Camilo
investigador
La
proletarización de Bogotá
Camilo Torres
Fondo Editorial Cerec, Editorial Cerec 1987, pág. 88.
En su excelente
prólogo a este libro, Gonzalo Cataño se refiere a Camilo Torres como "una de las
figuras más queridas de la historia contemporánea del país". Fue querido, sin
duda. Pero también fue controvertido y combatido. Luego, después de abatido y muerto,
fue relegado al inofensivo nicho de santo y mártir. En vida, muchos decían que era
"políticamente ingenuo". Otros, en cambio, lo tenían por profundamente
acertado. Pero todos se sorprendieron con su opción guerrillera. Pocos la aceptaban;
ninguno la explicaba. Aun en el apogeo de su actividad política, en 1965, Camilo era una
figura desconocida. Y lo sigue siendo.
Su tesis de grado
publicada ahora por primera vez, y por primera vez traducida al español, ya que fue
redactada en francés para obtener la licenciatura en ciencias sociales de la Universidad
Católica de Lovaina es un documento que nos ayuda a conocerlo. Por lo menos en una
de sus facetas. Lo vemos aquí como investigador social, autor, como dice Cataño,
"del primer texto moderno de sociología urbana en Colombia".
Para el conocimiento de
Camilo es fundamental tener en cuenta este trabajo, puesto que constituye su punto de
partida. Se trata de una descripción, sin preconceptos ideológicos, de la realidad de su
ciudad natal, Bogotá. Durante los años que siguieron (de 1959 a 1965), Camilo se
adentraría mucho más en la realidad nacional, observada desde los varios ángulos que
ofrecían sus múltiples actividades: cofundador de la facultad de sociología de la
Universidad Nacional, profesor de la misma, capellán universitario, decano del Instituto
de Administración Social de la Esap, párroco de la Veracruz, miembro de la junta
directiva del Incora, y mucho más.
No es fácil entender
cómo Camilo, en medio de tantas tareas, haya encontrado tiempo para seguir elaborando
estudios sociológicos. Sin embargo, lo hizo. Entre otros trabajos redactó, en 1961, una
introducción al capítulo IV de la mémoire que aquí se reseña: "La
proletarización de Bogotá". De ahí el título que los editores de la publicación
actual escogieron para la tesis. La nueva presentación no fue un capricho de Camilo sino
que representó un avance crítico en su manera de concebir las injusticias sociales y sus
causas. Dos años más tarde (1963) tendría listo lo que iba a ser su último estudio
sociológico de envergadura, La Violencia y los cambios socioculturales. Lo
presentó como ponencia en el Primer Congreso de Sociología de Colombia, congreso que el
propio Camilo presidió. Aquel trabajo marca un hito en su pensamiento social y encierra
una perspectiva analítica que intenta conferir sentido y alcance a los procesos
sociales", para citar nuevamente al profesor Cataño.
Se ha hablado mucho del
"pensamiento político" de Camilo. En realidad, su programa para un cambio de
estructuras en el país se mostró deficiente. Su actuar político fue tan fugaz, y tan
prontamente encaminado hacia el enfrentamiento armado con las clases dirigentes, que
Camilo no alcanzó a elaborar un pensamiento original en ese campo. Acerca de su aporte
conceptual a la teología de la liberación, tampoco hay mucho que decir. Camilo
funcionó, teológicamente, dentro de unos parámetros escolásticos de corte tomista; por
lo tanto, su pensamiento teológico era muy inferior a su testimonio como cristiano.
Camilo hizo teología obrando.
En cambio, dentro de su
disciplina escogida, la de los estudios sociales, el futuro "cura guerrillero"
se perfiló primero como uno de los pensadores más auténticos del país. Con sus alumnos
de la Nacional, organizaba grupos de estudio sobre la realidad de los barrios obreros,
planteando la transformación de la sociedad como una meta conjunta de pueblo e
intelectuales. Camilo fue, sin duda, precursor de la "investigación
participativa" que se ha impuesto ahora como modelo en las mejores escuelas
sociológicas. Fue precisamente, aquella fusión del estudio con la acción transformadora
la que lo llevó, en un lapso muy breve y en unas circunstancias particulares, a su
compromiso total con la lucha revolucionaria.
La presente edición de
su estudio inicial sobre la realidad de Bogotá representa un esfuerzo por acercarnos a
Camilo en su justa dimensión. Este no es el Camilo de sus contemporáneos de la
burguesía bogotana: un muchachón bueno pero que se desquició al final y cogió por mal
camino. Tampoco es el mito que pasa a la historia, en compañía del Che, como guerrillero
heroico. Ni Camilo ni el Che caben realmente en un afiche o en un eslogan político.
La virtud, entonces, de
la publicación que el Fondo Editorial CEREC nos proporciona aquí es que completa la obra
de Camilo ya recopilada. El trabajo pionero en este sentido fue realizado en México por
Guitemie Olivieri y Oscar Maldonado a fines del decenio del 60, y publicado por Ediciones
Era en 1970 con el título Camilo Torres: cristianismo y revolución. Se trata de
un trabajo casi exhaustivo. Sólo faltaba, inexplicablemente, esta tesis de grado. Y el
presente volumen llena el vacío con el importante texto original espléndidamente anotado
y situado en su contexto histórico.
WALTER J. BRODERICK |