Romántico rezagado, modernista rezagado, vanguardista rezagado


Antología multilingüe
León de Greiff. Selección y prólogo de Hjalmar de Greiff
Colcultura, Santafé de Bogotá, 1995,
468 págs.


Dejádme solo. Non quiero compaña.
Dejádme esquivo. Non gusto coreo.

Una antología multilingüe para un poeta múltiple. Vate, bardo, rapsoda, trovador, cantor, juglar, aedo. La compleja escritura de León de Greiff (1895-1976) queda expresada y patentada a través de una multitud de álter egos, que se cristalizan en cada uno de sus sucesivos heterónimos (sus otros): Leo Legrís, Matías Aldecoa, Gaspar de la Nuit, Sergio Estepario, don Lope de Aguinaga, Bogislao von Greiff, Erik Fjordson, Claudio Monteflavo, Ramón Antigua, Proclo Extravagario, Estrafalario Leo, Hárald el Obscuro, Guillaume de Lorges, Beremundo el Lelo. Símbolos de su movilidad mental, de sus metamorfosis, de sus desdoblamientos, que lo convierten en ese "viajero sedentario, en ese aventurero de la imaginación", como califica Cobo Borda a su transhumancia.

Poeta escéptico, erótico, raro, exiliado, plural, marginal, bohemio, esquivo, altisonante, anárquico. Poeta múltiple, barroco exuberante. "El barco ebrio de Rimbaud, anclado en la altiplanicie", "un vikingo venido a menos cazando ballenas en la sabana de Bogotá". El bardo antioqueño, el aedo aclimatado en el trópico, el vate sueco, el juglar ario, el rapsoda nórdico, confluyen en él: "fallido odiseo, fracasado Simbad, víking de río". Su hijo Hjalmar de Greiff, encargado de seleccionar y prologar esta Antología multilingüe, puntualiza: "Hace más de un siglo los de Greiff no sólo dejaron como un recuerdo el mar, sino también la lengua de las sagas. En la base de León, así se abra en el más ambicioso abanico universal, está el castellano que hablaron sus padres y sus abuelos. La madre de León, hija de alemanes trasladados a Antioquia, jamás conoció lengua distinta que la castellana [...] Los viajes imaginarios al país de sus tatarabuelos se musicalizan con toques mágicos en los cuadernos de versos de León".

León de Greiff no es el nauta anclado en una técnica literaria, dijo Hernando Téllez, quien calificó su poesía como "una creación aparte, trasplantada no sabemos concretamente de dónde y cuya floración -en el trópico- se rige por otros ciclos estacionales". Por su parte, Baldomero Sanín Cano define su fuga, su evasión, así: "De Greiff es ‘el poeta’. Toda su vida, toda su inteligencia, todos sus estudios miran a la poesía [...] Anda por los vocabularios de términos anticuados [...] Saquea los idiomas modernos". Todo poeta verdadero debería ser múltiple. Múltiple en lenguaje y vida. Opulento en su periplo. Ésta parece ser la enseñanza de León de Greiff, quien sonreía con sarcasmo y en silencio viendo patinar en la nada a sus críticos. Unos lo señalaron como gongorista, otros como anticlásico, otros como conceptista. Sus lecturas de Villon, Manrique, Quevedo, Rimbaud, Isidore Ducasee, Poe, Apollinaire, Max Jacob, lo ponen, según sus estudiosos, en relación directa con las vanguardias. Guillermo de Torre lo sitúa como un eco del ultraísmo en Colombia. Charry Lara lo emparienta más allá del simbolismo y más acá de las vanguardias, acorde con los modernistas. Carlos García Prada lo tilda de ‘romántico sin par’. Juan Luis Panero lo define como "romántico rezagado, modernista rezagado, vanguardista rezagado". El cubano Orlando Rodríguez Sardiñas lo ubica como "un poeta transicional". Serguéi Goncharenko lo convierte en un híbrido, en ocasiones parnasiano y en ocasiones simbolista. Otros lo consideran como el precursor de un nuevo ‘ismo’: el sinfonismo. El propio León, multiplicado en espejismos, les responde con sorna: "¡Ni soy lo que ellos dicen... ni en lo que soy estoy!". Hjalmar de Greiff, en el prólogo a esta Antología multilingüe, intenta dar una conclusión: "León iba por otros caminos, a lo mejor muy personales. No sólo no había visto el mar, sino que llegó tarde a la capital. Su grupo fue el de los Trece Panidas, de Medellín, con la revista Panida, diez años antes de que aparecieran Los Nuevos, muy anterior a Piedra y Cielo [...] La dificultad en que se encuentran los críticos de fuera para juzgar el momento de León de Greiff está en el desconocimiento de cómo se produjeron los movimientos del postmodernismo en Colombia".

La aventura lingüística extrema de León de Greiff, su gula por la palabra, su filigrana verbal, su festín y merienda con el lenguaje, lo llevaron a incluir como proyecto la traducción de su obra completa al "castellano básico", para facilitarles el trabajo a sus empecinados detractores. Por fortuna, nunca cumplió su promesa. La Antología multilingüe, editada cuidadosamente por Colcultura, reúne cincuenta poemas (róndeles, baladas, sonatinas, canciones, cancioncillas, cantigas, sonetos, relatos, etc.) traducidos al alemán, catalán, checo, euskera, filipino, francés, inglés, italiano, malayo, ruso y sueco. Actualmente se han traducido ciento cincuenta y tres poemas, muchos de ellos con más de una versión al mismo idioma, por lo que el número de traducciones existentes hasta el momento ha aumentado a doscientas catorce. El único traductor que tuvo un contacto directo con el autor mientras efectuaba su trabajo fue André van Waseenhove (traductor al francés). El primer traductor de León de Greiff al alemán fue el poeta Erich Arendt, en 1975. La más reciente traductora al alemán es Katharina Posada (hija de colombiano y alemana, residente en Heidelberg), traductora también de Álvaro Mutis. El filólogo norteamericano Edgar C. Knowlton es su traductor al inglés. En 1986 apareció en Moscú una antología del catedrático Serguéi Goncharenko titulada Bajo el signo de Leo, con ciento diecinueve poemas. El epígrafe para estas traducciones al ruso, según Hjalmar de Greiff, pueden ser las palabras sustanciosas del poeta Nicolás Guillén que nos sirven como aperitivo: "Preparémonos para encontrarnos con el colombiano León de Greiff, para la fiesta de colores, ritmos excepcionales, músicas inesperadas, pero también al encuentro con la sabiduría amarga, el dolor secreto sin el cual no hay grandes poetas". Cerremos esta nota, escuchando al propio Serguéi Goncharenko cuando afirma: "En esta estilística poética de León de Greiff se reunieron dos principios tradicionalmente contrarios: -la musicalidad- en su sentido más amplio y profundo: el espíritu de la música, y de otra parte el ánimo burlón... Evidentemente, no están errados quienes ven en León de Greiff al Góngora latinoamericano, pero a un Góngora del siglo XX, pleno de experiencia, de hallazgos y decepciones de más de tres siglos literarios..."

JORGE H. CADAVID

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