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Educación Femenina en Colombia, 1780-1880*
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PATRICIA LONDOÑO VEGA
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Profesora
Universidad de Antioquia
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Trabajo fotográfico:
Patricia Londoño Vega
A pesar de haber
tenido muy pocos años de escuela, dos según creo [...] mi madre fue una de las
antioqueñas más ilustradas de su tiempo [...] Leía traduciendo del francés [...] Su
pasión por la lectura databa de los años de infancia [...] buscaba los sitios más
apartados y tranquilos, a menudo debajo de las camas, donde nadie la distrajera de su
ocupación favorita [...] Tan temprano en la vida de sus hijos empezaba la enseñanza de
las primeras letras, que cuando llegábamos al uso de la razón ya leíamos y escribíamos1.
Así recuerda Julián, el
hermano de Rafael Uribe Uribe, las enseñanzas recibidas de su madre alrededor de 1860 en
el suroeste antioqueño. En los diarios y autobiografías de quienes vivieron durante el
siglo pasado y principios del presente, con frecuencia se encuentran alusiones a la
instrucción recibida de la madre. Otro antioqueño, Jaime Mejía Mejía, relata cómo en
una finca cerca de Pereira, también en el decenio de 1860:
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A pesar del
primitivismo de nuestra infancia, algunas chispas de la civilización se filtraron en
nuestros cerebros, obra titánica y meritoria de nuestra madre [...] Los conocimientos de
mi madre fueron pasando a nosotros con tenacidad, al mismo tiempo que con dulzura, hasta
el punto que la inquietud de esa manada de lobos que nos distinguía, se apagaba en su
presencia para no perder sus, para nosotros, siempre amables y novedosas anécdotas...
Después de "ejercer
el profesorado diario sobre toda su gente menuda", aún le sobraba tiempo para leer
libros amenos, y por la noche les recitaba a los hijos y a los sirvientes divertidas
narraciones2.
Las madres educaban a sus
hijos. Y a las mujeres, fuera de sus madres, ¿quién más las educaba? ¿En qué fecha
tuvieron acceso a las escuelas y colegios del país? ¿Quiénes y con qué argumentos
apoyaron su educación y quiénes se opusieron? éstas son las preguntas que intenta
responder este artículo, para el período comprendido desde el último cuarto del siglo
XVIII hasta la creación de las primeras normales femeninas en el decenio de 1870.
Durante la época
colonial en Hispanoamérica se le prestó poca atención a la educación de la mujer;
sólo a las más pudientes les fue impartida una rudimentaria instrucción para que
aprendieran a leer, a contar, a coser, a tejer, a bordar y a rezar. En vísperas de la
Independencia, bajo el influjo de la Ilustración, lentamente se fue abriendo paso la idea
de que se debía educar a las mujeres, porque así ellas podían formar mejor a sus hijos.
Por esa época, en el virreinato del Nuevo Reino de Granada, como acontecía en el resto
de las colonias españolas en América, se abrieron algunos establecimientos dedicados a
la educación femenina, obviamente más incipientes que aquellos que funcionaban en
ciudades prósperas como México y Lima. El interés por la educación de ambos sexos
continuó una vez lograda la Independencia, aunque los propósitos rebasaron en alto grado
las realizaciones y el gobierno inicialmente dio prelación a la apertura de escuelas para
varones. Los colegios femeninos fueron producto de la iniciativa privada, con excepciones,
como la creación en 1832 del Colegio de la Merced de Bogotá, el primer colegio oficial
femenino que hubo en el país.
El número de alumnas
matriculadas aumentó significativamente a partir de 1840, y experimentó otro salto
brusco con la expansión educativa lograda por los gobiernos radicales en el decenio de
1870, años en los que se empezó a capacitar a mujeres como maestras. Otro hecho
importante con respecto a la educación de la mujer fue la llegada, desde el último
cuarto de siglo en adelante, de diversas comunidades religiosas femeninas que atendieron
tanto a las capas adineradas de la población como a las más pobres. Las siguientes
cifras dan una idea de los adelantos logrados en la instrucción de los colombianos
durante el siglo pasado y de la participación que tuvo la mujer en este proceso: entre
1833 y 1873 el total de alumnos matriculados osciló entre 17.000 y 29.000; a partir de
1874 alcanzó cerca de 70.000 alumnos; y de ahí en adelante su número aumentó, excepto
en los años de guerra, hasta alcanzar los 137.000 alumnos en 1897. Sin embargo, del total
de educandos en 1833 sólo el 10,8% eran mujeres, mientras que en 1873 su proporción se
duplicó, para alcanzar, al finalizar el siglo, el 42%3.
El debate sobre la
conveniencia de educar o no a las mujeres y sobre el tipo de instrucción que debían
recibir se prolongó durante todo el siglo pasado y se mantuvo hasta bien avanzado el
presente, adquiriendo mayor intensidad en aquellos períodos en los cuales se acrecentaron
las realizaciones prácticas. Los diversos puntos de vista sobre el tema se pueden
rastrear en artículos de prensa y en folletos que dieron a conocer diversos informes
sobre establecimientos educativos, y también en los textos de conferencias y discursos
pronunciados en las sesiones solemnes de clausura del año escolar de los planteles
femeninos. Los argumentos en favor y en contra aparecieron una y otra vez durante los
años que abarca el presente trabajo (1780-1880), mientras en los hechos lentamente se
fueron dando cambios en el contenido de la enseñanza dirigida al sexo femenino. Así, a
fines del período colonial su función se definió en cuanto al beneficio que ello
reportaba a los hijos y al marido; y a partir del medio siglo, en cuanto al beneficio que
le podría reportar a la sociedad, que veía en el sexo femenino un baluarte de la moral.
Sólo unas cuantas voces aludieron a las ventajas que la educación les podría significar
en cuanto a la realización personal a las propias mujeres.
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Homenaje al colegio de la
Enseñanza, Santafé de Bogotá, ca. 1783 (Museo de Arte Colonial, Bogotá)
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En un principio la
educación dada a las mujeres enfatizaba la formación moral y religiosa, y el
adiestramiento en labores manuales, éstas últimas catalogadas siempre como "propias
de su sexo". Pero de 1870 en adelante se clamó por una instrucción que preparara
mejor a las jóvenes en caso de que tuvieran que ganarse el sustento. Además, se empezó
a pensar en su desarrollo físico y en capacitarlas para administrar sus hogares de una
manera más eficiente, con mejores nociones de higiene. Sin embargo, ni las mentes más
abiertas cuestionaron la definición, en función del servicio a los demás, del papel
femenino.
El progreso en materia
educativa fue lento. A fines de la colonia se debatió la idea de que las mujeres se
debían educar; después de la Independencia fue aumentado lentamente el número de
planteles y de alumnas matriculadas, al mismo tiempo que se fueron diversificando y
ampliando las materias enseñadas; y de 1872 en adelante se empezaron a capacitar
maestras, y se abrieron escuelas de comercio y escuelas vocacionales de artes y oficios
para las mujeres más pobres. Finalmente, en el decenio de 1930, en medio del
cuestionamiento a la subordinación jurídica y a la falta de derechos políticos de la
mujer, cuestionamiento en el que ellas participaron cada vez en mayor escala, por medio de
un decreto presidencial se les permitió estudiar bachillerato y en ese mismo decenio
fueron autorizadas a ingresar en la universidad. Sin embargo, en estos años aún estaban
marcadamente diferenciadas la educación masculina y la femenina; persistía el empeño en
educar por separado a los dos sexos, pues la sociedad colombiana, y principalmente la
Iglesia, suponía toda clase de peligros en la coeducación.
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Notas:
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* Este trabajo formó
parte de una investigación sobre la historia de las mujeres en Colombia llevada a cabo
durante un año sabático concedido por la Universidad de Antioquia. Agradezco al
Departamento de Publicaciones de esta universidad el permiso para publicarlo.
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-
1 Julián
Uribe Uribe, Memorias, Bogotá, 1994, págs. 75-77.
-
2 Jaime
Mejía Mejía, Historias médicas de una vida y una región, Medellín, 1960,
págs. 29-30.
-
3 DANE,
Estadísticas históricas, Bogotá, 1975, pág. 130.
-
4 Pilar
Gonzalbo Aizpuru, Las mujeres en la Nueva España. Educación y vida cotidiana,
México, 1987, págs. 27-42.
-
5
Asunción Lavrin, "Women in Spanish American Colonial Society", en Cambridge
History of Latin
America, vol. 2, Cambridge, 1984, pág. 339.
-
6 Al
terminar el siglo XVII, en Colombia habían sido fundados: el convento de Santa Clara,
Tunja, 1571; el Monasterio de la Concepción, Santafé de Bogotá, 1583; el Monasterio
de las Clarisas, Pamplona, 1584; las Concepcionistas, en Pasto, 1588; el
convento las Carmelitas,
Bogotá, 1606; el de las Clarisas,
Cartagena, 1617; el de las Carmelitas Descalzas, Villa de Leyva, 1624; y el Convento
de Santa Inés, Santafé de Bogotá, 1638. (Véase Teresa de la Inmaculada, hermana.
¿Quién ha educado a la mujer colombiana?, Bogotá, 1960, pág. 5; Gabriela
Peláez Echeverri, La condición social de la mujer en Colombia, Bogotá, 1944,
pág. 3; Jaime Álvarez, S. J., ¿Qué es qué en Pasto?, segunda edición, Pasto,
1985, págs. 80-81; Carlos Martínez, Santafé,
Capital del Nuevo Reino de
Granada, Bogotá, 1988, págs. 246-252; Enrique Marco Dorta, Cartagena de Indias:
la ciudad y sus monumentos, Sevilla, 1951, pág. 76).
-
7 Teresa
de la Inmaculada, op. cit., págs. 8-9.
-
8
Asunción Lavrin, op. cit., pág. 339.
-
9 Rocío
Vélez de Piedrahíta. "La madre Castillo", en Manual de literatura
colombiana, t. I, Bogotá, 1988, págs. 104-141.
-
10 Véase
Autobiografía de una monja venerable. Edición y estudios preliminar de Ángela
Inés Robledo, Cali, Centro Editorial Univalle, 1994, 187 págs.
-
11 M.
Mercedes Jaramillo et al., ¿Y las mujeres?
Ensayos sobre literatura
colombiana, Medellín, 1991, págs. 50, 58.
-
12 Teresa
de la Inmaculada, op. cit., pág. 11.
-
13 Pilar
Gonzalbo A., op. cit., págs. 129, 135, 145; Silvia Marina Arrom, The Women of
Mexico City,
1790-1857, Stanford, 1985, págs. 15-26.
-
14
Véanse "Publicaciones periódicas dirigidas a la mujer, 1858-1956", en Boletín
Cultural y Bibliográfico,
vol. XXVII, núm. 23, 1990, págs. 3-24; Johana S. R.
Mendelson, "La prensa femenina: La opinión de las mujeres en los periódicos de la
Colonia en la América Española, 1790-1810, en Asunción Lavrin (comp.), Las mujeres
latinoamericanas: perspectivas históricas, México, 1985, págs. 229-252.
-
15 Pilar
Gonzalbo A., op. cit., págs. 27-42; Silvia M. Arrom, op. cit., págs.
15-26; Asunción Lavrin, "Introducción", en Las mujeres latinoamericanas:
perspectivas históricas, págs. 17-18.
-
16 El
segundo se abrió en Mendoza en 1760 y el tercero en Santafé de Bogotá en 1770.
-
17 Silvia
M. Arrom, op. cit., págs. 15-24.
-
18 Evelyn
Cherpak, "La participación de las mujeres en el movimiento de Independencia de la
Gran Colombia, 1780-1830"; en A. Lavrin (comp.), Las mujeres latinoamericanas:
perspectivas históricas, México, 1985, pág. 254.
-
19
Gabriel Porras Troconis, Historia de la cultura en el Nuevo Reino de Granada, Sevilla,
s. f., págs. 389-390.
-
20
Gonzalo Hernández de Alba, "El virreinato de la Nueva Granada", en Historia
de Colombia, t. V, Bogotá, 1988, págs. 587-588.
-
21 Jaime
Jaramillo Uribe, "El proceso de la educación, del virreinato a la época
contemporánea", en Manual de Historia de Colombia, t. III, Bogotá, 3a.
edic., 1984, págs. 249-252.
-
22 G.
Peláez E., op. cit., pág. 6.
-
23 Pilar
Gonzalbo A., op. cit., pág. 184; Teresa de la Inmaculada, op. cit., págs.
16-17; Gabriel Porras T., op. cit., págs. 239-240.
-
24 Citado
por Sergio Elías Ortiz, "Nuevo Reino de Granada: el virreinato"; en Historia
Extensa de
Colombia, 1753-1810, t. II, Bogotá, 1970, pág. 138.
-
25 S. E.
Ortiz, op. cit., págs. 135-139; Pilar Foz y Foz ODN (ed.), Fuentes primarias
para la historia de la educación de la mujer en Europa y América. Archivos Históricos
de la Compañía de María, 1607-1921, Roma, 1989, págs. 566-607.
-
26 S. E.
Ortiz, op. cit., págs. 307-308; C. Martínez, op. cit., págs. 179-180;
Teresa de la Inmaculada, op. cit., págs. 21-22.
-
27 Renán
Silva, "La educación en Colombia, 1880-1930"; en Nueva historia de Colombia,
dirigida por Álvaro Tirado Mejía, Bogotá, 1989, pág. 62.
-
28 J.
Jaramillo U., op. cit., pág. 255.
-
29
Colombia: relación geográfica, topográfica, agrícola, comercial y política de este
país, t. I,
Bogotá, 1974, pág. 259.
-
30
Gazeta de la Ciudad de Bogotá, núm. 117, Bogotá, 21 de octubre de 1821, pág. 389.
-
31 J.
Jaramillo U., op. cit., pág. 255.
-
32 Pilar
Moreno de Ángel, "La Gran Colombia, administración Santander"; en Historia
de Colombia, t. IX, Bogotá, 1988, págs. 999-1000.
-
33
Alberto Echeverri, "El desplazamiento de la intelectualidad tradicional y la
organización de la instrucción pública"; en Sociología, núms. 6-7, Medellín,
págs. 25-26.
-
34 DANE, Estadísticas
históricas, Bogotá, 1975, pág. 125.
-
35
Ibíd.,
págs. 46-48.
-
36 Jorge
Restrepo Uribe, Medellín, su origen, su progreso y desarrollo; Medellín, 1961,
pág. 536.
-
37
Ibíd.
-
38 Frank
Safford, citado por Aline Helg; La educación en Colombia, 1918-1957, Bogotá,
1987, pág. 20.
-
39 Citado
por Alberto Echeverry S., Santander y la instrucción pública, 1819-1840, Bogotá,
1989, pág. 65.
-
40
Ibíd.
-
41
Constitucional
de Cundinamarca, núm. 36, Bogotá, 27 de mayo de 1832, págs. 143-144.
-
42 G.
Peláez E., op. cit., pág. 8.
-
43
Alberto Echeverri S., op. cit., págs. 365-367.
-
44 Carlos
Restrepo Canal, "El Colegio de la Merced al cumplir ciento treinta años de su
fundación", en Boletín Cultural y Bibliográfico, núm. 6, Bogotá, junio de 1962,
págs. 760-761; J. Jaramillo U., op. cit., pág. 259; Teresa de la Inmaculada, op.
cit., págs. 48-50; Julia Acuña de Moreno, Albores de la
educación
femenina en la Nueva Granada. Colegio Departamental de la Merced, Bogotá, 1989.
-
45
Las
educadoras del Colegio de la Merced, Bogotá, 1843, 8 págs.
-
46 J.
Jaramillo U., op. cit., págs. 260, 263.
-
47
Aníbal Galindo, Anuario estadístico nacional, Bogotá, 1875, pág. 79; Lucía
Luque Valderrama, Novela femenina en Colombia, Bogotá, 1954, pág. 22.
-
48
Cynthia Jeffres Little, "Educación, filantropía y feminismo: partes integrantes de
la feminidad argentina", en Asunción Lavrin (comp.), Las mujeres
latinoamericanas: perspectivas históricas, México, 1985, págs. 273-275.
-
49 Pedro
María Ibáñez, Crónicas de Bogotá, Bogotá, 1896, págs. 128-129.
-
50 Teresa
de la Inmaculada, op. cit., págs. 64-65.
-
51
Efraín Sánchez Cabra, Ramón Torres Méndez: pintor de la Nueva Granada, 1809-1885,
Bogotá, 1987, pág. 76.
-
52 Teresa
de la Inmaculada, op. cit., págs. 68-69.
-
53
Patricia Londoño, "Mosaico de antioqueñas del siglo XIX", en Revista de
Estudios Colombianos, núm. 5, Bogotá, 1988, pág. 31; J. Restrepo U., op. cit.,
pág. 536.
-
54 Jorge
Alberto Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño, Pedro Antonio Restrepo Escovar,
1815-1899, Santafé de Bogotá, 1992, págs. 90-91.
-
55
Ibíd.
-
56 Las
cifras disponibles sobre el Estado de Antioquia corroboran que la educación femenina fue
producto, principalmente, del esfuerzo privado. En 1866 existían 195 escuelas primarias;
de las cuales eran públicas 60, 46 para niños y 14 para niñas, y 121 privadas, 71 para
niñas y 50 para niños. No obstante, en localidades como Sonsón estudiaban más mujeres
que varones en las escuelas públicas, y en las escuelas privadas era al contrario. (Datos
tomados del Boletín Oficial núm. 151, 31 de agosto de 1867, por Luis Javier Villegas,
"Aspectos de la educación en Antioquia durante el gobierno de Pedro Justo Berrío,
1864-1873", inédito, Medellín, 1989, págs. 15; 22).
-
57 J. A.
Restrepo, op. cit., pág. s. n.
-
58 Jaime
Duarte French, Las Ibáñez, Bogotá, 1987, pág. 73.
-
59 Teresa
de la Inmaculada; op. cit., págs. 23-24.
-
60 Robert
Lacour-Gayet, La vida cotidiana en los Estados Unidos en vísperas de la guerra de
secesión,
1830-1860, Buenos Aires, 1957, pág. 207.
-
61
Hymowitz Carol y Michaele Weissman, A History of Women in America, Segunda edic.,
Nueva York, 1980, pág. 20.
-
62 El
Neogranadino, núm. 2, Bogotá, 12 de agosto de 1848, págs. 10-11.
-
63 Rafael
M. Vásquez, Educación de la mujer. Carta al señor coronel Anselmo Pineda.
Bogotá, 1853, s. p. i., pág. 2.
-
64
Ibíd.,
pág. 5.
-
65
Ibíd.,
pág. 17.
-
66 Tomado
del Archivo Histórico de Antioquia. Fondo Instrucción Pública, vol. 2781, legajo 1;
citado por L. J. Villegas, op. cit., págs. 71-72.
-
67 L. J.
Villegas, op. cit., págs. 17-18. (Véase Boletín Oficial, núms. 154-155-156,
Medellín, abril de 1866).
-
68 Jaime
Jaramillo U., op. cit., págs. 264-265.
-
69 Jorge
Orlando Melo, "Las vicisitudes del modelo liberal (1850-1899)", en José Antonio
Ocampo (ed.); Historia económica de Colombia, Bogotá, 1987, pág. 126.
-
70 Jaime
Jaramillo U., op. cit., pág. 275.
-
71 A.
Helg, op. cit., pág. 25.
-
72 Josefa
Acevedo de Gómez, Tratado sobre economía doméstica para uso de las madres de familia
y las amas de casa, tercera edición, Bogotá, 1869, pág. 26.
-
73 Jorge
Orlando Melo, op. cit., pág. 126.
-
74
Aníbal Galindo, Anuario estadístico nacional, Bogotá, 1875, pág. 78.
-
75 Teresa
de la Inmaculada, op. cit., pág. 88.
-
76 A.
Helg, op. cit., pág. 27.
-
77 Hoja
volante. Colección Misceláneos, Biblioteca Nacional, Bogotá.
-
78 Teresa
de la Inmaculada, op. cit., págs. 54-55.
-
79 Medardo
Rivas, "Educación del bello sexo", en Revista de Colombia, año III, núm. 11;
Bogotá, miércoles, 30 de noviembre de 1870, pág. 280.
-
80
Ibíd.
-
81
Ibíd.
-
82
Ibíd.
-
83
Ibíd.,
págs. 279-280.
-
84
Conferencias
sobre la educación de la mujer leídas en el Colejio de la Merced por el inspector
Medardo
Rivas, Bogotá, 1871, pág. 32.
-
85
Ibíd.,
pág. 100.
-
86
Ibíd.,
págs. 173-174.
-
87
Ibíd.,
págs. 98-99.
-
88 Hilda
Emma Gómez de Monroy, "La mujer en Boyacá" (mecanografiado), págs. 76-78,
-
89
Magdalena Velásquez Toro, "Condición jurídica y social de la mujer", en
Álvaro Tirado Mejía (director), Nueva Historia de Colombia, t. IV; Bogotá, 1989,
pág. 26.
-
90 J.
Jaramillo U., op. cit., p. 271.
-
91
Resumen o compilación de las leyes, decretos, resoluciones y demás actos oficiales
publicados en el periódico oficial del Estado. A contar desde el 1 de enero de 1863 al 31
de diciembre de 1880, Medellín, 1884, págs. 68-72.
-
92 A.
Helg, op. cit., pág. 25; Teresa de la Inmaculada, op. cit., págs. 198-199;
G. Peláez E., op. cit., pág. 10; J. Jaramillo U., op. cit., págs.
271-272. En Argentina, por esta misma época, bajo el influjo del reformador Domingo F.
Sarmiento, se contrataron maestras norteamericanas para encargarse de escuelas normales
femeninas de acuerdo con los métodos pedagógicos modernos. (Véase Cynthia Jeffress
Little, "Educación, filantropía y feminismo: partes integrantes de la feminidad
argentina, 1860-1926"; en Las mujeres latinoamericanas..., págs. 275-278).
-
93 G.
Peláez E., op. cit., p. 11.
-
94
Fundación Misión Colombia, Historia de Bogotá, tomo siglo XIX, Bogotá, Villegas
Editores, 1988, pág. 264.
-
95 Teresa
de la Inmaculada, op. cit., págs. 198-199.
-
96 L.
Luque V., op. cit., pág. 24.
-
97
Friedrich von Schenck, Viajes por Antioquia en el año de 1880, Bogotá, 1953,
pág. 62.
-
98 Teresa
de la Inmaculada; op. cit., pág. 209.
-
99 Citado
por Teresa de la Inmaculada, op. cit., pág. 218.
-
100 Las
polémicas en verso parecen haber sido relativamente corrientes en la época. Del poeta
Rafael Pombo se conocen varios casos, motivados por cuestiones tan disímiles como el uso
del "don" o la teología. Sobre ésta última existe una serie de veinticinco
sonetos, firmados con el seudónimo de "Aurelio", del debate que sostuvo con
Miguel Antonio Caro. (Véase Rafael Pombo: poesía inédita y
olvidada, t. I
(edición, introducción y notas por Héctor Orjuela), Bogotá, 1970, págs. 553-591).
-
101
Folleto de 52 páginas que el 4 de diciembre apareció en la primera página del Diario
de
Cundinamarca, núm. 3390.
-
102
Roberto Mac Douall, El joven Arturo, poema, Bogotá, 1883, pág. 13.
-
103
Ibíd.,
pág. 14.
-
104
Ibíd.,
pág. 5.
-
105
Ibíd.,
pág. 38.
-
106
Ibíd.,
pág. 45.
-
107
El
sofisma del "Joven Arturo" [poema], Bogotá, [s. f.], 23 págs.
-
108
"Epístola intermitente al señor D. Mac Douall, autor del poema intitulado el Joven
Arturo", Bogotá, 1883, 40 págs.
-
109
Ibíd.,
pág. 14.
-
110
Ibíd.,
pág. 35.
-
111
Bogotá, 1883; 8 págs.
-
112
Otros escritos alusivos a este debate son el poema La madre Cayetana, de Alirio
Díaz Guerra; La
señorita Facunda, de Julio Campo; y La Escuela, de
Santiago Pérez. (Véase Teresa de la Inmaculada, op. cit., pág. 221).
-
113 El
Rocío, "Periódico literario dedicado al bello sexo y a la juventud", núm. 41,
t. IV; Bogotá, 27 de octubre de 1873, pág. 536.
-
114 La
Caridad, "Correo de las aldeas, libro de la familia cristiana", núm. 8,
Bogotá; 8 de octubre de 1879, págs. 119-122.
-
115
Ibíd.
Fotos:
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Convento de Nuestra
Señora del Carmen, fundado en Santafé de Bogotá en 1606 (tomado de: D. Ortega
Ricaurte, Cosas de Santafé de Bogotá, Bogotá, 1959).
-
La religiosa y escritora
mística Francisca Josefa del Castillo y Guevara, nacida en Tunja (tomado de: Historia
de
Colombia, t. 6, Bogotá, Salvat, 1988).
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En sus albores la
educación femenina afianzó los valores religiosos. Detalle del óleo El patrocinio de
San José, siglo XVIII (colección particular, Santa Fe de Antioquia).
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Homenaje al Colegio de
la Enseñanza, Santafé de Bogotá, ca. 1783 (Museo de Arte Colonial, Bogotá).
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Clementina Caicedo,
fundadora del Colegio de la Enseñanza en Bogotá, 1783 (tomado de: Cosas de Santafé
de Bogotá, D. Ortega Ricaurte, Bogotá, 1959).
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Algunos consideraron que
la instrucción de las mujeres haría de ellas mejores madres. Magdalena Ortega de
Nariño, esposa del prócer, retratada con su hijo (Museo 20 de Julio, Santafé de
Bogotá).
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Sixta Tulia Pontón y
Piedrahíta, ca. 1820. Unos años más tarde se casó con el general Santander y al
enviudar se dedicó a las labores educativas (tomado de: La familia de Santander,
L. E. Pacheco, Cali, 1978).
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Cuadro alegórico sobre
las alumnas del Colegio de la Asociación Piadosa del Sagrado Corazón de Jesús, fundado
en 1844 por Sixta Tulia Pontón y Piedrahíta de Santander (dibujo de Ramón Torres
Méndez, ca. 1850, Museo Nacional).
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María Martínez de
Nisser, heroína y escritora antioqueña (miniatura, ca. 1845, Biblioteca Luis Ángel
Arango).
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Dama santafereña de
mediados del siglo XIX (miniatura en marfil de José María Espinosa).
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Escritora Josefa Acevedo
de Gómez (litografía, El Iris, periódico dedicado al bello sexo, Bogotá,1866).
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La escritora Isabel B.
Cortés (litografía publicada en El Iris, periódico dedicado al bello sexo, Bogotá,
1868).
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Silveria Espinosa de
Rendón, poeta bogotana de la segunda mitad del siglo XIX (Papel Periódico Ilustrado,
Bogotá, 1886).
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Portada del Manual de
ejercicios de escritura y ortografía, 1874.
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Detalle de plana de
caligrafía del Manual de ejercicios de escritura y ortografía, 1874.
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Portada del periódico
Biblioteca de Señoritas, núm. 8, Bogotá, 1858.
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Bordado elaborado con
cabello. Álbum de poemas de Clementina Peralta Mantilla, Bucaramanga, ca. 1880.
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Los oficios domésticos
ocupaban casi todo el tiempo de la mayoría de las mujeres. Criada santafereña retratada
por Epifanio Garay en la segunda mitad del siglo XIX.
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Las mujeres de la clase
alta a mediados del siglo pasado por lo regular recibían alguna educación musical (Dama
al piano, acuarela sobre marfil de José Gabriel Tatis, 1856).
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Interior santafereño,
óleo de Ramón Torres Méndez, 1849.
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Los valores cívicos y
patrióticos se inculcaban desde la infancia. Alegoría de los nueve estados,
Bogotá, 1872 (fotografía, Museo de Arte Moderno, Bogotá).
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Retratarse con un libro
era una pose usual en las fotografías tomadas a finales del siglo pasado y principios del
XX (autor anónimo, Bucaramanga, ca. 1860).
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Grupo de mujeres
retratadas en Medellín por Gonzalo Gaviria, 1876.
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Damas bogotanas dedicadas
a la lectura, ca. 1900 (fotografía de Herrera y Carrizosa).
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Dibujo presentado por
Cecilia Restrepo en calidad de examen para optar por el cargo de Maestra en primeras
letras en Titiribí, 1870. (Archivo Histórico de Antioquia).
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Los contenidos de la
educación femenina en gran medida reforzaron los papeles tradicionales asignados a la
mujer. Estas dos láminas europeas tituladas Condición social de la mujer de acuerdo
con su profesión y Realidad de la vida se popularizaron en América Latina.
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Alegoría de las
misiones, alusiva a la llegada de las comunidades religiosas femeninas a Colombia a
partir del último cuarto del siglo XIX.
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Una alumna del Colegio de
la Enseñanza (Óleo de Ricardo Moros Urbina, Bogotá, 1899. Biblioteca Luis Ángel
Arango).
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Clase de economía
doméstica en Estados Unidos, 1899 (tarjeta postal).
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Los mosaicos de alumnas
aparecen apenas al comienzo del siglo XX. Fotografías del tranvía de mulas que
transportaba las alumnas del Sagrado Corazón en Bogotá, 1915; alumnas del colegio de las
señoritas Torres en Pereira, s. f. (fotografía de Herrera y Carrizosa y Pereira: imagen
e historia, Banco de la República, 1991).
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Aviso mural del
establecimiento educativo abierto por Mercedes Nariño de Ibáñez y Dolores Ibáñez en
Santafé de Bogotá, 1860 (colección Biblioteca Nacional).
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