Consolidación del Estado nacional en Colombia:
1886-1900
Gustavo Bell Lemus
Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad del Atlántico.
Ha sido hasta ahora tendencia muy marcada
entre nuestros historiadores, la excesiva concentración alrededor de la Constitución de
1886 como objeto de estudio de la Regeneración. Si bien ella resume y revela, como pocos
documentos, este perÃodo de nuestra historia, se ha perdido de vista que la Constitución
es tan solo el punto de partida de la organización institucional de un Estado, es ella la
norma fundamental sobre la cual se desenvuelve todo un sistema jurÃdico-polÃtico que
termina por concretarla y extenderla a todos los ámbitos posibles de la sociedad
destinataria.
Nuestros estudios constitucionales, a su
vez, han desdeñado la mayorÃa de las veces el supuesto fáctico que alimenta las
Constituciones y se han quedado en meras compilaciones que sólo recogen los textos tal
como se produjeron, sin un análisis de su desarrollo posterior, que constituye su
verdadero objetivo. En la medida en que una norma jurÃdica y más una
constitucional produce alteraciones en el modo de ser y en las relaciones sociales
de la sociedad destinataria de la misma, es lógico que sea en ella donde se expresen los
factores reales de poder que la sustentan y sea por medio de ella como se organicen la
sociedad y el Estado. Esa interacción entre el hecho polÃtico y la normatividad
jurÃdica es la dinámica que debe guiarnos al emprender el estudio de un perÃodo de
nuestra historia.
El proyecto de unificación nacional y de
centralización del poder polÃtico, que comprendÃa la nueva configuración del Estado
colombiano, quedó plasmado formalmente en la Constitución de 1886 y tuvo un desarrollo
normativo posterior que vinieron a darle una nueva institucionahidad al paÃs. Este
proceso se dio a partir de la Constitución y desde ésta, y se tradujo en un ordenamiento
jurÃdico hermenéutico que creó un "espacio legal", indispensable para el
ejercicio del poder polÃtico, que se orientó básicamente a imponer su legitimidad a
todo el conjunto de la nación y a unificar la economÃa.
La centralización del poder polÃtico no
solamente se definió desde la Constitución sino que se tradujo además en la
nacionalización de las distintas legislaciones, en la supremacÃa de la nación sobre los
departamentos y en otras medidas que tuvieron a dos instituciones como instrumentos de su
imposición: la Iglesia católica y las fuerzas armadas. Estas dos instituciones, que
quizá eran las únicas que tenÃan verdadero alcance nacional, le sirvieron al poder
central para extender y reproducir su dominio a todo el territorio colombiano.
Centralizado el poder polÃtico e
impuesta su legitimidad, el otro objetivo básico de ha Regeneración fue indudablemente
la unificación de la economÃa, desarticulada y menguada por el intenso federalismo
anterior; objetivo que se logró mediante la puesta en marcha de una serie de
disposiciones constitucionales y legales que buscaban fundamentalmente la creación de un
auténtico mercado nacional. Tales medidas iban desde el incremento del gasto público,
organización del Banco Nacional, centralización de las principales rentas públicas,
protección aduanera y subyención a nuevas industrias, hasta la creación de una
burocracia nacional.
Se ha querido estudiar en esta
monografÃa no solamente la normatividad jurÃdica propiamente tal sino que se pretende
darle un sentido coherente a la misma al reconocer la dinámica de la interacción hecho
polÃtico-norma jurÃdica. Se plantean algunas inquietudes sobre cómo se crearon algunas
leyes y cómo se aplicaron algunas medidas que tenÃan contenidos claramente polÃticos.
El estudio del proceso
jurÃdico-polÃtico de la Regeneración apenas está esbozado en la monografÃa y sugiere
algunas puntos por profundizar; ella es tan sólo una primera aproximación que se queda
aún en las legislaciones de 1886 a 1900, pero que tiene indudablemente como objetivo la
indagación final de las ordenanzas y acuerdos que se produjeron en ese perÃodo en todo
el territorio nacional.
No basta la sola interpretación
polÃtica de la Constitución de 1886; se debe ir hasta su traducción en el ámbito
departamental y municipal, ahà donde el poder polÃtico se concreta, donde mueve a la
historia. |