealogías, diagnósticos y prospectivas, los autores invitados intentan esclarecer su propia circunstancia.

Respetando el alfabeto, luego del prólogo abre el cuerpo del libro Roberto Bolaño, cuya presencia en el encuentro fue su última aparición pública, ya que moriría poco después, elevando así su participación en este evento a la categoría de "últimas palabras". Se incluyen acá dos textos suyos: "Sevilla me mata" y "Los mitos de Cthulhu"; el primero, el que tenía pensado leer, y el segundo, el que finalmente leyó, y que aparece también en el volumen  |El gaucho insufrible. En ambos, Bolaño hace un reproche ácido a sus colegas deseosos de complacer al público y a la actividad editorial determinada por el mercado. Dice Bolaño: "¿De dónde viene la nueva literatura latinoamericana? La respuesta es sencillísima. Viene del miedo. Viene del horrible (y en cierta forma bastante comprensible) miedo de trabajar en una oficina o vendiendo baratijas en el paseo Ahumada" (pág. 19), a lo que agrega: "La literatura, sobre todo en Latinoamérica, y sospecho que también en España, es éxito, éxito social" (pág. 32) y en tono pesimista hasta el final, termina sentenciando: "Todo lleva a pensar que esto no tiene salida" (pág. 37).

Jorge Franco en "Herencia, ruptura y desencanto", reconoce la deuda que tiene la presente generación con las anteriores, pero enfatizando también los rumbos divergentes que ha tomado la narrativa de hoy, que él considera intrínsecamente urbana, ya que: "La ciudad como argumento no es, como tanto se ha dicho, un invento de las nuevas generaciones. Desde principios del siglo pasado ya las ciudades eran escenario de buena parte de nuestra literatura; lo que ha cambiado es la percepción que tiene el hombre de sus ciudades y su papel dentro de ellas. La ciudad como tema, que en algunos círculos adquirió la categoría de género a través de la novela urbana, no tiene ahora el sentido de antes, y me atrevería a blasfemar alegando que como género ya no tiene mucho significado, porque es un escenario inherente a las nuevas generaciones que no tenemos otro espacio que no sea la ciudad para narrarnos" (pág. 42).

Rodrigo Fresán, en "Apuntes (y algunas notas al pie) para una teoría del estigma: páginas sueltas del posible diario de un casi ex joven escritor sudamericano" señala que  " |McOndo y crack me parecen etiquetas útiles para los periodistas culturales, pero juguetes muy peligrosos para los escritores y armas de doble filo para los editores. Uno y otro Expediente X obedecen a varios de los ecos más preocupantes del  |boom: la necesidad de triunfar en España por encima del reconocimiento en sus países de origen; la casi obligación de ser un escritor 'militante' en algo para ser atendido; el estar enfrascado en la escritura de una -otra- Gran Novela Latinoamericana; y la compulsión refleja o condicionada de moverse en grupos generacionales" (pág. 59).

Santiago Gamboa, en sus "Opiniones de un lector", plantea -y responde- la siguiente cuestión: "¿El conjunto de novelas, cuentos y poemas que se han escrito y publicado en América Latina en los últimos quince años nos permite, realmente, hablar de una nueva literatura latinoamericana, entendiendo por `nueva' una literatura claramente escindida de las generaciones anteriores? Mi opinión es que no, y que más bien se trata de la misma literatura pero con un desarrollo distinto, con autores más jóvenes y temas nuevos que llegan de la mano de esos autores, o con los mismos temas de siempre pero vistos con ópticas actuales, o, al menos, con modelos expresivos que tienen relación con la estética de hoy, los cuales hace veinte o treinta años, sencillamente no eran concebibles" (pág. 78).

"Dos modelos" es el título con que Gonzalo Garcés se excusa por limitarse a comentar dos novelas, pretendiendo situarlas como obras paradigmáticas; estas dos novelas son  |Nocturno chileno y |El que tiene sed, de Roberto Bolaño y Abelardo Castillo, respectivamente; "uno es muy famoso, el otro casi desconocido aquí. Uno es un cosmopolita integral, el otro nunca salió de su país. Uno es prolífico hasta el mareo, el otro publica raras veces", aclara Garcés sobre los autores, agregando, aunque sin argumentos de fondo, que "los dos pueden verse como primogénitos o sombras tutelares de la narrativa actual" (pág. 88).

"No quiero que a mí me lean como a mis antepasados", es la exhortación de Fernando Iwasaki, quien se queja de la falta de una crítica seria y responsable y clama por que su obra y la de sus contemporáneos sea entendida en sus propios términos y no según esquemas prefabricados. "Lo latinoamericano -dice- es una 'unidad de negocio' más dentro de las grandes editoriales españolas y por lo tanto no hay 'recepción' que valga, salvo aquellos coctelitos bien aviados de tapas y copas donde a veces también se habla de literatura. [...] Durante los últimos años la cultura ha dejado de ser una sensibilidad o la expresión de una sensibilidad, para convertirse en un negocio que cada día exige más imagen, diseño y publicidad, y bastante menos crítica, creación y conocimiento" (pág. 111) y concluye: "No creo que exista una nueva literatura hispanoamericana sino sólo literatura en español" (pág. 121).

En "Fuerzas centrífugas y centrípetas", Mario Mendoza aboga por esa vertiente de la literatura latinoamericana que intenta ser universal sin pasar por lo local, recordando que: "Los latinoamericanos hemos escrito libros atravesados por fuerzas centrípetas, libros que tienden a ser un testimonio de nuestra cruda e injusta realidad histórica, libros que están dominados por el deseo de fotografiar, de detener el instante para ver sus deformaciones y sus horrores, libros de hiperrealismo que buscan atenerse a un centro fijo, y hemos escrito libros atravesados por fuerzas centrífugas, libros que viajan en el tiempo y en el espacio para conectar con realidades que están más allá de la inmediatez histórica, libros que producen redes con otras culturas, libros para los cuales el concepto de 'Latinoamérica' [...] no es el eje de ningún imaginario narrativo, libros que auscultan quizás con mayor propiedad en un inconsciente colectivo que en uno individual" (pág. 127)

En "McOndo y el crack: dos experiencias grupales", Ignacio Padilla retoma esos dos intentos -entre conceptuales y proselitistas- por delinear un nuevo mapa de la literatura latinoamericana y, a manera de recapitulación, reformula una vez más sus lugares comunes; así, por ejemplo, comenta que "se ha dicho hasta el cansancio que quienes nacimos en torno al turbulento 1968 somos la generación del desencanto, la generación del fracaso de las utopías, la generación de la indiferencia. Acaso es precisamente por esa razón, o porque a nadie le gusta ser definido en términos de incógnita o de ausencia, que muchos de nosotros crecimos haciendo de la literatura nuestra única causa verdadera" (págs. 144-145).