Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 2,  Volumen XXI , 1984
 
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Regreso de teatro. Oleo, 1933. 0.55 X 0.45m.  Casa Museo

El precio de la patria
Pedro Nel Goméz 1899-1984 

(segunda parte)

V

La decisión de Pedro Nel de dedicarse al arte público fue tomada a partir de los disturbios que tuvieron lugar durante la huelga de trabajadores ferroviarios de Medellín, en 1934. Estos acontecimientos antecedieron en pocos días a la realización de su exposición a mediados de junio, en el salón central del capitolio de Bogotá. Las 114 obras exhibidas, entre óleos y acuarelas, comprendían escenas familiares, temas políticos, alegorías, obras como Lección de anatomía, que recordaban la gran pintura holandesa y retratos entre los que se encontraba el de Efe Gómez. Fueron estos últimos los que recibieron comentarios críticos: "Pocas veces se construyó un retrato en Colombia con mayor economía de elementos, con más deliberado desprecio por cuanto pudiera halagar o distraer al espectador, con más absoluta ausencia de anécdota. (...)  Como retratista, como pintor de caballete, el pintor antioqueño logra ser veraz en la discreción, audaz en la sobriedad, agudo, vigoroso y profundamente humano" 25. La exposición de Pedro Nel fue contundente; así no acabara de gustar su estilo, no se dudaba de su dedicación y talento. Junto con Ignacio Gómez Jaramillo (1910-1970), también antioqueño, constituían la vanguardia artística colombiana; por lo tanto no parecería el momento más propicio, de su parte, para cambiar el rumbo de la pintura. El ofrecimiento de los muros del recién construido Palacio Municipal de Medellín le brindó la oportunidad de lograr su ambiciosa
Con sus conocimientos de la técnica del fresco aprendida en la Academia de Florencia y sus propias innovaciones al procedimiento, comenzó fogosamente su trabajo.
El muralismo moderno nació en México en 1921 como una necesidad después de la Revolución: se debía educar, crear una conciencia pública y nacional. Llevaba poco más de un decenio de desenvolvimiento y ya había obtenido reconocimiento universal. Los artistas pioneros: Diego Rivera (1886-1957), José Clemente Orozco (1833-1949), y David Alfaro Siqueiros (1896-1974) habían logrado desde sus diferentes estilos y planteamientos influir a norteamericanos y europeos 'El,escándalo suscitado con ocasión de la destrucción del mural de Rivera en el Rockfeller Center, en febrero de 1934, por orden del propio Rockfeller, quien cándidamente y con anterioridad había solicitado al pintor "sustituir la cara de Lenin por algún hombre desconocido
26 , confirmaba la popularidad del arte mexicano. La dura lucha emprendida en 1921 era recompensada con la notabilidad y la difusión. Simultáneamente con este acontecimiento, el mismo año en que el pintor colombiano se decidía por este arte, Diego Rivera afirmaba con plena conciencia: "El desarrollo social de nuestros días es una continua, acelerada marcha hacia la colectivización; de ahí que la necesidad de la pintura mural, cuyo carácter es esencialmente colectivo, se vuelva cada vez más apremiante. La  sin par trinidad de la construcción moderna: acero, vidrio y concreto, es en sí misma la mejor razón para el surgimiento del fresco en nuestros días. El fresco es la única forma de pintura que encuentra su verdadero lugar en la luz de las elevadas construcciones de acero, concreto y vidrio  que levantamos actualmente, tal como en la arquitectura temprana instruían aquellas paredes pesadas y gigantescas" 27 . Esta precisión de relaciones de fresco y arquitectura permiten concluir que Pedro Nel, ingeniero, arquitecto y urbanista, estaba destinado por preparación, por lugar  y tiempo para la tarea que se había impuesto.
Los frescos del Palacio Municipal fueron probablemente los primeros que hicieron en Colombia. Y la primera obra de arte pública que cumplía todos los requisitos: edificio accesible a la comunidad, grandes proporciones y transmisión de información de tipo histórico y sociológico: en lugar propicio aparecen Bolívar, el desarrollo de la industria, la tragedia de las bananeras y de la Choco Pacific, la costurera, el proceso completo de la recolección del café, etc. En especial este último, está contado por medio de signos sensibles, de gestos adecuados que resultan de fácil y sentida lectura para un pueblo que ha formado parte de la vida nómada de los trabajadores de este producto. Cuando estuvieron terminados, Jorge Zalamea encontró en Pedro Nel varios impedimentos para tener éxito en la empresa, pero el más grande para el crítico fue "el desdén de Pedro Nel por el orden, su apartamiento del espíritu de la geometría, la ceguedad que le impide descubrir las divinas leyes (...) Sus frescos, principalmente el gigantesco que preside las deliberaciones del cabildo medellinense, pertenecen al primer día de la creación: todo es amontonamiento y confusión (...) Por ser inseparable de la arquitectura en que se incrusta, impone en realidad al artista una distribución de malas, de figuras y de grupos, de objetos en la que sea mínima la parte concedida al azar de la improvisación"
28 . Pedro Nel debió de sonreír al leer esta crítica; por su profesión de ingeniero y arquitecto tenía un sentido del orden en la composición, un gusto por la perspectiva, que más adelante lo llevó a escribir un tratado en tres volúmenes y a enseñar esta ciencia en la universidad. Aun en sus versos se traduce su gusto por la geometría:
Curva extraña, espacio diagonal
Cubierta única para lo viviente
La divinidad lejana, nebulosa espiral
Viaja en luz se nos hace presente.
29
En sus siguientes frescos procede, tal vez para acallar las críticas, a elaborar unos bocetos que son verdaderas acuarelas abstractas, emparentadas con Robert Delaunay (1885-1941) y el orfismo, por los ritmos que las animan. A partir de ellas realiza el proceso opuesto al de Piet Mondrian (1872-1944) y las va llenando de figuras hasta llegar a los cartones que anteceden el fresco. Para la sensibilidad moderna, educada en la apreciación de la obra abstracta, los bocetos no figurativos son la obra de arte y no el fresco final de la epopeya antioqueña. El mural es un híbrido que participa del expresionismo, en cuanto la elaboración de ciertos símbolos de proporciones descomunales, que tienen que ver con lo desmedido del movimiento alemán de principios de siglo; del futurismo por sus relaciones con la tecnología e industrialización -en la obra de Pedro Nel se percibe el placer con el que pinta una turbina-; del espíritu clásico de Grecia, del humanismo del Renacimiento italiano  y del primitivismo en ciertos sistemas de narración. Por todas estas razones no se lo puede medir con los mismos parámetros de la pintura o de la escultura sino por su misión dentro de la colectividad. Hay segmentos de algunos frescos del maestro antioqueño en los que se experimenta la llamada emoción estética. Por ejemplo, el fragmento denominado La fantasía de los Llanos, de la Historia de la vivienda (1955) en el Instituto de Crédito Territorial de Bogotá. Unas mujeres semidesnudas, con sombrero de paja y montadas en caballos se mueven entre el ganado y las nubes que dejan traslucir franjas de cielo azul. Lo complejo de la técnica al fresco, las innovaciones del maestro, y las proporciones, hacen más difícil el logro de una obra de este género y su contemplación. Sus definiciones de fresco tienen que ver más con la escultura, porque lo que se está conformando es una piedra como el mármol. Uno de sus procedimientos particulares consistió en un tratamiento final de esculpir sobre los colores para rebajarlos y dar de este modo las luces sin tener que usar blancos. Los frescos del Palacio Municipal causaron polémicas por los desnudos que presentaban y por abordar aspectos que denunciaban la desigualdad social. A partir de estas obras, con mayor intensidad en algunos decenios, Pedro Nel siguió trabajando en esta técnica con la más profunda convicción en su efectividad.

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Estudios para el fresco del Banco de la República en Bogotá. A)Pastel, 0.16 X 0.64m. B) Dibujo o tinta, 0.16 X 0.64m. C) Dibujo a tinta, 0.16 X 0.64m. D) Acuarela 0.16 X 0.64m.  Realizados en 1955, Casa Museo

VI

Se puede pensar que en Colombia no debía existir el fresco porque no había ocurrido ninguna revolución. La generación de artistas y de críticos que surgieron en Latinoamérica a continuación del muralismo lo denigraban con toda la violencia propia de la juventud; luchaban en contra de un arte que había entrado en el terreno de lo retórico. Rufino Tamayo (1899) fue ino de los primeros que se enfrentaron a Rivera, pero esta polémica entre arte local y universal, contenido y forma, realismo y abstracción tenía un tono comedido. La polémica tomó carácter impetuoso con otros protagonistas: José Luis Cuevas, el interiorista mexicano, usó el calificativo de "adefesio" para el muralismo 30 . Marta Traba declaró que Orozco, Rivera y Siqueiros habían sido "pintores nefastos" para México y que se habían convertido en cronistas de episodios 31 . En Colombia, analizó el caso de Pedro Nel y consideró que las grandes paredes laboriosamente pintadas cabían sido inútilmente pintadas 32 . Recientemente la reaparición del mural dentro de comunidades marginadas como la de los chicanos, coincidió con una revisión del concepto de región; esto ha permitido reconsiderar el muralismo mexicano, en primer lugar, y a su lado el de otros países. La nueva visión de los frescos permite al espectador aclarar cómo los muralistas presentaron la historia según su interpretación, de acuerdo con su política e Teología personales, y que la licencia poética podía acompañar la presentación más objetiva de los hechos 33 .

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Homenaje al hombre. Boceto para la cúpula de la Escuela de Minas de Medellín.
Acuarela 1949 0.32m de diametro.  Casa Museo

Para mirar los frescos es necesario tener perspectiva histórica: "saber cuándo fue pintado un mural es importante, Ya que los asuntos y actitudes a los que se refiere han cambiado con el tiempo; también es importante saber dónde y para qué se hizo un mural, sobre todo cuando se trata de distintos asuntos y actitudes nacionales, regionales y locales (...) el arte -salvo a un tivel formal y decorativo, quizás -no es ni eterno ni universal; funciona dentro de un continuo espacio temporal y ecibe nuevos significados en cada marco" 34. La actualidad de estos conceptos descarga. al espectador e toda una serie de prejuicios que impedían el análisis de la pintura mural que permite en el futuro a los investigadores emprender la historia del arte latinoamericano completa, para que aparezcan en su debido lugar no únicamente Cándido Portinari (1903-1962), del Brasil, o Héctor Poleo (1918), de Venezuela, sino Pedro Nel en el marco de su región.

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Dibujo a lápiz, 1949. 0.54m. de diámetro. Casa Museo


Pedro Nel, que hubiera podido ser el gran artista abstracto o expresionista colombiano, como algunos pintores modernos, tuvo talento suficiente para trabajar en los dos campos. En los muros de la Casa Museo Pedro Nel Gómez se guardan multitud de obras, y ante cada una de ellas el espectador reconoce la habilidad en el manejo del color, la composición, el dibujo, el sentimiento propio del verdadero creador. Fue un dotado: practicó paralelamente la pintura, el dibujo, la escultura, la talla de madera, la ingeniería, la arquitectura, el urbanismo, la poesía y la enseñanza. Su voluntad artística lo llevó a dedicar sus energías al fresco, con el sentido moderno que le dió México a partir de la revolución. Esta vocación tiene varias causas que convergen:

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Maqueta de la cúpula de la Escuela de Minas de Medellín.  Acuarela, 1949. 1.75m de diametro, Casa Museo

1. Había nacido en Antioquia, pueblo determinado por un individualismo:  "a todo el mundo le gusta trabajar solo, vivir aislado..." 35   "El poeta y el filósofo no son formas sociales sino profundas elecciones de la vida personal. Allá todo el mundo, con las cosas que le interesan. Hacer buenos versos o malos negocios son variaciones indistintas de la biografía personal. Y de que alguien se afane aquí o en esto otro, nadie quiere percatarse: todos a lo suyo y que el concierto de la vida siga tan campante (...) Hay un volcamiento apasionado de cada hombre sobre la que ha elegido como su tarea (...) Cada quien está solo en lo suyo. Y para la justificación de sus quehaceres deberá atenerse a la fuerza de sus íntimas compensaciones 36 . Pedro Nel solucionó solo sus problemas estéticos, pues pertenece a una raza que nunca ha admitido una guía cultural. Cuando regresó a Medellín, después de sus años de estudio, se estableció allí, con su esposa Juliana, con sus hijos. Como en un cuento hizo una casa en una colina y desde allí, junto con sus amigos intelectuales o políticos, vigilaba las transformaciones que se daban en su entorno.

2. Realizó sus estudios en la cuna del fresco, que por ese tiempo se agitaba con un nacionalismo que se denominaba italianità y que luego se llamó fascismo.

3. Llegó a Colombia en el momento en que un espíritu de cambio de estructuras tomaba el apecto de partidos. De esta manera se prefiguró la Revolución en Marcha.

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La sensualidad del trópico (detalle del "Homenaje al pueblo antioqueño").  Mural, 1940. 60m. Casa Museo

4. La estética latinoamericana clamaba por el indigenismo y por el arte público basado en la experiencia triunfal del arte mexicano; los líderes del muralismo: Rivera, Orozco y Siqueiros, estaban en la cumbre de su reconocimiento. Eran invitados a los distintos países, viajaban por toda América en busca de artistas que trabajaran en la misma dirección. A su vez, éstos iban a México para aprender, en las fuentes mismas, la técnica. En los museos empezaron a colgar obras de los mexicanos, como es el caso del Museo de Zea, que posee desde 1947 una témpera de gran formato, de Diego Rivera, llamada el Despertar del indio a la civilización, donada por la Sociedad de Mejoras Públicas. Todas las circunstancias predestinaron a Pedro Nel. Nacimiento, estudios, situación política y estética. Su mecenas fue el Estado. Nunca hizo una pausa para reflexionar, ni para cambiar de dirección, porque estaba convencido de que había aceptado "el papel de guía, maestro y conciencia de su país" 37 . No podía dar paso atrás por el carácter ético de sus propuestas: prestó servicio y pagó el precio de la patria.

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Fachada de la Escuela de Minas, cuyo proyecto arquitectónico, murales y relieves, fueron realizados por Pedro Nel Gómez Interior de la Casa Museo Pedro Nel Gómez, fundada en 1975

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25 . Jorge Zalamea, Literatura, política y arte. Colcultura, Colección Biblioteca Básica Colombiana. Bogotá, 1978, pág. 298. (regresar25)

26. Raquel Tibol, Orozco, Rivera, Siqueiros, Tamayo. Fondo de Cultura Económica. México, 1974, pág. 20. (regresar26)

27 . Idem pág. 20. (regresar27)

28 . Jorge Zalamea, op.cit., pág. 300.  (regresar28)

29. Pedro Nel Gómez, Diarios (inédito). (regresar29)

30. Marta Traba, "La pintura mural mexicana es un adefesio" (entrevista a José Luis Cuevas). El Tiempo. Bogotá, abril 5 de 1964. (regresar30)

31. Elena Poniatowska, entre- vista a Marta Traba en "Orozco, Rivera, Siqueiros". El Espectador. Bogotá, febrero 6 de 1966. (regrear31)

32. Marta Traba, La pintura nueva en Latinoamérica. Librería Central. Bogotá, 1961, pág. 133. (regresar32)

33. Shifra Goldman, "El muralismo mexicano". Plural. México, 1983. Vol. 134, pág. 36. (regresar33)

34. Idem, pág. 36. (regresar34)

35. Emiro Kastos, Artículos escogidos. Volumen 31, Colección Biblioteca del Banco Popular. Bogotá, 1972, pág. 190. (regresar35)

36. Pedro Nel Gómez y Carlos Jiménez Gómez, op. cit., s.p. (regresar36)

37. Shifra Goldman, op.cit., pág. 41. (regresar37)