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La visión renovada de nuestra tradición
La mansión de Araucaima
y otros relatos
Álvaro Mutis
Presidencia de la República, Santafé de Bogotá, 1996, 103 pág.
El libro La mansión de Araucaima y
otros relatos
forma parte de la primera "camada" de la colección que
bajo el nombre de Biblioteca Familiar Colombiana ha comenzado a editar este año la
Presidencia de la República.
Según el primer prólogo del libro en
cuestión, escrito por el propio presidente de la república, la citada colección estará
integrada por un total de 30 volúmenes comprendidos en diversos géneros literarios y
campos del pensamiento (ensayo, poesía, novela, literatura infantil, historia, economía
y humor). Al decir de dicho prólogo, los objetivos de la Biblioteca Familiar Colombiana
son: "Brindar una visión renovada de nuestra tradición y proyectar los nuevos
caracteres de una sociedad en transformación, como es la colombiana de hoy, dentro del
gran énfasis que este gobierno del Salto Social ha puesto en la educación..."
Los tonos pasteles -en este caso, rosa y
verde- de las tapas plastificadas y en general el diseño de los libros -elaborados en
formato de veinteavo (media hoja tamaño carta)- dan a la colección un aire de
informalidad, modernismo y coquetería que, es de suponer, tratan de estar a tono con los
propósitos ya transcritos de: "Brindar una visión renovada de nuestra tradición y
proyectar los nuevos caracteres de una sociedad en transformación..."
Luego de la transcripción de una carta,
breve y ceremoniosa, en la que Mutis manifiesta su "satisfacción y orgullo" por
el hecho de que su obra forme parte de esta colección y, a la vez, autoriza la
publicación de los cinco relatos que conforman el libro, aparece el discurso pronunciado
por García Márquez, en la Casa de Nariño, con motivo de los setenta años del escritor
de nuestra zona cafetera.
Inmediatamente después siguen los cinco
relatos, dispuestos en el siguiente orden: La mansión de
Araucaima, El último
rostro, La muerte del estratega, Antes de que cante el gallo y Sharaya.
Detenerse en el contenido de estos relatos, podría resultar un trabajo redundante, pues,
a lo mejor, el lector de estas líneas, debido a las reimpresiones de que han sido objeto,
posee ya suficientes noticias acerca de ellos: el desgano hacia los ideales y elementos
que pudieran justificar la vida humana, la completa incredulidad, la derrota prevista de
antemano gracias a la extraordinaria sabiduría de los personajes y, a pesar de todo, el
apego a la vida que caracteriza a los seres centrales del universo de Mutis y que los hace
en gran modo cínicos, son las características constantes de estos relatos, aunque el
escenario varíe de acuerdo con las necesidades espacio-temporales de las distintas
historias.
En efecto, tanto los personajes
marginales -despojos de las sociedades humanas- reunidos en La mansión de Araucaima,
como el Bolívar clarividente y ya en retirada -cuya singularidad, según Mutis, se debe a
que vivió su juventud: "...con espléndido derroche en la corte de Madrid y en el
París del Consulado y del Imperio..."-, además del estratega austero y resignado
que añora la antigüedad clásica y cuida sus pocos restos que aún quedan en el Imperio
Bizantino, el discípulo viejo y traidor, que en la versión de Mutis decide pasar por
alto su misión redentora e, igualmente, el santón decrépito de Jandripur, todos estos
personajes enuncian el mismo discurso amargo y desesperanzado del Eclesiastés; pero, no
obstante, insisten al mismo tiempo en determinados goces humanos, tales como la vana
sabiduría adquirida en los libros o en la propia vida, o el solaz propiciado por el
cuerpo de una muchacha -Alar-, un banquete o unas abluciones -el dueño de la mansión-,
convirtiéndose, así, en portavoces de una visión posmoderna, esto es, individualista,
impasible y gozona, de la existencia.
Sí, mediante estos personajes hastiados,
que lo saben todo y que siempre terminan pregonando la vanidad de toda lucha, mas, en todo
caso, como los habitantes de la mansión, comen, beben y fornican aun a expensas de
víctimas ignorantes, la obra de Mutis está contribuyendo a: "Proyectar los nuevos
caracteres de una sociedad en transformación, como es la colombiana de hoy, dentro del
gran énfasis que este gobierno del Salto Social ha puesto en la educación..."
ANTONIO SILVERA ARENAS
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