| Allá lejos, hace tiempos
Los herederos del cacique Suaya.
Historia colonial de Ráquira (1539-1810)
John Orbell
Banco de la República, Santafé de Bogotá, 1995, 312 págs.
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La presente investigación tiene como objetivo hacer una historia del pueblo de
Ráquira y sus alrededores, desde la época prehispánica hasta antes de la independencia,
centrándose en el período colonial (1539-1810). El autor describe, desde el punto de
vista económico, social, político e ideológico, la evolución de esta sociedad y sus
implicaciones.
A lo largo de toda la obra el autor analiza la nueva sociedad colonial, tanto del
lado indígena, reflejando objetivamente su miserable situación, como del español,
donde, con igual objetividad expresa su dominio a través de la justificación religiosa.
Nos ilustra la situación del indígena antes y después de la llegada de los
españoles, comenta sobre la apropiación de la tierra y de la mano de obra indígena, la
producción agrícola y la minería, como base de la economía y la formación de las
haciendas. La creación de los resguardos va a ser el hilo conductor hasta su
desaparición; nos presenta esta institución como medida de protección del indígena al
preservar sus costumbres, pero también como medida de control de la mano de obra y
garantía del pago de tributos, sustento de los españoles. Habla de la mita urbana,
gracias a la cual se levantaron las diferentes ciudades, pues mediante ella se
construyeron los edificios públicos y religiosos, y de la producción alfarera,
ocupación tradicional de las mujeres antes de la llegada de los españoles, que se
convierte en oficio otra vez hasta 1756, como único recurso que tenía el indígena para
subsistir. De esta forma, ubica al lector en un contexto donde aparecen: el proceso de
mestizaje, la hacienda como unidad de producción, la evolución de las instituciones
referentes al trabajo agrícola y un aumento de la población y del poder español.
Capítulo muy importante es el referente al Tributo, por la introducción de la
encomienda como institución económica (se refiere a la encomienda como forma de control
del territorio y de explotar al indígena) y la implementación de ésta con sus
diferentes cambios de tasación, modificaciones y revisiones, base del enriquecimiento de
los funcionarios de la corona y del empobrecimiento, a su vez, de la población nativa. En
este apartado explica el autor circunstancias y casos concretos de estos abusos, como
también sus consecuencias.
Para 1593, se crea el personaje del corregidor de indios, encargado de
recolectar, comercializar y distribuir el tributo entre el encomendero, el rey, el cura,
el protector de naturales y el propio sueldo. Luego vendría el tributo individual con sus
consiguientes cambios en los siglos XVI y XVIII y el remate de los tributos del partido de
Sáchica.
La llegada de los primeros misioneros, su organización en estas tierras, como la
iniciación de la evangelización, son también temas importantes en la obra. Nos relata
el autor, por ejemplo, la manera como los religiosos financiaban sus gastos y cómo se fue
consolidando esta empresa de carácter eclesiástico, a través del monopolio de la
producción agrícola y la fuerza de trabajo de los naturales. Deja ver la verdadera
intención de la catequización, así como el dominio y la extorsión de los indios.
Describe, por ejemplo, cómo fue la construcción de la iglesia de Ráquira y los
estipendios que exigían a los indios para levantar este edificio religioso.
En el siglo XVI se produjo una pugna entre los misioneros y las autoridades
oficiales por el interés de cada cual en recoger lo que le pertenecía en cuanto a las
prebendas y tributos que recibían de los indígenas. Al final de la colonia, los
religiosos ya habían prácticamente tomado el papel del encomendero. Ráquira se había
convertido en un centro de conflictos ligados a una situación local más que al gobierno
de Santafé.
Describe las visitas llevadas a cabo por los oidores y visitadores a esta
región, así como la política y obra de cada personaje, dirigida generalmente a la
propiedad territorial. Estas visitas nos dejan ver los cambios conceptuales por parte de
la corona respecto del resguardo y las tierras de los indígenas. Igualmente, en algunas
nos dan la ubicación, demarcación y descripción de los pueblos indígenas, datos que
muchas veces no son encontrados fácilmente.
La ultima parte, dedicada a los litigios y pleitos de tierra, nos ilustra sobre
el manejo de la tenencia de la tierra en ese momento, los linderos de los pueblos, los
argumentos de los propietarios para la posesión de la tierra y el uso de los documentos
por parte del autor para obtener la información.
Termina refiriéndose a la Independencia y al destino incierto que tuvieron esas
tierras hasta finales del siglo XIX.
Fuentes
Apoyándose en la interpretación de documentos, fuentes y crónicas escritas,
por un lado, y en el análisis de los informes arqueológicos de una región, por el otro,
el autor llega a determinar cómo se dio un proceso histórico y social y en qué
circunstancias se desarrolló en una articulación donde la arqueología y la
antropología son historia y están relacionadas entre sí.
Esta relación entre la arqueología, la antropología y la historia se da desde
el mismo momento del comienzo de la investigación, de la recolección de datos, de la
formulación de la hipótesis y del planteamiento del problema. Es una relación con el
hombre, donde éste hace el papel de protagonista. La arqueología nos da la información
a través de los restos materiales del pasado, restos que el hombre elaboró y desechó,
ya sea como basura o como monumento, material que es fiel a las actividades realizadas en
ese tiempo. La antropología nos aporta el estudio del proceso cultural, el desarrollo de
una sociedad viva, ilustrándonos en sus costumbres y actitudes mentales ante las
situaciones de cambio. La historia recoge toda esta información para corroborarla y
transformarla en los acontecimientos y sucesos que se dan en una sociedad y que responden
a comportamientos en el tiempo y en el espacio. De esta forma se entrelazan estas
especialidades y se hacen necesarias las unas a las otras, reflejando no sólo aspectos
sociales sino también económicos, políticos e ideológicos.
Gracias a esta interrelación, en la obra se desarrolla toda una visión del
pasado de un pueblo y sus habitantes, utilizando sus restos materiales, como son la
cerámica, la organización actual de su sociedad y los documentos históricos recogidos e
interpretados con todo el rigor de un investigador.
Es evidente que el autor, John Orbell, maneja los datos de los archivos y conoce
la metodología del investigador. Además, nos enseña cómo utiliza las diferentes
fuentes, no sólo las historias de primera (documentos del archivo histórico) y segunda
mano (crónicas y libros ya publicados), sino los informes arqueológicos que en este caso
fueron un gran complemento para sus datos históricos (Ana María Falchetti, La
arqueología de Sutamarchán [Boyacá], 1975). Se refleja su influencia antropológica
al contrastar su información con recursos de esta disciplina y así presentar un momento
global de esta cultura.
Crítica y aportes
Este libro significa un gran aporte a la historia, pues es un ejemplo de lo que
llamamos historia regional. El autor toma este pueblo de Ráquira y lo analiza; desarrolla
su historia y aspectos internos que de una u otra forma van a repercutir en el resto del
país.
Podríamos decir también que es una historia de los vencidos, porque nos da una
visión específica sobre la situación del nativo. El tratamiento de los diferentes
capítulos se da alrededor de la figura del indígena y su relación de inferioridad
frente al español.
Plantea un problema interesante en cuanto a la orientación de la conquista por
parte de la corona, la cual gira básicamente alrededor de la apropiación territorial.
Igualmente afirma, después de analizar los documentos, en especial las cédulas reales,
la situación de ignorancia de la corona en cuanto a sus propiedades recién colonizadas.
Hace una clarificación de las diferentes estancias relacionadas con la tenencia de la
tierra y de cómo esas tierras fueron privatizándose en mano de los españoles.
Como ya dijimos, la figura del indígena está tratada ampliamente, a pesar de
que el material sobre este tema es escaso. Sin embargo, le queda al lector la imagen de la
situación que tuvieron que soportar los nativos y sus dificultades para sobrevivir. Al
indio Capitán Suaya lo nombra poco. En 1553 se hace referencia, en los documentos, a este
personaje como líder importante de este pueblo de Ráquira. Igualmente revela cómo se
manejaron las diferentes instituciones coloniales, tema obligado para conocer la
organización política y socioeconómica de la nueva sociedad.
Su conocimiento de la región lo lleva a transmitirnos elementos geográficos
tanto del pasado como actuales, que son básicos para escribir sobre un pueblo o lugar
específico.
Insisto en el aspecto interdisciplinario ya mencionado, que hace completa una
obra y le aporta al lector abundante información y conocimiento del tema.
Las referencias bibliográficas son claras, lo que permite la fácil ubicación
del material de consulta. El Archivo General de la Nación aportó la mayoría de los
datos, al cual se refiere como ANC (Archivo Nacional de Colombia). Sería bueno aclarar
que actualmente el archivo se conoce como AGN (Archivo General de la Nación).
En general es un libro interesante, en el que se hace la historia detallada de un
pueblo específico, escrito en un lenguaje claro y agradable, lo cual nos lleva a vivir un
poco en este sitio y a conocer sus secretos.
CECILIA RESTREPO DE FUSE |