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"Dame
una noche contigo y moveré el mundo"
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Después del colegio
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Flobert Zapata
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Editorial Universidad de Antioquia,
Medellín, 1994, 119 págs.
"El huevo, el nido, la casa, la
patria, el universo", en esta secuencia de moradas propuestas por Gaston Bachelard
cabría añadir la escuela como otra de las formas del refugio, del escondite. El poeta
vuelve sobre ellas, retorna en imágenes a esa "arquitectura invisible" que
fluye de la intimidad. Después del colegio es un texto donde la grandeza, como
afirmaba Baudelaire, progresa a medida que la intimidad se profundiza. El libro de Flobert
Zapata es un libro íntimo, ya que para el poeta la prisión se encuentra en el exterior.
El autor está inmóvil, por él pasan como en una inmensidad: los salones, los exámenes,
la biblioteca, los maestros, los amores, las normas, la rebeldía. La incandescencia de
sus imágenes da la impresión de que la inmensidad está en nosotros mismos, de que la
inmensidad está en el movimiento del hombre inmóvil. Antes estaba el colegio, su
desasosiego es evocado en el territorio volátil que son los sueños. Esta lírica debe
entenderse como una épica interior, donde las hazañas y los héroes tienen el tamaño de
la imaginación.
No se puede leer Después del colegio
sin emparentarlo con La alegría de querer (1986) de Jairo Aníbal Niño; un halo
diáfano los une (esas ganas de expresar, más allá de su simple expresión) en dos
espacios que son en realidad uno: la escuela y el colegio. Se siente en ambos textos una
"impresión esencial" que busca su expresión. De ahí la atracción que ejercen
sobre toda clase de lectores. Son libros leves; la profundidad en el contenido es un
efecto de la levedad en su forma.
El poemario Después del colegio de
Flobert Zapata mereció el premio nacional Universidad de Antioquia en 1993. Es, como
afirma su prologuista, "un libro desigual, pero intenso. Hay en él un ansia, una
inconformidad con lo fragmentario, un desvelo por el ritmo y un balbuceo que anuncia la
otra voz [...] A veces los elementos descriptivos abdican y el poema torna a su estado de
enigma. En ocasiones el juego de las palabras son silabeos, acrósticos insinuantes que
esperan la voz verdadera del poeta que quiere moler la retórica".
La poesía de Flobert Zapata (Filadelfia
[Caldas], 1958) aparece suspendida -muy leve- sobre el papel y la tinta. Aquí la poesía
triunfa sobre el precario espacio del poema. No es un libro para leer versos, los versos
son una escala (así aparecen construidos) para llegar a la poesía. Su técnica es bien
clara: enumeraciones, descripciones, fragmentos, finales sólidos, constituyen estos
escritos.
VARIACION A ARQUíMEDES
Dame
una noche
contigo
y moveré
el mundo
Flobert Zapata ya había publicado en
1991 el poemario Copia del insecto, una escritura emparentada con la poesía zen
japonesa. Después del colegio está compuesto de dos partes claramente definidas
por su forma: la primera la conforman textos largos, con la tonalidad conversativa del
diálogo cotidiano; la segunda, compuesta de una serie de textos breves que nos recuerda,
por la estructura, su libro anterior:
VARIACION A DESCARTES
Me
besas
luego
existo
Después del colegio es un cuerpo
recio y lleno de encanto. El erotismo, el tiempo, la filosofía, la moral, aparecen
decantados en sus páginas. Su transparencia le da un tono casi ingenuo; he ahí el
encanto. Antes estaba el colegio, con su inmensidad e intimidad, en él la poesía
también se movía, guiñaba, dejaba sus señas, para que el futuro poeta las recogiera.
Al respecto Rilke escribió: "Parece imposible que algo demasiado grande pueda
sostenerse en esta estrechez".
VARIACION A MONTERROSO
Y
cuando
despertó,
el
1
todavía
estaba
ahí.
JORGE H. CADAVID
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