Transporte
vs. Desarrollo
"Transporte y crecimiento
regional en Colombia"
Emilio Latorre
Publicaciones Cerec y Uniandes, 1986
Emilio Latorre ha hecho un
interesante esfuerzo para formular algunas hipótesis entre el desarrollo histórico de
los diversos medios del transporte en Colombia y las estructuras de crecimiento regional
en nuestro país. El trabajo de Latorre analiza la influencia que tuvo el
desarrollo de los ferrocarriles a finales del siglo XIX y las primeras tres décadas del
siglo XX, y posteriormente el auge del desarrollo del transporte por carretera a partir de
finales de la década de los treinta hasta la época actual.
Según Latorre la importancia del
transporte en Colombia ha sido irregular en cuanto a su influencia sobre la distribución
espacial y urbana del país. En algunos casos los centros que ha unido el transporte han
resultado o han tenido un desarrollo equilibrado. En otros el transporte ha contribuido
más bien a la depresión de algunas ciudades o puertos que han visto toda su importancia
disminuida con relación a un gran polo o centro de atracción regional.
Un buen ejemplo de ello es lo acontecido
con el río Magdalena. Si bien el río Magdalena, anota el autor, "ha sido importante
para el desarrollo de Colombia y fue elemento decisivo para la localización de
Barranquilla, una de las principales ciudades del país, el tiempo ha demostrado que este
modo no ha tenido la fuerza de estructuración que se hubiera esperado, de ser cierta la
teoría de los ejes del transporte para el caso fluvial en Colombia. Por el contrario, ni
siquiera los puntos de transbordo entre el río y otros modos, que en principio han debido
perfilarse como lugares importantes para la localización de actividades económicas, han
tenido una posición destacada en la jerarquía demográfica del país. Ni Puerto Berrío;
ni Puerto Wilches, ni La Dorada, ni Calamar, han sido municipios de importancia
significativa en el contexto nacional.
Sólo aparecen en 1973 dos poblaciones
sobre el río con más de cien mil habitantes: Barranquilla y Barrancabermeja. Ellos deben
su crecimiento posterior a 1938, no al río, sino a las actividades industriales y de
exportación en el primer caso, y, en el segundo, a la explotación y refinamiento del
petróleo. Evidentemente el río jugó un papel importante en su génesis, pero después
su papel ha sido menor como elemento estructurador".
El autor analiza también la teoría del
eje de vaciado, fenómeno por el cual el desarrollo del transporte ya sea férreo o por
carretera o fluvial, cuando une un centro importante con centros poblacionales
secundarios, tiende a reforzar el crecimiento económico del primero estancando el
crecimiento económico de los segundos. Este es el caso que constata el autor en el
desarrollo del transporte en Antioquia en donde no se unieron ciudades de igual
importancia relativa. "En Antioquia son los municipios lejanos y no comunicados con
Medellín los que experimentan en el período un importante crecimiento demográfico. En
el momento en que un municipio es unido al lugar central (Medellín) su dinamismo
disminuye. Aparecen solamente puntos de desarrollo en el caso de los puntos de cambio de
modo de transporte en Puerto Berrío y Dabeiba.
La misma conformación de una red radial
con centro en Medellín muestra la clara relación entre este punto central y su periferia
vaciada. El caso más evidente al mirar la pérdida de dinamismo demográfico de todos los
municipios sobre la vía férrea".
Retomando los estudios de Mc-Greevy, el
autor ilustra la inmensa importancia que ha tenido el desarrollo del transporte en el
desarrollo regional colombiano y especialísimamente en las zonas cafeteras. El caso de
Cali se ilustra con abundante documentación en el estudio. Hasta cuando se abre el
ferrocarril del pacífico y el canal de Panamá, Cali todavía no había dado el salto
cualitativo que ya habían podido dar Bogotá y Medellín con su integración a unas
economías exportadoras a través de sus ferrocarriles al río Magdalena. Hacia 1915 /
1920 Cali pasó a ocupar un lugar de preeminencia en el occidente colombiano gracias a la
apertura del ferrocarril del pacífico, del canal de Panamá y la integración con la zona
cafetera mediante la conexión del ferrocarril con la región del viejo Caldas. El
desarrollo industrial de Cali se ubica entre 1915 / 1930 lo cual está definitivamente
unido al desarrollo regional.
La gran conclusión del libro, en
síntesis, es que las consecuencias del desarrollo del transporte no han sido idénticas
para las regiones o ciudades. Unas han visto acentuada su preeminencia al paso que otras
ciudades han visto disminuida su importancia relativa con el crecimiento del transporte.
"Es indudable, concluye el autor, que en el caso colombiano los transportes han
tenido una importancia significativa. Pero al hablar aquí de importancia significativa
nos referimos a que ellos han sido motor de dinamismo de determinadas zonas (centros
urbanos en particular y puntas de lanza para el estancamiento de otras zonas como está
bien ilustrado para el caso de Cundinamarca y Antioquia). Mientras Medellín y Bogotá
siguen creciendo, los municipios unidos a estas ciudades por sistemas de transporte, o se
estancan o inclusive pierden población.
Desde el punto de vista de la
planificación regional no parece entonces tan evidente que el sistema de transporte sea
una herramienta de primera calidad para desarrollar a una determinada zona. Lo más
probable, según los resultados de este análisis, es que la región menos desarrollada
sufra un proceso de vaciado. Sólo en el caso donde se garantiza una relativa igualdad
económica y una relativa igualdad en la inversión productiva futura, se podrán generar
ejes de desarrollo importantes a lo largo de estos puntos". Creo que esta es la gran
conclusión del estudio que sin lugar a dudas debe ser un punto que se analice con mucho
cuidado al desarrollar planes como el que actualmente está en marcha de la
rehabilitación: No basta con unir zonas afectadas por la violencia a las capitales para
asegurar el bienestar y el desarrollo de las primeras. Si entre los núcleos que une el
transporte no existe alguna similitud económica o al menos una actividad comercial de
importancia, el centro tenderá a absorber a la periferia, y la unión que permite el
transporte no hace más que acentuar el marchitamiento de la zona débil en beneficio de
la ciudad central.
JUAN CAMILO RESTREPO SALAZAR |