Escisión entre el discurso pedagógico y la práctica cotidiana


El saber pedagógico del profesor en Medellín
Rafael Flórez Ochoa, Flor Alba Franco, Rocío Galvis.
Copiyepes, Medellín, 1985, 129 páginas.


El propósito de la investigación que aquí se reseña ha sido establecer qué modelos pedagógicos han guiado en el fondo a los profesores de las siete facultades de educación —tanto públicas como privadas— existentes en Medellín. Se considera que, entre los sectores docentes, éste es uno de los que muestra concepciones pedagógicas más elaboradas, en contraste con los maestros de primaria y secundaria, los cuales aún "no han superado cierta ingenuidad pedagógica", como lo señalan los trabajos anteriores de Rafael Flórez.

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Al abordar un elemento clave en la "cadena transmisora educativa de nuestra sociedad", han querido los autores contribuir al análisis de aspectos particulares, de instituciones, de pequeños grupos sociales, que permita el conocimiento de los distintos modelos que han ido conformando los valores culturales y educativos de nuestra sociedad.

El estudio, cuyo enfoque es de índole descriptivo-explicativo, parte de la definición teórica de cinco modelos o paradigmas educativos —definidos con fundamento en factores que les son comunes, pero que se diferencian en la importancia que les conceden y en la forma y el grado de interrelación que establecen entre éstos— con el objeto de comprobar la existencia de tal o cual de dichos modelos en un grupo concreto de educadores.

Estos esquemas son: el modelo tradicionalista, que privilegia la formación del carácter y se vale de un método de enseñanza —aprendizaje academicista y verbalista. El modelo del transmisionismo conductista, apoyado en la tecnología educativa, que se desenvuelve paralelamente con la "creciente racionalización y planeación económica de los recursos humanos" y que se caracteriza por la "transmisión parcelada de saberes técnicos mediante un adiestramiento experimental". El modelo del romanticismo pedagógico, inspirado en Juan Jacobo Rousseau, en el que el "desarrollo natural del niño se convierte en la meta y a la vez en el método de la educación". El modelo del desarrollismo pedagógico basado en las teorías de John Dewey y Jean Piaget, en el cual "la meta educativa es que cada individuo acceda progresiva y secuencialmente a la etapa superior de desarrollo intelectual de acuerdo con las necesidades y condiciones de cada uno". Y el modelo socialista que propende a un mayor nexo entre trabajo productivo y educación, y al acceso a esta última de todos los individuos, sin distingo de clase social, (pág. 33).

A pesar de la definición previa de estos paradigmas, lo cual arroja luces para interpretar la estructura pedagógica de los docentes estudiados, se parte del supuesto de que dichos modelos no se encuentran en estado "puro" en nuestra sociedad y que tampoco prevalece un modelo único, aunque es razonable encontrar la preponderancia de alguno de ellos, así sea de manera matizada.

Son cuatro los objetivos específicos propuestos: el primero consiste en identificar en los profesores las relaciones de orden conceptual en torno a las cuestiones planteadas por cualquiera de las tendencias pedagógicas, a saber: las metas educativas, la relación alumno-profesor, los contenidos de aprendizaje, el concepto de desarrollo intelectual y los métodos y técnicas de aprendizaje. El segundo objetivo atiende a la caracterización de los modelos predominantes en el grupo que conforma la muestra, a partir del análisis de los factores. El tercero busca medir la comprensión acerca de los conceptos ‘educación’ y ‘pedagogía’. Y el último apunta a precisar el punto de vista de este núcleo respecto a su profesión.

La muestra se constituyó con 146 docentes, de los cuales el 58.9% pertenecían al sexo masculino; el 88.4% eran licenciados en educación o adelantaban estudios de especialización en este ramo, porcentaje que permite afirmar que gran parte de la población estaba conformada por profesionales de la educación. Un alto número —114— poseían experiencia de ocho o más años en el campo educativo. Sin embargo, su grado de vinculación laboral no era muy estable y predominaban los profesores de cátedra, excepto en la facultad de educación de la Universidad de Antioquia, donde gran número de sus profesores tiene vinculación de tiempo completo.

Con base en los modelos pedagógicos definidos teóricamente, se formuló una serie de puntos que abarcaran los presupuestos básicos de cada corriente, a fin de hacerlos servir como instrumento aplicable al estudio de la población seleccionada. Partiendo de las respuestas dadas se procesó la información con la técnica del análisis factorial, interrelacionando los diversos elementos, procesamiento que arrojó como resultado veintiún factores, ocho de los cuales se estimaron como de mayor peso e importancia para efectos de la interpretación. Estos factores pretenden explicar "los esquemas pedagógicos conceptuales propuestos con el fin de analizar sus repercusiones teóricas y sus implicaciones en la práctica pedagógica cotidiana" (Pág. 55).

Los resultados del análisis permitieron establecer que el pensamiento pedagógico de la población encuestada era "predominantemente romántico-desarrollista y a la vez paradógicamente tradicionalista" (Pág. 94). Del mismo modo, se evidenció la gran heterogeneidad de las ideas que los profesores sustentaban en torno a los elementos constituyentes de la escuela, al punto que ni siquiera en cada enfoque individual existía coherencia al respecto. Queda abierto así un interrogante frente a la escisión entre el discurso pedagógico y la práctica cotidiana, cuya respuesta deberán intentar esfuerzos posteriores.

Sobre las diferencias entre los conceptos ‘educación’ y ‘pedagogía’, surgió una amplia gama de acepciones que ponen de presente un debate aún inconcluso en el ámbito educativo; sólo un 6.84% no señaló diferenciación entre estos dos conceptos.

En lo que se refiere a la apreciación acerca de la profesión, se hizo hincapié en la importancia de la preparación científica, pedagógica y metodológica, en oposición al saber puramente empírico e improvisado. Se encontró un buen grado de aceptación de la actividad docente, pues la situación de profesor universitario es privilegiada frente a la de otros profesionales, cuyas condiciones de trabajo implican un mayor número de dificultades y por lo tanto de descontento frente a la labor realizada. No obstante ser de gran interés, este primer diagnóstico, la metodología utilizada deja insatisfacciones, pues de cierta manera se concede prelación al aspecto técnico y cuantitativo en detrimento del examen crítico de los problemas. La definición de los modelos teóricos es aún simple y esquemática; la formulación de los puntos del cuestionario, confusa e imprecisa. Por lo demás, es discutible la indagación e identificación de estructuras mentales basada en la técnica de cuestionarios, en donde ya están previamente "definidos" y "dirigidos" los modelos, sin el complemento, por ejemplo, de entrevistas profundizadoras y de la confrontación entre lo que se dice, se piensa y se hace.

No hay un seguimiento de la trayectoria de los docentes, lo que era perfectamente viable, dado el reducido número de personas incluidas en la muestra, lo que hubiera permitido ahondar en los temas. Sin embargo, vale la pena destacar la importancia de reconstruir las formas de pensamiento de los grupos intelectuales que han influido en la difusión de modelos culturales en nuestra sociedad, entre los cuales los estamentos de educadores y de formadores de docentes —maestros de maestros— desempeñan papel sobresaliente. Empero, hay que señalar la delicada tarea que este inventario entraña, y lo inexplorado de este camino en el terreno de la investigación en el país.

MARTA CECILIA HERRERA CORTES