La crisis en los partidos colombianos
Rodrigo Timarán T.
Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Mariana de Pasto
Satisfactorio y saludable para la
formación intelectual haber elaborado una breve reseña descorriendo los velos de la
historia con el propósito de conocer los hechos como fenómenos objetivos, con sus
correspondientes causas que los engendraron y las razones mismas que impulsaron a la
voluntad humana para ser causa eficiente de los acontecimientos.
Los partidos polÃticos, según Bernal
Jiménez, se presentan como los cauces por los cuales corren, y a veces se desbordan,
determinadas corrientes de la opinión ciudadana.
Se ha dicho, y con razón, que la vida de
la sociedad, al igual que la vida humana, se parte en edades especÃficas de evolución,
progresiva y regresiva.
El proceso de institucionalización,
según el mismo autor, se confunde con la historia misma de los pueblos. En el vasto campo
de la vida polÃtica y de la religiosa cobra especial trascendencia. Dentro de las
sociedades polÃticas se ha institucionalizado una multiplicidad de costumbres o normas
que durante largo tiempo fueron simple derecho consuetudinario.
"Solamente cuando en un pueblo se ha
perfeccionado el proceso de institucionalización de tales formas orgánicas de
convivencia, dicho pueblo adquiere la madurez de su vida societaria y puede influir
fecundamente sobre otros pueblos."
"A su vez la decadencia de los pueblos se inicia con la disolución o desfiguración
de sus instituciones. AsÃ, el Estado, el sistema, la doctrina, el partido polÃtico se
desfiguran y corrompen por múltiples causas que, nos pone de presente la crónica de las
grandes civilizaciones antiguas y modernas".
El estadista no es ya el que hace feliz
al ciudadano sino el que con más habilidad lo explota, quien hace crecer su popularidad a
costa del espÃritu ingenuo, resignado e impotente de ese ciudadano a quien debiera
proteger y elevar; no es hombre de Estado quien sirve a sus compatriotas sino quien con
más dureza se hace servir.
El hombre honrado va quedándose zaguero
como simple blanco de hazmerreÃr, y el más listo vale más porque, no importan los
medios, ha llegado primero.
El polÃtico y el conductor de multitudes
parecen de mejor recibo cuando traicionan y se traicionan, cuando fingen, cuando con
cautela o interés rescatan u ocultan la verdad.
En este trabajo se trató de demostrar la
crisis en la democracia representativa colombiana, al igual que en su derecho objetivo,
como consecuencia de la crisis en sus partidos tradicionales. Porque si éstos, que son
los canalizadores del querer popular, se desvirtúan, para dar cauce a otros propósitos,
ajenos a la finalidad para la cual se les dio existencia, necesariamente, o deben
reorganizarse en una forma más conveniente y adecuada al momento, o deben morir para dar
paso a nuevas organizaciones polÃticas en las que sà se busque el bienestar colectivo
como resultado de la opinión popular. |